Barranquilla inició nuevo proceso de formación de facilitadores del programa para hacerles frente a los vendedores al menudeo.
Por Chachareros
Ya se sabe –y no es un secreto para nadie- que ante los cada vez más severos controles para poner dos kilos de cocaína en Nueva York, Toronto, Inglaterra o Berlín, los narcotraficantes han acudido a la nefasta fórmula de microtráfico en los principales centros urbanos y en poblaciones de la periferia en donde las autoridades son débiles o no cuentan con los suficientes mecanismos para enfrentan una mafia tan salvaje.
El trabajo envolvente para fortalecer el núcleo principal de toda sociedad, la familia, ya empezó en Barranquilla con un entusiasta grupo interdisciplinario.
Como consecuencia de ello son cada vez más numerosas las llamadas ‘ollas’ o casas de distribución al menudeo de la droga, desde donde, a su vez, envían muchachas y muchachos que venden cualquier refresco o frutas en bolsitas con sal, como señuelo para ofrecer drogas duras o blandas. En principio el trabajo de estas mulitas es inducir a jóvenes escolares en el consumo de la droga, porque será clientes fijos por largo rato.
Como consecuencia de ese consumo al menudeo en colegios y cerca de las ‘ollas’ crece proporcionalmente la ola de atracos, los homicidios. Porque un adicto a quien ya han inducido es capaz de matar por conseguir algo de dinero o cualquier objeto de valor para cambiarlo por drogas.
¿Qué hacer ante eso?
Las respuestas están a flor de piel, familias fuertes, enseñan a sus hijos desde muy niños principios, valores, respeto a sí mismo y a los demás, tener autoestima y personalidad para mandar para el carajo a quienes traten de inducirlos en asuntos ilícitos. Pero ese viene de la Familia.
Lo primero es lo que acaba de iniciar el Distrito de Barranquilla. Con la presencia de 30 profesionales del área social, entre ellos psicólogos, trabajadores sociales y psicopedagogos, se inició en la ciudad un nuevo taller de formación para facilitadores del programa Familias Fuertes.
Se trata de un período de capacitación de 36 horas durante cinco días, en las instalaciones del Hotel Suite Continental, que organiza la Secretaría Distrital de Salud, en colaboración con las secretarías de Educación y Gestión Social, y el apoyo del Ministerio de Justicia y el Derecho y la Oficina de las Naciones Unidas para la Lucha Contra Las Drogas y El Delito-(Undoc)
Con este nuevo ciclo de formación el Distrito pretende fortalecer más familias de las diferentes localidades, en especial aquellas en las cuales se han identificado poblaciones de adolescentes en situaciones de riesgo y falencias en las relaciones entre jóvenes y sus núcleos familiares.
El programa Familias Fuertes tiene como objetivo fundamental mejorar las condiciones de salud y el desarrollo de los adolescentes, previniendo las conductas de riesgo mediante la implementación de estrategias de promoción de la comunicación entre padres e hijos, haciéndoles intervención directa desde sus escuelas y el hogar, con el apoyo de sus tutores.
Otro de los objetivos del programa es fortalecer las pautas de crianza entre padres e hijos, así como sus relaciones afectivas.
Mediante la metodología de entrenamiento se busca que los participantes puedan aprender cómo se implementa el programa con jóvenes y sus padres de familia, en los cuales se hayan identificado niveles de riesgo por el consumo de sustancias psicoactivas.
En los talleres vivenciales los asistentes desarrollan roles de facilitadores, de padres e hijos. También se les capacitará en temas como bases conceptuales del programa Familias Fuertes, la salud mental y la situación del consumo de drogas en Colombia.
Un programa con dientes
Este programa se cumple en el país con jóvenes cuyas edades oscilan entre los 10 y 14 años, quienes se comprometen con el desarrollo de jornadas de capacitación en temas como: Usando amor y límites, Estableciendo las reglas del hogar, Fomentando la buena conducta, El uso de las consecuencias, Construyendo puentes, Protección contra el abuso de sustancias y Ayuda para las necesidades especiales de la familia.
Una de las herramientas positivas que tiene este programa es que, si tiene el conocimiento del funcionamiento de una venta al menudeo en una casa del barrio, los directivos del programan acuden al organismo de lucha contra las drogas, que de inmediato procede a realizar un allanamiento en el inmueble, y si se comprueba que allí hay alucinógenos, la vivienda es automáticamente expropiada y pasa a estupefacientes.