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Conciencia con sentido humano

Gane quien gane, Petro o Duque, hay un pueblo colombiano, los nadie, que quiere nacer humanamente.

Por Jorge Guebely

Gane quien gane, Petro o Duque, hay un pueblo colombiano, los nadie, que quiere nacer humanamente. Dejar de ser objeto de manipulación y convertirse en sujeto de su propia historia, de su propio ser. Construir conciencia con sentido humano porque “La construcción de su conciencia es la historia de un pueblo”, según Hegel. Un pueblo sin conciencia propia no es.

Conciencia humana que crece porque el humanismo no se detiene. Despierta el cerebro de los excluidos para visualizar la cara de los excluyentes. Cuestiona el espíritu conservador y observa el desmoronamiento liberal. Las muletas internacionales que sostienen al Estado colombiano ya le son conocidas. Neo-colonia en vía de desperezamiento es nuestro país.

Conciencia que se despierta por reacción, por los asesinatos de líderes sociales, las masacres de grupos armados, la parapolítica y la corrupción que pudren el Estado y las banderas que no son más que enormes parches en la vista. Por oposición, es más evidente el rostro perverso de las élites dominantes. Su poder a través de los gobiernos para ensanchar sus bolsas bancarias y ahondar la brecha económica. Nada las perturba, ni el bochornoso lugar de ser uno de los países más desiguales del mundo, ni el crimen contra los pobladores y el medio ambiente a través de la explotación minera-petrolera, ni los campos llenos de patrones feudales protegidos por paramilitares, ni la pobreza nacional, ni la violencia, ni el atraso histórico, infamias construidas a través de su establecimiento.

Conciencia más humana que nos devela la inmoralidad de una élite que finge ser moral. Clama por los niños enfermos de Venezuela, pero calla con la muerte por inanición de los niños colombianos. Se escandaliza con la dictadura de Maduro, pero se solaza con la de Uribe. Protesta contra las atrocidades de las guerrillas, pero prohíja las de los paramilitares. Exige justicia para los guerrilleros, pero impunidad para los delincuentes del establecimiento. Se queja contra el aborto, pero ampara el asesinato de los nadie. Habla de paz, pero siembra la guerra. Auténticos inmorales que ya no perciben su inmoralidad de tanta inmoralidad.

Pueden camuflar sus pésimas políticas sociales, pero no pueden detener el surgimiento de una conciencia propia de los nadie, con sentido humano, para nacer humanamente como pueblo, no como élite. Muchos estudiantes y profesores, indígenas y afrodescendientes, heterosexuales y homosexuales, campesinos y obreros, ecologistas y mineros…, buscan superar, con dificultad, el rol de objeto manipulable para convertirse en sujeto de vida, en historia de lo humano del ser humano.

jguebelyo@gmail.com

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