El nuevo comandante de la II Brigada del Ejército hace un llamado en contra de la violencia intimidatoria.
El coronel Alexis Iván Cantillo Barraza, nacido en Barranquilla el 20 de septiembre de 1967 en la clínica de la Asunción, nuevo comandante de la II Brigada con sede en la capital atlanticense, hizo un llamado a la ciudadanía para que pierda el miedo y se quite el yugo de los extorsionistas y chantajistas que hoy la tiene acorralada.
Asegura que son seres débiles, cobardes, inseguros y atemorizados por el fantasma de la reacción de la comunidad. “Ellos saben que no pueden confiar en nadie, ni en sus mismos compinches, mucho menos en la ciudadanía que es víctima de sus fechorías. Por eso digo que, si la comunidad pierde el miedo y empieza a denunciar todo movimiento sospechoso, toda las llamadas de chantajes, los tipos se van a sentir acorralados y vamos a doblegarlos en forma más rápida”.
“Como barranquillero me preocupa, y muy hondamente, que estén sucediendo estas cosas en una ciudad que si de algo se precia es de ser tranquila y acogedora; por eso nuestros primeros pasos los hemos encaminado a reunirnos con todos los demás estamentos de autoridad civil y militar, con dirigentes cívicos y gremiales, con sectores de la sociedad civil, en busca de soluciones rápidas y efectivas”, declaró el coronel Cantillo Barraza, este miércoles, durante un desayuno de trabajo con oficiales de la Reserva del Ejército seccional Atlántico.
Recordó que “la II Brigada abarca dos y medio departamentos de la Costa Caribe: Atlántico, con su capital Barranquilla, que además es Distrito Especial Industrial y Portuario, y los 22 municipios; Magdalena, con sus 30 municipios; y nos corresponde la jurisdicción del sur de Bolívar, con los 14 municipios de esa zona, en donde operan el 37 Frente de las Farc, ELN y las bacrim y la minería ilegal”.
El coronel Cantillo Barraza dijo que cuando llegó aquí hace algunas semanas en reemplazo del coronel Oswaldo Peña –quien fue designado agregado militar de la Embajada colombiana en Estados Unidos– se preocupó porque percibió la sensación de una comunidad asustada por la extorsión. Apuntó que ese sentimiento de impotencia “hay que acabarlo, porque esa no es la Barranquilla donde nací”.
Bases en contenedores
Sin embargo, piensa que se están dando los pasos para extirpar el cáncer de la extorsión. Dijo que el gobernador José Antonio Berardinelli y la alcaldesa Elsa Noguera De la Espriella, han organizado programas y planes para que todas “las fuerzas vivas tratemos de recuperar esa imagen de zona sin violencia y plenamente en paz. Nosotros somos genuinamente enemigos de la fuerza bruta, de las peloteras. Barranquilla es una ciudad donde vive y reina la alegría, la tranquilidad”.
Anunció que “tendremos unas bases en puntos de control sin necesidad de construir instalaciones de cemento, sino unos contenedores que serán muy cómodos, con condiciones básicas. Desde allí se irradiará seguridad en todo el Departamento. Es política de los altos mandos militares y del Gobierno Nacional que aquí todos hablemos el mismo idioma: Ejército, Policía, Fiscalía, CTI… para poder combatir, con éxito, a los bandidos que han alterado la tranquilidad connatural de esta zona del país”.
Alexis Iván Cantillo Barraza es hijo del desaparecido dirigente político liberal Abel Cantillo Campis, quien fuera secretario de gobierno, jefe de pasaportes y diputado en el sector de Mayorías Liberales fundado por el patriarca liberal costeño Carlos Martín Leyes, y su hijo Pedro Martín Leyes. El coronel Cantillo Barraza está casado con la antioqueña Libia Castillo Montoya. Tienen una hija, Laura María, de 21 años de edad.
El alto oficial convocó a barranquilleros y atlanticenses para que saquen “los bríos que siempre han tenido para superar el mal momento que se vive. Lo primero que le pedimos a la población barranquillera es que se quite de encima ese miedo, denunciando a todo sospechoso, porque ahora hay una acción decidida y envolvente a combatir el crimen en todas sus modalidades. Que el ciudadano se atreva a denunciar, bajo la seguridad de que no será como en algunos tiempos aciagos del pasado en que los mismos representantes de la autoridad le decían al bandido quién los había denunciado. Ahora no ocurrirá así, porque hoy todos estamos unidos para recuperar la seguridad ciudadana”.
Sobre el particular precisó que “las Fuerzas Militares se han ido sacando todas las manzanas podridas en una operación de limpieza interna que nos ha permitido recuperar la plena confianza de la comunidad. Pero la gente tiene que denunciar, porque, de lo contrario, nadie se entera de que la comunidad está siendo extorsionada”.
Contó que en el primer consejo de seguridad al cual asistió se enteró, por parte de la Gobernación y la Alcaldía, que faltan algunos elementos de trabajo para judicializar a los capturados. Se carece de un laboratorio de criminalística bien dotado, con aparatos modernos.
Y sobre el secuestro del ganadero de Ponedera, aseguró que “las investigaciones van bastante adelantadas. Hemos creado un plan con tropas en puntos estratégicos del Departamento, donde estarán los uniformados. La Gobernación asignó 65 motos y equipos de comunicación. Con eso estamos llegando hasta las fincas. Reactivamos la red de cooperantes con comunicación permanente para reacción inmediata, lo cual nos permite combatir a los criminales en todos los frentes. Combatir también la corrupción. Los que se robaron la plata del erario, que es para el agua potable, para las escuelas, para mejorar la calidad de vida de la población vulnerable”.
Anunció que, en definitiva, se ha consolidado en el Atlántico “un pueblo pujante, que nunca permitió que estos bandidos tocaran estas tierras, un frente decidido a combatir a los violentos. Siempre hemos sido un pueblo unido. Hoy estamos confrontando tres situaciones: la extorsión, abigeato y los desastres naturales en épocas invernales, esto último atendido por el Batallón Vergara y Velasco. La Policía Militar Ciudad de Barranquilla está al frente de las contingencias en la ciudad, en fin, estamos trabajando unidos”.
Añoró los tiempos “de una Barranquilla en donde se podía hacer la siesta en una mecedora en la terraza de la casa. Se iba al estadio a disfrutar de nuestro querido Junior. Se podía disfrutar al máximo de la locura del Carnaval. Todo eso hay que recuperarlo plenamente”.
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