Amilkar Huertas, experto en suelos y aguas, comparte tres casos de la historia del siglo XX que sirven de ejemplo para el presente crítico de su región guajira.
Por: Amilkar Alfredo Huertas Gómez
Desde la aparición del hombre sobre la tierra, muchos de los acontecimientos históricos que han tenido influencia sobre la humanidad, tienen su origen en la acción del hombre. Para corroborarlo, presentaremos lo ocurrido en las décadas del 20 al 40 del siglo pasado:
Fue determinante el 28 de Julio de 1914 en Saravejo, cuando fue asesinado el Archiduque Francisco Fernando de Austria. Ha sido considerado el quinto conflicto más mortífero de la historia de la humanidad, se movilizaron setenta millones de militares y combatientes en la guerra más grande de la historia.
[caption id="attachment_30318" align="alignleft" width="300"]Terminada la guerra, los Estados Unidos se sitúan en una posición privilegiada frente al resto del mundo. Se convirtió en el gran proveedor de materias primas y productos alimenticios e industriales. Eran tiempos felices de alto consumismo, una sociedad rica y opulenta. Este clima de confianza hizo que gran parte de la población comprara miles de acciones de las empresas industriales, siendo Wall Street el centro de la economía mundial.
Pero como por fuera de U.S.A. no era lo mismo, el país no podía colocar su producción y crecieron los stocks y se cayeron los precios de las mercancías que se acumulaban. Hasta finales de 1929, la compra de acciones creció en un 90%, la especulación financiera hacia ganar dinero rápidamente y las acciones estaban sobrevaloradas.
Los bancos se encontraban ilíquidos y cerraron quebrados más de 600 en el país. La gente se arruinó, se suicidaba y no encontraba ningún apoyo para mejorar la situación. Fue la depresión más larga en el tiempo, la de mayor profundidad y que afectó a más países en el Siglo XX.
Esta Depresión tuvo efectos devastadores en casi todos los países, ricos y pobres.
El fenómeno del Niño
La sequía se prolongó al menos siete años, desde 1932 hasta 1939, precedida por un largo período de precipitaciones por encima de la media anual. Esta zona se había mantenido en equilibrio ecológico durante miles de años, sosteniendo con sus praderas y pastos decenas de millones de bisontes, con cifras estimadas en cien millones de ejemplares. Pero todo cambió cuando los granjeros se instalaron en la gran llanura, rompieron con el arado y el rastrillo la capa superficial del suelo y reemplazaron las gramíneas que protegía el ecosistema por cereales y leguminosas.
[caption id="attachment_30317" align="alignleft" width="300"]Desprotegido el suelo y sin humedad, aparecieron las ventiscas, las tormentas de polvo, seguidas unas de otras, ocurriendo lo peor durante los meses de marzo y abril de 1935, más exactamente el 14 de abril, conocido como el «Black sunday» en que los vientos aparecían con velocidades hasta de 100 kmts/hora, los daños causados fueron enormes, muchos niños y adultos murieron así como los animales de su utilidad, las granjas se volvieron desérticas; los granjeros inermes emigraron hacia otros lugares en un número que superaba los cuatro millones de personas.
[caption id="attachment_30310" align="alignright" width="300"]La situación siguió hasta 1936, cuando la solución final vendría del cielo en el otoño. Comenzó a llover, la vida de las praderas renació y así se acabaron diez años de sequía y de polvo. Esta tragedia fue inmortalizada por el escritor John Steinbeck, en sus novelas “Las uvas de la ira” y “Ratones y hombres”; por la fotógrafa Dorotea Lange, el cantante Woody Guthrie y otros.
Represa Hoover
[caption id="attachment_12371" align="alignleft" width="300"]Pero al lado de todos éstos acontecimientos, apareció en el panorama político el Dr.Herber Clark Hoover, Presidente de USA, en el período comprendido entre 1929 y 1933, quien conocía el proyecto para la construcción de la presa, más tarde conocida como la Hoover Dam, sobre el río Colorado, la que después de varios intentos, finalmente en el año de 1928 el Congreso aprobó su construcción y el Presidente Calvin Coolidge firmó la autorización para su construcción el 21 de diciembre del mismo año.
En el período siguiente, cuando Hoover ya era presidente, en Julio de 1930 se hicieron las primeras apropiaciones presupuestales para su construcción. Esta magnífica obra tuvo un costo de 676 millones de dólares, se comenzó el 20 de abril de 1931 y se terminó el 10 de marzo de 1936. Sirvió para evitar las catástrofes por sequías, se riegan en la actualidad 4 millones de hectáreas, en el proyecto del Valle Imperial de California se generan 2.074 Megavatios de energía eléctrica y se abastecen de ella los Estados de Nevada, Arizona y el Sur de California.
¿Qué nos enseñan estas historias?
De otra parte la Mesa por la dignidad de La Guajira, ante la ausencia de una representación popular autentica, es necesario que proceda de inmediato a presentar pautas reclamatorias que nos permitan prepararnos para lo peor.
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