Icono del sitio La Cháchara

Corozal rinde homenaje a Turcios

El caricaturista colombiano más premiado a nivel internacional recibe honores en su tierra natal, en el corazón de Sucre.

Por Jorge Sarmiento Figueroa

Turcios.

Omar Figueroa Turcios acaba de entrar en el Olimpo de los artistas que logran ver cómo su obra los convierte en profetas en su tierra. El pasado 26 de diciembre, el tercer Encuentro Corozalero ‘El retorno’ le rindió un sentido y merecido homenaje a este caricaturista que acumula treinta años de trayectoria con más de sesenta premios y reconocimientos mundiales, además de exposiciones en varios países de Europa, Asia y América.

Del largo camino de su obra, Corozal (Sucre), solo conocía hasta ahora las primeras tiras cómicas y países que calcó con papel de tienda untado con aceite, siendo el hijo menor de Olimpo Figueroa y Narcisa Turcios. Pero la total convicción de artista hizo que su tierra natal resonara en las competiciones de caricatura más exigentes del mundo y en ferias gigantescas que solo países-continentes como China pueden hacer. Entonces, a los corozaleros les empezaron a preguntar quién era ese paisano suyo que se ganaba premios mundiales con sus trazos, y ellos volvieron sus ojos para disfrutar y reclamar con orgullo y sentido de pertenencia el arte de su Turcios.

Nira Figueroa (hermano mayor de Turcios), Rogelio Márquez, el poeta José Ramón Mercado y Narcisa Turcios (madre del caricaturista).

El evento fue realizado en la Casa de la Cultura de Corozal, dirigida por Rogelio Márquez, cuya gestión al frente de esta institución hizo que el alcalde electo de ese municipio, Andrés Vivero, anunciara su decisión de ratificarlo de antemano y llamarlo «para construir esa visión culta de Corozal, que anime el espíritu de los corozaleros y nos devuelva el brillo nacional». El alcalde también anunció desde ya que el próximo 15 de mayo, en el aniversario 240 del municipio, invitará a Turcios como personaje distinguido con una muestra especial de su arte para que más corozaleros disfruten lo que también les pertenece.

La agenda del 26 de diciembre pasado incluyó una conferencia del escritor Ignacio Verbel Vergara, que al final de esta nota reproducimos para deleite de ustedes, estimados chachareros.

También se realizó un emotivo conversatorio sobre la vida y obra de Turcios, en la que Rogelio Márquez y Tulio Badel (profesor de Turcios durante su etapa escolar), compartieron su conocimiento sobre el artista. Ellos también se apoyaron con anécdotas para no quedar solo en la parte profesional de Turcios; sin embargo, quien descolló en este campo de la vida personal fue la feliz madre del artista, Narcisa Turcios Sebá, quien mostró una estatura de lucidez y elocuencia que hizo que el poeta de talla internacional José Ramón Mercado, presente en el recinto, se le acercara y le dijera: «señora, usted tiene una memoria y una narrativa que empequeñecen a cualquier escritor».

En el momento de este homenaje, Turcios estaba en Alcalá de Henares, España, donde reside desde hace más de dos décadas. Pero a través de video por internet hizo presencia, pudo interactuar con el público asistente y disfrutó de las palabras de los oferentes y de las muestras artísticas que las niñas Camila y Carolina Turcios hicieron con sus dotes de bailes folclóricos.

Homenaje póstumo a José Elías Cury Lambraño

Busto develado en honor a José Elías Cury Lambraño, en la Casa de la Cultura de Corozal.

José Elías Cury Lambraño fue un erudito corozalero, forjador de cultura en su tierra. Por eso en su honor, en la Casa de la Cultura, se develó un busto en la mañana de ese mismo 26 de diciembre, y el escritor José Ramón Mercado dedicó unas palabras emotivas a quien fue su maestro de escuela. «Cuando llegué a Grecia, ya conocía la tierra que pisaba, gracias a las enseñanzas del profesor Cury. Él abrió mi mente al mundo antes de tener el honor de recorrerlo», expresó.

Conferencia de Ignacio Verbel Vergara

El mundo de Turcios, por Ignacio Verbel Vergara

El conferencista Ignacio Verbel junto a la madre de Turcios. Como fondo, las ilustraciones del artista homenajeado.

La caricatura comenzó por ser un ejercicio lúdico en Bolonia, por allá por el siglo XVI, cuando en la Escuela de los Carracci, estos inducían a sus discípulos para que dibujaran a los visitantes con cuerpos o expresiones de animales o bien de objetos comunes y corrientes como cucharas, pinceles, lámparas, cigarros, pipas, etc. O con formas de rábanos, naranjas, sandías, patatas o calabazas.

De allí que la palabra caricatura se derive del italiano caricare que proyecta a la idea de exageración, deformación o distorsión de la realidad. Una caricatura es, inicialmente aquel dibujo  que selecciona los rasgos más marcados de un sujeto y los exagera o amplifica con el fin de ridiculizarlo, satirizarlo o censurarlo. Y es que la caricatura permite que la dislocación de los corpus originales de las personas y de sus gestos faciales ante todo, sirva para, a  través de ella, mostrar una falencia moral. La desproporción de los rasgos no es gratuita, sirve para acentuar en los personajes su maldad, su ruindad, su cinismo, su alma corrupta.

La caricatura no es ingenua, no es inocente: pretende reflejar con un toque de humor lo que ocurre en la sociedad: se convierte en un vehículo de opinión punzante, certero, álgido.

La caricatura se materializa mediante viñetas, muchas de las cuales llevan bocadillos o globos que contienen la expresión del personaje o de los personajes. El caricaturista utiliza casi los mismos planos que el fotógrafo o que el camarógrafo o el director de cine: de detalle, primer plano (cabeza a hombros), plano medio (Cabeza a cintura) , plano americano (cabeza a rodillas), plano alejado (cuerpo entero) ,  plano de conjunto (aparecen las personas y objetos)  o plano general (aparecen los personajes y los elementos del ambiente como edificios, arboledas paisaje).

Garzón visto por Turcios.

Un caricaturista que utilice el plano de detalle, tendrá muy en cuenta la cabeza, los ojos, las cejas, las orejas, la nariz, la boca y los dientes del personaje y los trabajará en consecuencia, de acuerdo con el mensaje que quiere transmitir acerca del mismo.

Debemos tener en cuenta, además, que los caricaturistas, por razones diversas utilizan la hipérbole y los defectos del personaje como ingredientes esenciales de su arte.

Sin embargo, es obligado indicar que a mediados del siglo XX la caricatura sirvió también para enaltecer a algunas celebridades. De hecho, publicaciones como Life, Nueva York Times, New Herald Tribune y muchos periódicos del mundo, en vez de poner la fotografía de esos protagonistas, publicaban sus caricaturas, realizadas por grandes maestros de este género. Desde ese momento, a su natural meta crítica y subversiva, la caricatura tuvo que sumar también la de exaltar.

En sus inicios, la caricatura se valió solo de líneas, puntos y formas, pero con el transcurrir del tiempo recurrió también a los cromatismos, al punto de que muchos de los cultores de esta disciplina utilizan el óleo y otros materiales dela pintura artística. Claro, sin renunciar a una de sus características primigenias como lo es la de la reducción: en pocos trazos capta la esencia del representado y de la situación a la que se quiere aludir.

La caricatura aborda cuatro niveles ineludibles, cuales son: el contextual, el estructural, el semiótico y el ideológico y tiene dos dimensiones: la connotativa y la denotativa. De los niveles el único denotativo es el estructural.

Turcios dibujando. Año 1988.

Hoy, estamos aquí para dar una rápida mirada a la obra artística de Omar Figueroa Turcios, el corozalero que ha revolucionado la caricatura en el mundo, que ha ganado premios importantes del género en los más prestigiosos concursos de la tierra y cuyos trabajos han  sido reproducidos por revistas y periódicos del mundo entero. No es fácil cumplir con este objetivo, pero comencemos por decir que Turcios ha sido usuario de los diferentes planos de la caricatura, que ha cultivado la caricatura sin palabras, así como la que cuenta con corpus verbal; que las ha elaborado en blanco y negro así como en policromía; que muchas tienen mordacidad política; otras, son lúdicas, juguetonas, explotan el lado divertido de los personajes y de las cosas; algunas tienen una evidente intención de incurrir en lo abstracto, en lo onírico, en lo irónico o lo paradójico.

En Turcios la dimensión connotativa deja rezagada la denotativa, aunque sea esta dimensión la que permite la puesta en escena de la primera en cuanto se emparenta con las técnicas visuales, con las líneas, con los puntos y con los componentes cromáticos.

Albert Einstein, por Turcios.

Turcios es multifacético en las formas, en los temas, en la intencionalidad. Hay personajes recurrentes en su obra como Ronaldinho, Gabriel García Márquez, Obama, Mockus, Federico García Lorca y José Saramago, así como Miguel de Cervantes Saavedra y algunos personajes del Quijote. Las frutas, los animales y algunos órganos del cuerpo humano se convierten para él en temas, en sujetos de sus dibujos.

El trazo de Turcios es económico, le permite retratar al personaje sin dar tanta vuelta: lo diseña con contadas líneas. Las curvas son prevalentes para darle motilidad y acertada fisonomía. Cuando utiliza el blanco y negro, el dinamismo lo dan los planos que escoge; en algunos el plano de detalle, en otros es obligado el plano americano. Los planos que más usa, son el plano medio y el plano alejado.

No usa el color caprichosamente, cada cromatismo lleva una finalidad, una motivación o un objetivo significativo. Le apasionan los rojos y los verdes, aunque no desestima la profundidad que puede conferir el violeta.

Su inventiva, su excelente manejo de la creatividad le abren posibilidades múltiples a sus mensajes. Van más allá de la realidad para iluminar a esta. Lo abstracto, lo paradójico y lo fantástico no le cortan las alas para que pueda reflejar este mundo de odios, muerte, dolores, penas, injusticias y crímenes, pero también de magia, de poesía, de amor, de encantos y encantamientos.

Salir de la versión móvil