En el camino de preparación de la Visita Pastoral del Santo Padre a Cartagena y a la Región Caribe, la Arquidiócesis dio inicio, en la Universidad de San Buenaventura, el pasado 5 de mayo, a la Cátedra Francisco.
Por: Padre Rafael Castillo Torres
Durante esta primera Cátedra, los conferencistas invitados profundizaron en el pensamiento del Papa Francisco en el Cuidado de la Casa Común, poniendo sus énfasis en tan fundamentales como el bien común, la civilización del amor, el equilibrio consigo mismo y los demás, para vivir en armonía con la madre tierra. También durante este encuentro se plantearon desafíos para el sector educativo y la institución familiar, llamados a impartir una formación más acorde con el cuidado de la creación valorando las diferencias, la gratuidad y la fraternidad universal.
El ambientalista, Rafael Vergara, presentó la Encíclica como un gran reto que nos llama y convoca a asumir un nuevo estilo de vida. En su intervención señaló que las enseñanzas del “Ecologista Francisco” nos ayudan a valorar y a reconocer al otro en igualdad de condiciones, a dejar el consumismo impulsivo y a tener manifestaciones de solidaridad con los más pobres, a cuidar los lugares comunes y a trabajar unidos dentro de la cultura del cuidado de la aldea común.
A su turno, el médico y actual Defensor del Paciente, Henry Vergara Sagbini dijo: que la Casa Común empieza por el propio cuerpo y cuestionó la labor que cumplen las EPS en la atención de esta necesidad básica.
En su disertación recordó a Pedro Claver, el Gran Defensor de los Derechos Humanos y primera EPS que funcionó verdaderamente en Cartagena, ya que atendió la inequidad social que vivía la ciudad en ese momento y en su opinión las condiciones de la ciudad; condiciones que hoy siguen siendo las mismas “porque el 75% de la población adolece de las necesidades básicas” e insistió que las condiciones ambientales de la ciudad influyen notablemente en la salud pública al igual que los niveles de desnutrición de sus habitantes.
El Dr. Julio Alandete, vicerrector académico de la Universidad, responsable del enfoque político de la encíclica, nos recordó que todavía es posible construir un mundo mejor, favoreciendo el bien común y procurando una mayor coherencia entre la política y quienes ejercen esa actividad. Los límites de la explotación se han rebosado sin resolver la pobreza. De la política lo que se espera es que sea capaz de un nuevo desarrollo sostenible. El crecimiento económico si no va acompañado de un auténtico progreso social y moral terminará volviéndose contra el mismo hombre. “Quien lleva a su casa dinero ganado con la corrupción…da de comer a sus hijos un pan sucio”.