Los cómics siguen siendo la mejor herramienta para entretener y dominar culturalmente a una sociedad.
Hoy, agotados los recursos de la creatividad para que nazcan nuevos héroes, la industria cultural americana echa mano de los personajes de cómics que mejor efecto tuvieron en su expansión, para volver a ponerlos en pantalla y comenzar un nuevo ciclo de entretenimiento, alienación y dinero. Así, ‘El hombre de acero’, Superman, regresa al cine.
Ver a Superman es como leer al Pato Donald
En el Pato Donald se reflejaba la idea de un derecho adquirido de los Estados Unidos por ser un imperio y al resto del mundo su obligación de dejarse gobernar y explotar. ¿Han visto cómo se representan a los indígenas en estos cómics?
Bueno, en esta oportunidad, con Superman, basta con ir a la última película en cartelera para darnos cuenta de estas pistas que aquí señalo:
1. Los alienígenas siempre llegan a los Estados Unidos, pese a que hay 300 países o más en la Tierra.
3. El ejército de los Estados Unidos es el que hace frente a la amenaza enemiga, mostrando en pantalla, siempre con la bandera americana de barras y estrellas, sus armas, aviones, uniformes y todo el potencial que demuestra que es este ejército el único capaz de guardar la seguridad mundial.
El colmo de la película es que empieza justificando los infinitos gastos económicos de las grandes potencias por encontrar vida y recursos en otros planetas, porque no han sido – no hemos sido todos – capaces de administrar y cuidar los propios, y termina reafirmando la idea de que el único ser humano todopoderoso es un hombre caucásico, que vence por el uso de la fuerza bruta y por tanto debe ser respetado y adorado por hombres y mujeres.
Cualquiera puede objetar estos puntos aduciendo que pudo haber sido coincidencia que Superman cayera en Kansas y no en Corozal, Barranquilla, Estambul, Paris, Tumbubtú. Y que por ser Estados Unidos un pueblo cristiano, lo más normal es que Superman crea en el Dios católico y consulte a un cura. Y que además, teniendo los americanos el ejército más poderoso, lo más lógico es que sean ellos quienes nos defiendan.
Yo no me escapo: yo también termino por meditar sólo alrededor de este tipo de cine, lo que hace efectiva la estrategia cultural que denuncio. Osea, yo también soy un alienado cultural.