Miguel Badillo no olvida con qué suerte llegó a ser profesor. Sobre todo porque su madre, que también es profesora, se lo dejó claro desde el primer día.
Por Miguel Badillo
Profesor y líder del Programa de Comunicación Social de la UNAD.
Doctor en Comunicación y entornos Digitales.
Recuerdo mucho un día en que me ofrecieron dar clases, debido a que un amigo por amenazas había tenido que salir del país, y justo ese día dos salones de clases se quedaban sin el docente de Audiovisuales. Yo pasaba a saludar a la coordinadora a hacerle una consulta de otro tema, y, sin saber cómo, terminé dando clases.
Lo principal de este recuerdo llegó luego. Mi madre me sentó una noche y muy seria me dijo: “Usted sabe que, antes de cualquier cosa, soy, he sido y será maestra. Así que usted no va a coger de escampadero mi profesión, mi vida, mis sueños». No recuerdo qué más cosas le agregó, y muy, muy seria, finalizó: «Decida si esto va a hacerlo en serio o por ratos, y me lo dice para saber qué espero de usted”.
¡Feliz día y que cada día sea esta labor más de ello… de la vida misma!