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Cómo es tener afro en una tierra de esclavas lisas

Entre Barranquilla y la historia de la raza negra en América hay muchas trenzas afro por recorrer.

Por Margaritas para Margarita

A los 13 años me apliqué el primer aliser químico para el cabello. Es un ungüento con ácidos que permiten que la fibra capilar se estire. Hay de muchos precios, texturas y tamaños y mientras lo tienes en tu cabello, el cepillado o blower es casi que obligatorio. También es impositivo no mojarse el pelo con lluvia, no lavarlo con mucha frecuencia y no dejarlo sudar demasiado porque se encoje. Este ritual hay que repetirlo cada tres meses en un año, porque el cabello crece y la raíz original inevitablemente se nota…¡vaya esclavitud!

Tantas restricciones relacionadas con el clima paradójicamente en una ciudad en donde la temperatura oscila entre los 20 y 30 grados es un atrevimiento o tal vez una osadía, pero esta es la tierra de la vanidad extrema.

En República Dominicana, un grupo de mujeres son felices con el afro como icono cultural. Foto cortesía de www.missrizos.com

Hace algunos años, en contra vía de los convencionalismos sociales de esta región y de mi propia familia, decidí dejarme el cabello natural – una afro hermoso – el cual, muchas veces, es llamado despectivamente «pelo cucú». Cabe aclarar que a muchas niñas en esta región se le conjuran rezos para que no le salga «este pelo malo» porque lo ideal es que no se noten las raíces negras – pero en mi caso no funcionó, porque bueno, la genética no miente.

Mi compañera de la Maestría en Estudios Culturales de la Nacional, Lina María Vargas, en su tesis Poética del Peinado Afro, explica, entre otras cosas, que el peinado es una forma de resistencia y que muchos negros siguen apegados a su tradición, dejándose su afro abierto y esponjoso o tejiendo trenzas que en la colonia servían de mapa a los esclavos para escapar del español. Sin embargo, tal vez, con el afán de parecerse al extranjero, se pone de moda alisarse el cabello como sinónimo de status. En el Chocó, por ejemplo, quien no se alisa es porque «no tiene dinero». La negra se quiere parecer a su antigua ama blanca española cabello lacio, rica y con poder, pero como van las cosas, los papeles se intercambiaron porque no hay nada más esclavizante que ser lo que no es.
Es así como vemos a negras famosas como Michelle Obama y Oprah con cabellos lisos que se mueven al viento, borrando el único rastro de negritud fácil de esconder y volviéndose esclavas de un ritual de belleza nada natural..pero bueno, entre gustos no hay disgustos….
Para mí no ha sido fácil tomar esta decisión, sobre todo, porque en el ámbito laboral en una ciudad pequeña puede parecer informal que no tengas el blower todo el día y sea aún más difícil demostrar tu experiencia y capacidad. Por fortuna, siempre me han tocado ambientes académicos y abiertos a lo nuevo y eso me gusta, se celebra la autonomía y es un bálsamo en medio de tantas miradas en los buses, los bares o los bancos.
Me miran como buscando la respuesta de por qué no me hago el blower y haya decidido construir un look con el que enfilo las listas de la «inmensa minoría» en busca de la libertad como ritual de vida.

Conversatorio en la Uninorte

El martes 18 de agosto, a las 4 de la tarde en el Salón de Proyecciones de la Universidad del Norte, habrá un conversatorio sobre el tema, titulado CABELLO RIZADO Y AUTO-ACEPTACIÓN: “no es cabello cucú, ni pelo malo, es cabello rizado”.
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