La popular cantante de música guajira, murió a los 87 años este miércoles en Cuba Fue la reina del punto cubano, la música campesina.
Por Rafael Sarmiento Coley, y agencias BBC y EFE
Esa noche en casa de José Jorge Dangond en lo más alto de las lomas del exclusivo conjunto residencial de Lagos de Caujaral, se demostró que hay muy poca diferencia entre la música campesina cubana, y los aires de acordeón de la Costa Caribe colombiana.
Por iniciativa del compositor, historiador, periodista y escritor musicólogo Julio Oñate, aquella noche fue posible disfrutar de la belleza de esa música cubana que viene de ‘monte adentro’, interpretada de corazón y con pasión ante un grupo reducido de amigos que rodeaban al conjunto en la sala de la casa de José Jorge y su esposa María Victoria ‘Toti´ Cuello de Dangond.
Entre los presentes también se encontraba Fernando Dangond Castro, hermano del anfitrión. Fernando autor de la canción ‘Nació mi poesía’ con la que ganó la corona de Rey Vallenato a los 17 años de edad. Dormía, tras un largo viaje de avión desde Boston, Estados Unidos.
Una noche para recordar toda la vida
Celina, ya separada de su esposo Lázaro Reutilio, era acompañada en el requinto por su hijo mayor, Lázaro Reutilio Jr., que ejecuta a las mil maravillas ese instrumento de las raíces cubanas, y otros tres músicos en percusión, maracas y bajo. Terminaron su tanda emocional y envolvente. Entonces le tocó el turno a Alfredo Gutiérrez y su conjunto básico, caja, guacharaca, una guitarra acústica y su acordeón. Después de dar un repaso por su muy popular repertorio de ‘Festival en Guararé’, ‘Sombrerito panameño’, ‘Anhelos’ y demás, sorprendió a los presentes a las mil maravillas interpretando ‘Guantanamera’, el tema emblemático de la música cubana, propia para que los cantantes, que sean capaces, se luzcan improvisando versos del alma. Es el tema de los denominados sonores. Pero tenía que ser un Sonero Mayor el que se le parara a una improvisadora como Celina.
Es entonces cuando Celina brinca del sillón en donde reposaba e invita a su grupo a integrarse al grupo de Alfredo, a quien retó con un primer verso en el cual lo enaltecía, pero a la vez le advertía que se había metido en camisa de once varas. Y Alfredo le contesta que es gallo de pelea que se la juega en todas las galleras. Y de ‘Guatanamera’ alargada a punta de precisos versos, Alfredo saltó con un repique magistral hacia el inevitable ‘Manicero’ que cantó a dos voces con Celina. Pocas veces en la vida se ve la oportunidad de gozar una parranda que los presentes hubieran deseado que se prolongara eternamente. De repente salió de uno de las habitaciones Fernando, aún abrochándose la camisa y con una sonrisa retadora. Dijo que él también quería versear, pues él nació en Valledupar en medio de las piquerías de Lorenzo Morales y Emiliano Zuleta Baquero.
Fernando, quien escribió una antológica columna de sentimiento profundo y espiritual que todavía se puede leer en este portal, le pidió a Alfredo que le prestará el acordeón y entonces todos se pusieron de pie para aplaudir al afamado médico neurólogo profesor de tiempo completa de Harvard. Y la parranda se pasó de largo hasta las ocho de la mañana.
Ahora Celina la encantadora se ha ido
Lázaro Reutilio y Celina le dedicaron buena parte de su inmortal repertorio a todo el santoral y rituales de la santería, en un sincretismo con la religión Católica.
Ahora Celina se ha ido. Según reportaron medios locales, la cantante padeció una larga enfermedad vascular. De padres músicos, nació el 16 de marzo de 1928 en la Matanzas, y se convirtió en una de las voces más populares de la Isla.
Formó un famoso dúo con su esposo Lázaro Reutilio, con quien interpretó canciones como «Qué viva Changó», «Yo soy el punto cubano» y «Viva Santa Bárbara».
Con Reutilio, quien era guitarrista, compositor y segunda voz del dúo, hizo giras de conciertos y participó en festivales en varios países de latinoamérica, pricipalmente en Colombia, y también algunos países de Europa, donde algunas de sus canciones también fueron populares.
Celina produjo más de 40 discos, con los que obtuvo varios premios, entre ellos el disco de Oro de África y los más altos honores de la música en Cuba. Celina fue conocida como la reina de la música campesina de Cuba y una de sus voces más populares, falleció este miércoles en La Habana a los 86 años, informaron medios oficiales.
González, a quien hace años una dolencia cerebrovascular la alejó definitivamente de los escenarios, murió tras «perder la batalla con una larga enfermedad», dijo la web Cubadebate.
«Se convirtió en una de las voces más reconocidas en el ámbito de la música folclórica en la isla, junto a su esposo Reutilio, con quien formó un exitoso dúo», recuerdan hoy varios medios.
Nacida en la occidental provincia de Matanzas el 18 de marzo de 1928, González disfrutó de una larga carrera, cultivando no sólo el género de la música guajira, sino otros como el son montuno y la guaracha.
Fue aclamada en escenarios de Colombia, Ecuador, Argentina, México, Venezuela, España, Gran Bretaña, Estados Unidos, Grecia, Francia y Suecia, y alcanzó grandes éxitos con sus canciones insignia «Yo soy el punto cubano» y «Santa Bárbara», reconocidas como «himnos» dentro del panorama musical cubano.
Tras romper su dúo con Reutilio en 1964, González continuó carrera como solista, acompañada por diferentes conjuntos, y actuando en teatros, cabaret, radio y televisión.
En 1980 decidió iniciar una nueva etapa conformando un nuevo dúo con su hijo Lázaro Reutilio, con quien en 1999 grabó el disco «50 años como una reina», nominado en 2001 al Grammy Latino.
En 2002 obtuvo el Premio Nacional de la Música y dos años después fue galardonada con el premio de honor de Cubadisco, la cita más importante del disco que se celebra anualmente en la isla caribeña.
Celina González deja un enorme legado musical en la América Latina y en el mundo hispano de Estados Unidos. Es un ícono de la música del sur del continente, conocida como la reina de la música campesina de Cuba y una de sus voces más populares.