Por: Francisco Figueroa Turcios
La historia de Lionel Messi en los Mundiales puede contarse de muchas maneras. A través de los títulos, de los récords o de las asistencias imposibles.
Pero quizás la más poderosa sea siguiendo el rastro de sus 18 goles, porque cada uno de ellos los marcó una estación distinta en el viaje de un futbolista que pasó de ser una promesa tímida a convertirse en el máximo artillero de la historia de las Copas del Mundo.
Cuando Lionel Messi decidió cruzar el continente para vestir la camiseta del Inter Miami, no faltaron las voces que anunciaron el comienzo del final.
Los críticos aseguraban que el fútbol estadounidense sería el cómodo epílogo de una carrera irrepetible y que la baja exigencia de la MLS terminaría alejándolo del ritmo necesario para competir en la élite. Pero el tiempo, ese juez implacable que no entiende de prejuicios ni de pronósticos apresurados, volvió a dictar sentencia a favor del genio argentino.
En el Mundial de México, Canadá y Estados Unidos 2026, Messi no solo se ha convertido en el corazón futbolístico de Argentina, sino también en el protagonista absoluto de la primera fase: los cinco goles anotados por la Albiceleste en sus dos primeras presentaciones llevan su firma. Y como si la historia todavía necesitara más capítulos de grandeza, su doblete frente a Austria lo elevó a la cima más alta de todos los tiempos, al alcanzar 18 goles en Copas del Mundo y convertirse en el máximo anotador de la historia de los mundiales
Dieciocho capítulos…
El primer capítulo se escribió en Alemania 2006. Messi era apenas un muchacho de 18 años que observaba con admiración a los veteranos de la selección argentina. En un partido frente a Serbia y Montenegro encontró su primer gol mundialista. Aquella anotación parecía el anuncio de una carrera brillante, aunque nadie imaginaba entonces que sería apenas el primero de dieciocho capítulos.
Pasaron ocho años para que el rosarino volviera a encontrarse con las redes en una Copa del Mundo. Brasil 2014 fue el torneo de su consagración como líder. Marcó contra Bosnia-Herzegovina, Irán, Nigeria y Suiza. Cada gol acercó a Argentina a una final largamente esperada. Aunque el título se escapó en el Maracaná, Messi abandonó el torneo convertido en el conductor de una generación que había vuelto a poner a la Albiceleste entre las grandes potencias
Rusia 2018 fue una travesía más turbulenta. La selección sufrió para sobrevivir en la fase de grupos y Messi apareció cuando más se le necesitaba. Su gol ante Nigeria mantuvo con vida el sueño argentino. Fue un destello de rebeldía en medio de una campaña llena de dificultades.
La gran explosión llegó en Catar 2022. Allí escribió la obra maestra de su carrera. Marcó siete goles, lideró a Argentina hacia el título y levantó finalmente la Copa que el fútbol le reclamaba. Sus anotaciones frente a Arabia Saudita, México, Australia, Países Bajos, Croacia y los dos goles en la inolvidable final contra Francia fueron mucho más que simples registros estadísticos: fueron los ladrillos con los que construyó su inmortalidad
Muchos creyeron entonces que la historia estaba completa. Que el campeón del mundo había llegado al final de su camino. Sin embargo, el fútbol todavía guardaba espacio para una última sorpresa. Cuando Messi aterrizó en Estados Unidos para jugar en el Inter Miami, surgieron voces que anunciaron el inicio del ocaso. Decían que el nivel competitivo ya no sería suficiente para llegar en plenitud al Mundial de 2026. Se equivocaron.
En México, Canadá y Estados Unidos 2026, Messi volvió a desafiar las leyes del tiempo. Primero castigó a Argelia con tres goles que lo acercaron al récord histórico. Después, frente a Austria, anotó un doblete que lo llevó a los 18 tantos mundialistas, superando todas las marcas conocidas y ocupando en solitario la cima de los goleadores de todos los tiempos.
Los 18 gritos de gol…
La ruta de los 18 goles de Lionel Messi en los Mundiales es también la historia de su madurez futbolística. Desde aquel adolescente que sorprendió en Alemania 2006 hasta el capitán que rompió todos los récords en 2026, cada Copa del Mundo dejó una huella en su leyenda.
Detrás de cada uno de esos 18 goles hay una historia diferente: la ilusión de un adolescente, la responsabilidad de un capitán, el dolor de las derrotas, la gloria de la consagración y la resistencia de un veterano que se negó a rendirse. Son goles separados por dos décadas, por miles de kilómetros y por generaciones enteras de aficionados.
Mundial Alemania 2006 (1 gol)
- Serbia y Montenegro
Mundial Brasil 2014 (4 goles)
- Bosnia-Herzegovina
- Irán
- Nigeria
- Suiza (octavos de final)
Mundial Rusia 2018 (1 gol)
- Nigeria
Mundial Catar 2022 (7 goles)
- Arabia Saudita
- México
- Australia
- Países Bajos
- Croacia
- Francia (final)
- Francia (final)
Mundial Estados Unidos, México y Canadá 2026 (5 goles)
- Argelia
- Argelia
- Argelia
- Austria
- Austria
Con el triplete ante Argelia igualó la marca histórica de 16 goles que poseía el alemán Miroslav Klose. Cinco días después, con su doblete frente a Austria, alcanzó los 18 tantos y quedó como máximo goleador en la historia de los Mundiales.
Un dato que engrandece aún más la hazaña: Messi ha marcado goles en cinco ediciones diferentes de la Copa del Mundo (2006, 2014, 2018, 2022 y 2026) y se convirtió en el primer futbolista en disputar seis Mundiales.
Y quizás por eso su récord trasciende los números. Porque los 18 goles de Messi no cuentan solamente la historia de un delantero excepcional. Cuentan la historia de un hombre que convirtió cada Mundial en una nueva oportunidad para reinventarse. Desde Alemania hasta Norteamérica, desde la promesa hasta la leyenda, sus remates fueron escribiendo una misma narración: la de un futbolista que hizo del tiempo su rival más difícil y terminó derrotándolo en el escenario más grande del planeta.
