Ante Argelia aparecieron en el equipo titular de la Selección Colombia Orejuela y Mojica, dos marcadores de punta naturales (Medina y Tesillo, los más habituales desde la llegada del técnico Queiroz, no lo son) y con un perfil más ofensivo.
Por: Javier Castell López
Esto suponía, teóricamente, que Colombia iba a atacar más al contar con dos colaboradores más aptos para esa fase. La realidad mostró que no fue así. Entre otras cosas, porque el pase rápido de los mediocampistas a los delanteros no les daba el tiempo para adelantarse, y porque antes de que ellos se desplegaran sus compañeros, por la presión de Argelia o por la prisa de estos, perdían el balón. No pudo Colombia coordinar la salida de sus dos laterales ofensivos con la orden de jugar más rápido y hacia adelante que imparte el técnico Queiroz.
Esta Colombia de Queiroz, que algunos insisten en decir que “juega a lo europeo”, generalización que no hace honor a la verdad porque, hoy, muchas selecciones de este continente (Alemania, España, Bélgica, y muchas más) priorizan la buena posesión de la pelota, patrocinan el juego asociado, le dan a la dinámica y a la intensidad el acompañamiento imprescindible de la excelencia técnica y la inteligencia de juego para entender y dominar los tiempos de aceleración y pausa, y para elevarle la calidad y la eficacia a las decisiones individuales y colectivas, digo, esta Colombia, aún no coordina del todo estas virtudes que permiten ser mejor equipo. Lo que sí se advierte es que Queiroz y su metodología han podido incrementar la capacidad de lucha en fase defensiva, ha conseguido darle un mayor vigor físico a las disputas y una intervención obligada y solidaria de todos en las acciones de recuperación. Y, también, en algunos pasajes de varios partidos, una dinámica y una intensidad ofensiva necesarias en el fútbol de la élite.
El desafío será encontrar la simbiosis entre el juego más rápido que desea y la precisión que se requiere, entre la dinámica que exige el juego hoy y la inteligencia que perfecciona todas las tácticas. El reto es hacer congeniar el despliegue más intenso con la calidad. La misión es atacar, pero organizar mejor esos ataques. Y no sólo desde la potencia física y la velocidad. Terminar jugando con cuatro delanteros novatos e individualistas (Roger Martínez, Sinisterra, Díaz e Ibarguen) más Barrios y Lerma en el medio campo parece una pésima idea futbolistica.
La presencia de James, Quintero y Cardona puede favorecer el ansiado equilibrio: la idea táctica del técnico Queiroz que exige más desgaste, más dinámica, más búsqueda frontal, con la claridad y acierto mayoritario en las decisiones y la limpieza técnica en las ejecuciones de estos tres.