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Colombia despierta más solidaridad

Cada vez aumentan las voces de apoyo a la sociedad civil por el fracaso de un modelo de gobierno que se ha convertido en una tiranía.

Por Chachareros/CNN/Reuters

Lo que comenzó como voces aisladas de grupos universitarios que se sumaban a las solitarias protestas de colombianos en el exterior, ha crecido como la espuma y hoy no solo se ven numerosas concentraciones variopintas en las calles de las principales ciudades del mundo, sino que ha suscitado candentes debates en varios parlamentos europeos, y el cambio de posición de respetables cadenas mundiales de televisión como la CNN de Estados Unidos.

Guía para entender el descontento

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Un dramático relato de un colombiano que descifró de manera contundente la forma brutal en que se estaba comportando la Fuerza Pública contra los manifestantes, población desarmada que fue infiltrada por agentes del Estado para hacer vandalismo y provocar a los marchistas.
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El debate en Cataluya sobre la situación económica, política y social en Colombia fue candente, como si hubiera sido en el Capitolio en Bogotá.

En su estelar programa de CNN el periodista y analista Fernando Del Rincón, su enfoque titulado “Guía para entender el descontento social y las protestas antigubernamentales en Colombia” sostiene:

“Las personas que participan en las manifestaciones en Colombia rechazan la «Ley de solidaridad sostenible», es decir, una reforma tributaria para paliar la crisis económica provocada por la pandemia. Pero ¿de qué se trata esta reforma y cómo afectaría al ciudadano? Te lo explicamos a continuación”.

Las agencias internacionales registran esta semana en forma abundante las manifestaciones de solidaridad a los colombianos en ciudades como Ámsterdam, Berlín, Bruselas, Copenhague, Helsinki, Ginebra, Madrid, Barcelona, Paris, Roma, Londres, entre otras.

El común denominador es que el modelo de gobernar del partido en el poder, Centro Democrático, perdió el total apoyo de las bases populares “y al sentirse desenmascarado, ha acudido al facilismo de la represión brutal y sanguinaria, que ha enardecido, con justa causa, a las enormes masas de ciudadanos que reclaman sus legítimos derechos a la protesta y a rechazar una reforma tributaria ruinosa para las clases populares”, según Catalina Otero, Relatora Especial para la Libertad de Expresión, quien ya desde el segundo mandato de Álvaro Uribe se había pronunciado en contra del modelo hacia el cual se estaba conduciendo ese gobierno. Un modelo que a todas luces mostraba los dientes de la tiranía en un futuro no muy lejano, cuando la sociedad civil descubriera que ese mandato no estaba gobernando para el pueblo, sino para un reducido grupo de privilegiados del poder económico y financiero, que, a su vez, era quien sostenía en el poder al denominado partido Centro Democrático, fundado y dirigido por el dos veces presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez.

Lo que comenzó como un modelo neoliberal, con el correr del tiempo se convirtió en un sistema autoritario y dogmático, totalmente al servicio de los cuatro o cinco grupos más ricos del país, por lo cual Colombia terminó ocupando el primer lugar en materia de desigualdad económica, superando a Haití y a otras pequeñas naciones que se debaten en la miseria por la concentración de la riqueza en muy pocas manos.

Un falso divorcio

Al terminar Álvaro Uribe su segundo mandato, tras modificar la Constitución en forma corrupta, recurrió a un alfil de su entera confianza, pues había sido su ministro de Defensa, Juan Manuel Santos. Al poco tiempo de estar en el poder Santos se ‘apartó’ de las directrices de su aparente jefe político.

A la larga lo que ha quedado demostrado es que aquello fue una estrategia para que, tras bambalinas, el Centro Democrático gozara de otros ocho años en el poder, para luego designar a un candidato de sus entrañas, Iván Duque Márquez, señalado por la crítica nacional e internacional como el clásico títere de un poder hegemónico.

Durante os 20 años del uribismo en el poder, la clase obrera ha sido la más afectada, por cuanto la ha empobrecido de manera brutal al reducirle sus ingresos e incrementarles los impuestos.

Sin duda, ha sido la más solidaria expresión de la comunidad mundial en favor de una sociedad civil que defiende sus derechos y exige a gobiernos despóticos que no se pongan al servicio de los más ricos, sino de todo un pueblo laborioso y bueno.

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