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Clara López reta a Felipe López Caballero y a Alejandro Santos

Felipe López Calderon es aficionado a hacer cábalas que siempre le salen mal. Como cuando vaticinó, hace años, que la salvación de Colomia sería la carretera al Llano.

Por Chachareros

Clara López Obregón

Clara López Obregón no es ninguna recogida de las Cruces ni de Ciudad Bolívar. Es López -de los López del poder económico y político, pariente de Alfonso López Michelsen y, por lo tanto, de su hijo el engreído y ya casi fuera de circulación Felipe López Caballero, dueño de la revista Semana-.

Se crió con la pelaeara de los Santos, entre ellos con el ya calvo Alejandro Santos Rubino, hijo de Enrique Santos Calderón con uno de sus primeros matrimonios (ya lleva como siete, incluido con el de la exesposa de su hermano menor, Felipe «el flaco»). Y por lo tanto Alejandro el semicalvo es sobrino de Juan Manuel Santos Calderón.

Lo único extraño en Clarita López Obregón es que fue la oveja negra de la familia (al igual que en sus años mozos lo fue Enriquito Santos Calderón, uno de los entonces llamados “guerrilleros del Chicó”). Y en medio del fragor de las ideas comunistas, maoístas, marxista-lenninistas, se enamoriscó de un proletario samario, Carlos Romero, más buena gente que cachaco en playa. Y se casaron y han sido felices.

Alejandro Santos Rubino

Ocurre que Felipito López, como siempre, se atreve a lanzar vaticinios irresponsables, como cuando vaticinó que la carretera al Llano sería una de las obras del futuro colombiano. Pero le salió una Clara López bien corajuda. A  través de su cuenta de Twitter, la candidata presidencial por el Polo Democrático Alternativo retó al presidente del grupo editorial Publicaciones Semana, Felipe López Caballero, a que si ella obtiene en votos en los próximos comicios del 25 de mayo lo que indica la encuesta publicada en la última edición de su revista (el famélico 6%, lo mismo que la exmodelo y candidata conservadora Martha Lucía Ramírez), se retira de la política, caso contrario, lo conmina a cambiar al director, Alejandro Santos Rubino, sobrino del primer mandatario en trance de reelección, Juan Manuel Santos.

“Reto a @RevistaSemana. Si saco lo que señala su encuesta me retiro de política; pero, si supero, su Presidente cambia de Director”, expresa la aspirante presidencial del Polo en su cuenta de la mencionada red social.

La reacción se produce como consecuencia de la guerra sucia de encuestas que se ha venido dando en los últimos días por parte de diversos medios de comunicación. Mientras la revista Semana conjuntamente con RCN publica un sondeo de opinión elaborador por Ipsos Napoleón Franco en que López Obregón aparece con el 6% de intención de voto, la encuesta del diario El Tiempo realizada por la firma Datexco, en contraste, le da un 10%.

Entre tanto, el director del diario económico La República, Fernando Quijano, en debate con la candidata del Polo Democrático realizado en el programa Hora 20 de la cadena radial Caracol del pasado 22 de abril, se anticipó a dar a conocer en primicia resultados parciales de la encuesta de Gallup-Colombia que aún no ha salido publicada. Según Quijano, en este sondeo López Obregón se ubica en el segundo lugar de la contienda electoral logrando entre el 18 y 19% de la intención de voto. El periodista también afirmó que por primera vez en Colombia se podría dar una segunda vuelta presidencial con candidata mujer y de izquierda.

Felipe-López-Caballero

La única explicación, afirmaron los directivos de la campaña presidencial del Polo, es que a Felipe López Caballero y Alejandro Santos Rubino lo que les interesa es que en la segunda vuelta presidencial se enfrenten dos genuinos representantes de la derecha, por cuanto no conciben que una dirigente de izquierda, y además mujer como López Obregón, tenga posibilidades de llegar al poder ejecutivo en Colombia.

Se trata, explicaron, como siempre ha ocurrido en Colombia, y como además gráficamente lo describía muy bien el expresidente López Michelsen asimilando la competencia presidencial de este país con las carreras hípicas, de que los dos caballos que llegan a la final sean del mismo dueño. En todo caso, Felipe ya está advertido de que Clara López no es ninguna pintada en la pared. Es López, como él. Y durante siglos han chupado de la misma ubre de la vaca.

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