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Covid-19 resultó calanchín de los corruptos

El 80% de sus víctimas son empresarios génerosos, científicos, personal médico y paramédico, catedráticos, mujeres que, como Benerilda Buelvas,han levantado a toda una prole. Y ningún malandrín.

Por Chchareros

Benerilda Buelvas Fuenmayor, una mujer de alma buena, honesta, trabajadora, con una larga hoja de servicios en entidades como el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf), fue una de las más recientes víctimas de Covid-19 en Barranquilla.

Este vil virus que azota a la humanidad ha resultado ser elitista. Compinche de la más podrida ralea de las sociedad del mundo. En Colombia no ha tocada para nada a esa recua de corruptos que se pavonea por Capitolio Nacional con los bolsillos atestados de coimas, ‘mermelada’ y maletines llenos de plata por aprobar un proyecto que multiplicará por mil esas oscuras fortunas de banqueros usureros y familiares de todo expresidente (con algunas dudosas excepciones).

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No se ha llevado en sus cachos a uno solo de los capos del narcotráfico, ninguno de sus socios que están apoltronados en el Legislativo, en el Ejecutivo y en la rama judicial de los Tres Poderes públicos en un estado social derecho. ¿Tánto malandrin que hay en Colombia y solo ha murto uno que otro de quinta categoría? El Covid19 tiene el alma tan podrida, que no ha tocado a un solo mimbro de las élites multimillonarias que son las que manejan el país, patrocinan las campañas políticas de sus compinches del Congreso y de la Presidencia. A ningún Alto Oficial inmoral, ni mucho menos a ciertos altos mandos de la Fiscalía y del Ministerio Público.

Se ensaña en la gente más buena

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De verdad no es justo, que, por desgraciada interferencia que el diablillo que todos sabemos, en el caso concreto de Colombia y en especial la Costa, la lista de personas honestas, honorables, trabajadoras es interminable. Científicos, prestigiosos médicos, y personal paramédico, que con justicia, reclama más respeto y dignidad para el gremio que es la primera línea del combate en hospitales y clínicas.

Para no caer en injustas valga mencionar el caso de Don Quique Guajira, hombre emprendedor, humanitario, siempre dispuesto a servir a sus clientes y no cliente, con ese sabroso buen humor del santandereano.

Esa vida ejemplar de Benerilda

Y como el tema de fondo, es el de una excelente esposa, madre bondadosa y querida por toda la parentela que tuvo la dicha de conocerla y disfrutar de su bondad, profundas convicciones humanitarias, siempre con ese rostro alegre que inspiraba cariño y confianza: Así era Benerilda Bulvas Fuemanyor, hija de la distinguida matriarca de Galeras, Sucre, Cristina Fuenmayor, quien en una primera unión sentimental con el empresario de Corozal, Sucre, Vicente Buelvas Sarmiento, tuvieron unos preciosas hijas, Zoila y Benerilda.

Tras una tranquilla y hasta amorosa separación (por los compromisos de Vicente Buelvas Sarmiento como Transportador y empresario maderero en el Sudán), doña Cristina, en una segunda nupcias tiene a Cesar, Pedro Adán (Q.E.D.), Miguel, Deogracia y Martha Yanet Baldovino.

Desde muy niñas una bondadosa tía de Todos, se trajo primero a Zoilita y luego a Benerilda. Estudiaron en los mejores colegios e institutos de estudios técnicos, todo auspiciado por una ti Aura que era todo bondad. Ya graduadas diversos campos, empezaron a trabajar y a enamorar. Zoila, después de una docena de serenatas y 25 ramos de flores aflojó el corazón y terminó casada con el entonces empresario bancario Alberto Medina; y Benerilda muy pronto formalizó nupcias con Alberto Aruzuza, de cuya unión quedan Ibeth, Patricia, Fabio, María Cristina y Diana.

Ambas bien casadas y con sólidas trayectorias laborales, las dos hermanos se trajeron a todos sus hermano que quedaron sin brújala en Galeras, luego del fallecimiento de la noble matrona Cristina Fuenmayor. Al primero que se trajeron fue a César Baldovino, quien Benerilda enseguida engancho en una empresa cubana fabricante de sombreros de exportación y para el consumo local. Cesar entró como planchador de sombreros.

Una familia tan extensa, por la capacidad procreativa de Vicente Buelvas Sarmiento, el popular ‘Tío Viso”. Tuvo dos hijas con Cristina. Cuando, por fin, se casó con la consagrada ecónoma de la Normal Superior de Corozal, Narcisa Barrios. De esa unión quedaron: Armando (Q:E:P:D:), Eduardo, Luis Rafael (‘Licho’), Rafael Manuel, Omaira y Mery. Ahí no terminarían sus aventuras amorosas. En su recorrido como empresario maderero en las montañas del Sudán (en los inhóspitos ‘sures’ de Bolívar, Santander, Magdalena y Sucre conoció a Juanita Ochoa, con quien tuvo a Samuel, Nelsy y Nilo.

Zoila, Benerilda y sus dos Alberto pronto conformaron un sólido núcleo familiar de mucho amor, comprensión y solidaridad indestructible, unidos en las buenas y en las malas. Hasta ahora, cuando Benerilda y su esposa Alberto Arzuza se contagian de Covic-19, los trasladan a una clínica y los internan en una UCI. Alberto sigue luchando por salvar su vida, sin saber que el amor llevará siempre en su corazón se le adelantó en el viaje a la eternidad. Querida Bene, paz en su tumba. En nombre de Nira Figueroa Turcios, Rafael Filocaris, Jorge Mario, Julián Andres Sarmiento Figueroa, y de Rafael Antonio Sarmiento Coley, nuestras más sentidas condolencias.

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