El combinado patrio llegó hasta la semifinal, donde resultó eliminado ante Argentina en definición por tiros desde el punto penal.
Por Estela Monterrosa
Hace unos días, un grupo de jóvenes apasionados por el fútbol tocaba puertas para recoger fondos y poder comprar los pasajes para viajar a México al torneo Sudamericano.
Hasta aquí es la misma odisea de los deportistas que no reciben apoyo del Estado y tienen que competir con las uñas. Pero lo extraordinario de esta historia, es que quienes en ese momento solicitaban ayuda son personas que por motivos distintos un día cualquiera perdieron una de sus extremidades o las dos, en el caso más extremo. Quienes buscaban patrocinio era la Selección Colombia de fútbol de amputados, proyecto que se inició hace 4 años con el apoyo de la fundación Vicma y con personas como el director técnico Eduardo Jiménez -asistente técnico-, el entrenador de arqueros, Sergio Mendoza, y los asistente Carlos Rojas y Wilson Mozo.
Después de lograr conseguir fondos para viajar a México a representar a Colombia en este torneo Sudamericano, llegaron a San Juan de los lagos, en el Estado de Jalisco, en México, para iniciar la participación junto a selecciones de México, Jamaica, Haití, el salvador, Brasil, argentina, Costa Rica y Estados Unidos.
La discapacidad física no ha sido impedimento para salir adelante y en el fútbol han encontrado una forma de vida. Así lo siente David Antonio Taborda Vega, sargento primero retirado de la Infantería de Marina de la Armada Nacional, quien ha sido el forjador del club atlanticense ‘Todos Somos Colombia’, y el encargado de conseguir la invitación a este evento internacional.
Para estos jugadores, el balón parece una extensión más de su cuerpo, el dominio que tienen sobre él a gran velocidad es increíble. Sus pases son milimétricos, realizan amagues para driblar rivales e incluso acrobacias que generan aplausos. Todo esto en una sola pierna y con un par de muletas como su mejor aliado. Existe un equipo base que es: ‘todos somos Colombia’ y con este equipo la figura de David Antonio Taborda Vega, sargento primero retirado de la infantería de marina de la armada nacional, quien ha sido el forjador del club atlanticense y el encargado de conseguir la invitación a este evento internacional.
Debían haber viajado 20 integrantes (15 jugadores, técnico, asistente, utilero, presidente de la federación y un árbitro que debían llevar al evento). El comando general de las fuerzas militares les aseguró los tiquetes para asistir a campeonato, pero solo 13, motivo por el cual no había casi banca para afrontar los encuentros. La utilería fue suministrada por el Vicma (víctimas de minas antipersona), por lo que contaron con los uniformes y bastones para poder jugar.
En el 2011 David empezó a divertirse con un balón en una de las canchas que se encuentran en el barrio El Carmen de Barranquilla, donde junto con Luis Cassiani, considerado el mejor exponente del fútbol de amputados del país, Édison Romero y Wilson Agudelo, ambos soldados retirados, iniciaron lo que es hoy un equipo de 38 personas, incluidas dos mujeres y dos niños.
“Yo voy caminando por la calle y si veo a alguien en muletas le preguntó si quiere jugar fútbol y le comento nuestro proyecto. Aquí no se excluye a nadie, lo importante es tener la convicción y la disciplina para darse cuenta que la vida no acaba por perder una extremidad”, dice David.
En la primera fase los colombianos perdieron ante México 3-1, vencieron 3-2 a Haití y 9-0 a costa rica, en la segunda fase jugaron contra Argentina, partido que llego a su fin con un marcador de 0-0 y en el alargue de 20 minutos, siguió 0-0, pero cuando toco definir desde los doce pasos perdieron allí.
Todas las personas que vieron el partido Colombia vs Argentina, no dudaron en declarar que fue el mejor partido del torneo, al final Colombia disputó el 3 lugar con Costa Rica.
En este equipo se destacaron por sus goles Candelario Donado y Jorge Tovar, con 5 goles cada uno.
Una enseñanza de vida
Esta historia de superación, la prensa, la radio y la televisión nunca le dieron importancia, si acaso una pequeña nota por allá en un rincón de la página de un diario. Pero en cambio, hablan de equitación, de golf y de deportes que no son populares, en noticieros con horario prime time y que al final no dejan ningún mensaje, mientras que estos héroes, que la mayoría perdieron sus extremidades por minas antipersonas y luchando por el país, no los mencionan, personas estas que son un ejemplo de superación, de optimismo, de valentía, de lucha, de valores. Hay que creer en estos seres, héroes de verdad, de carne y hueso, que nos enseñan que todo se puede lograr, si hay un propósito de por medio. Y como dicen estos campeones de la vida:
Queremos que todo el país tenga conocimiento que esta es la selección Colombia de fútbol de amputados, que tiene poco apoyo, pero que lleva a Colombia en el corazón. Selección Colombia de fútbol de amputados que es un ejemplo de que los obstáculos sí existen pero pueden sortearse. No parar, levantarse y seguir. Seguir los sueños, la pasión, mantener el orgullo. No hay imposibles en la vida ni desgracias que puedan machacar esperanzas e ilusiones. Todo pasa por uno. Por las ganas de progresar, de superarse, de sentir y de vivir.
Breve historia y reglas del fútbol para amputados
El fútbol para amputados es una modalidad que sentó sus reglas en 1985 de la mano de la estadounidense Dee Malchow, quien sufrió una amputación a los 19 años y decidió adaptar el deporte que amaba a sus capacidades en Seattle. Rápidamente se esparció por el mundo. Países africanos, como Sierra Leona, Ghana, Liberia y Nigeria, empezaron a jugar. También lo hicieron en Europa, en Asia y en Sudamérica. La World Amputee Football Federation (WAFF), ente máximo internacional, cuenta con 28 países inscritos.
Reglas
Los jugadores de campo pueden tener dos manos pero una sola pierna. Los guardametas pueden tener dos piernas pero una sola mano.
Se juega con muletas de metal y sin prótesis. Se acepta una excepción en el caso de los amputados a quienes les falten las dos piernas, que pueden utilizar una prótesis.
Los jugadores no pueden utilizar las muletas para empujar, controlar o parar el balón voluntariamente. Tal acción se equipara a tocar o jugar el balón intencionadamente con la mano. Pero si la pelota toca una muleta de forma involuntaria, la acción es tolerada.