Junta del AMB autoriza actualizar tarifas del transporte público individual, tipo taxi. Es el precio por un recorrido de 3.5 metros, menos de medio Malecón.
Por Chachareros
«Es el primer golpe de 2020 para los pobres que usamos los taxis», sostiene un usuario,al referirse a la nueva tarifa mínima de $6.100 por un recorrido dde 3.5 kilómetros.
La junta del Área Metropolitana de Barranquilla, AMB, autorizó actualizar las tarifas del transporte público individual en vehículos tipo taxi (TPI) estableciendo la carrera mínima en $6.100 (distancia de 3.5 kilómetros, menos de medio Malecón), según el Acuerdo 005 de 2019.
El director del AMB, Libardo García Guerrero, explicó que el cálculo de la estructura tarifaria obedece a un estudio que contempla las fases para avanzar hacia un sistema inteligente de taxis, teniendo en cuenta que desde el 2008 regía una tarifa de $4.800.
Sostuvo, que el estudio adelantado por la Empresa de Desarrollo del Caribe Puerta de Oro, proyecta la modernización del servicio a los usuarios en materia de seguridad y operatividad con la posibilidad de contener las siguientes funcionalidades: monitoreo de flota, video vigilancia, botón de pánico, documentación en regla de conductores en tiempo real y mejoras en frecuencias.
Agregó, que a partir de la expedición del Acuerdo el AMB tiene 3 meses para la definición del esquema de implementación del sistema inteligente de taxis que contiene el taxímetro, herramienta tecnológica que contribuirá en forma definitiva a la medición y control de la tarifa por el servicio que se presta a los usuarios del TPI.
Esa era la lucha
Voceros de las plataformas digitales de servicio de transporte individual de pasajeros, a raíz de la persecución sistemática que ha librado la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), por presunta competencia desleal frente a las organizaciones de taxis, han venido denunciando que “no se trata de ninguna competencia desleal, sino de prestar un mejor servicio y brindar al usuario un trato más justo en materia tarifaria”.
Según un directivo de la plataforma Uber, la primera en ser sacada del ring por la SIC, “aquí lo que hay es una disputa agreste por un nicho con el cual se han vuelto multimillonarios dueños de las mal llamadas cooperativas de taxis, que utilizan prácticas ilegales para incrementar los costos de derecho a una licencia para este servicio, de tal manera que se vuelva inalcanzable para un conductor que trabaja toda la vida por tarifa, sin prestaciones sociales, sin derecho a una vida digna, pus para reunir la tarifa diaria que debe pagar a los dueños de los grandes monopolios del taxismo en Colombia, deben matarse trabajando hasta 14 horas diarias, para que al final de esa jornada les queden $20, o cuando mucho, $30 mil para llevar a casa. Eso es una infamia”.
Un dueño de un carro particular recién llegado de Venezuela quiso comprar un taxi y vincularse a una de las tantas ‘cooperativas’ que mantienen el monopolio en Barranquilla “y, sacando cuentas, en las licencias para poder utilizar el carro como taxi, servicio de estacionamiento, radiotelefonía y comunicaciones digitales, más una tal planilla, necesitaba invertir, de entrada, más de cien millones de pesos, y quedaba pagando, al mes, por los servicios que presuntamente presta la cooperativa, un promedio de $300 mil. Es decir, en la práctica era como si el carro no fuera mío y trabajara para los todopoderosos dueños de un negocio que se volvió un monopolio de unos pocos en Barranquilla y en Colombia. Le digo más, en Barranquilla hay un empresario que es socio de una de las más grandes cadenas de supermercados, que tiene cerca de 1.500 taxis. Tienen poder económico y político para tener influencia en las entidades oficiales que regulan este negocio”.
Un conductor de taxis tiene que matarse 14 horas al día para reunir la tarifa del dueño del carro, que son más de $60 mil, por lo cual le quedan apenas unos $20 mil para llevar a casa.
Lo malo de todo esto es que, en medio de la pelotera entre los dueños del monopolio de empresas de taxis y el servicio de empresas digitales como Uber e Indriver y otras, es que quien sale perdiendo, como siempre, es el indefenso usuario “porque tendría que cada usuario cargar una cinta métrica para medir los 3,5 kilómetros para pagar la tarifa mínima de $6.100, porque le aseguro que esos $6.100 no los bajarán de diez mil pesos, mientras que con el servicio nuestro, el usuario negocia en forma libérrima cuánto quiere pagar por la carrera, sin necesidad de andar con un metro midiendo el kilometraje. Esa es la verdad monda y lironda”.
Y pensar que eso solo se veía en Estados Unidos en la época de oro de la mafia que controlaba todo el sistema del taxismo, con líderes poderosos y sanguinarios como el tristemente célebre Jimmy Hoffa.