Con documento del abogado e investigador Daniel Mendoza Leal sale el viernes 22 de mayo a las siete de la noche por WhatsApp ‘El Matarife», que incluye investigaciones del periodista Gonzalo Guillén. Y enseguida los uribistas sacarán dos series desvirtuando todo.
Por Chachareros/Joaco Princce
‘Alvaro Uribe Vélez, el más idolatrado político colombiano de los últimos 30 años, y a la vez el más odiado, recupera los primeros lugares en atención mediática, en medio de una pugnas controversia por dos punzantes trabajos digitales, uno en contra y otro a favor del expresidente de la República, ex alcalde de Medellín, ex gobernador de Antioquia, ex director de la Aeronáutica Civil, fundador del partido político Centro Democrático (de ultraderecha) y actual senador de la República.
Por un lado el abogado e investigador social Daniel Mendoza Leal, quien fue el defensor del periodista y connotado miembro de unidades investigativas de varios medios de comunicación nacionales e internacionales, Gonzalo Guillén, reunió el más completo acervo probatorio para defender a su entonces cliente, el periodista Guillén, acusado por Uribe por calumnia y difamación, por haberlo tildado en uno de sus escritos como ‘El Matarife’.
Al final del proceso Mendoza Leal sacó del litigio a su defendido, lo cual les dio carta blanca a ambos para elaborar un guión para un documental, que fue propuesto a ocho Organizaciones No Gubernamentales (Ongs) de Australia, Alemania, y Estados Unidos, que consideraron viable el proyecto y se le midieron.
Cuando ya se conoció en Colombia que el proyecto marchaba viento en popa, y que, además, sería divulgado a partir del vierrnes 22 de mayo a las siete de la noche, por WhtsApp en seis capítulos de cinco minutos cada uno, en el bando uribista se armó la de Dios es Cristo y todos a una, como Fuente Ovejuna, empezaron a cranear ideas para salir con un documental «superior al culebrón que andan anunciando por ahí». De antemano se sabe que el propio Álvaro Uribe desvirtuará la versión de que, cuando él estuvo en Aerocivil, era algo menos que un «funcionario de bolsillo» del capo Pablo Escobar, a quien con la velocidad de un rayo concedía todas las lidencias que le pedía, hasta una para la lista en res de sus fincas privadas y en un hangar del aeropuerto ElDorado.
Uribe dirá que, todo lo contrario, fue la época en la cual su vida estuvo más en peligro, por cuanto Escobar le puso precio a su cabeza y lo «obligó a firmar cuanta licencia pedía para sus pistas de despacho de coca para Estados Unidos y otros países».
Así están las cosas. Lo interesante de esta polémica poco santa es que los cibernautas podrán sacar sus propias conclusiones acerca de quien o quienes dicen la verdad, y quienes siguen con la manida intención de mentirle burdamente al país.
En todo caso, serán videos como para alquilar balcones. Y ojalá al final de la diatriba los colombianos, y la comunidad internacional, pueda reunir sus propios elementos para reflexionar acerca de quién o quiénes son los responsables de que Colombia se haya hundido en el narcotráfico, la parapolítica, la corrupción y un congreso en donde se han colado elementos de la peor calaña de la sociedad colombiana.
