Fue así como nació la Casa de Hierro, fundación que con veinte años de existencia y tras un fuerte hiatus impuesto por la pandemia, volverá a tomarse las calles para seguir proyectando arte y cultura en las distintas esferas urbanas.
Por: William Castro A.
Fundido por la llama de la imaginación y el humor corrosivo, Julio Cortázar escribió como apéritif de su irreducible Historia de Cronopios y de Famas, una suerte de abogacía por el ser humano arrojado diariamente a La tarea de ablandar el ladrillo o el oficio de contrarrestar la monotonía que envuelve la vida cotidiana, donde un ladrillo de cristal representa esos lugares por los que diariamente recorremos, al tiempo que nos topamos con las mismas situaciones, los mismos objetos y personas que, sin serio optimismo, serían imposibles de enfrentar. Consiste en una “tarea” antes que en una “labor”, precisamente por la desgana y agitación sentidas conforme seguimos moviéndonos por un “algo” invisible, pero que quizás y, solo hasta agarrar forma, llegue a justificar su cinética.
Sobre el yunque ruidoso que durante años rozó el martillo de un viejo herrero del Barrio Abajo, corazón del centro-histórico de Barranquilla, una joven Fadir Delgado, descubrió la maravilla de las formas que puede adquirir el hierro y el metal a base de perseverancia, golpes secos y buena candela. Tanto sus ojos como sus oídos se habían agudizado a temprana edad, que cuando quiso ser poeta ya lo era, pues así como materias rígidas y resistentes pueden moldearse en favor del pueblo trabajador, pensó que se podía transformar la vida de las personas en pro de la sociedad. Fue así como nació la Casa de Hierro, fundación que con veinte años de existencia y tras un fuerte hiatus impuesto por la pandemia, volverá a tomarse las calles para seguir proyectando arte y cultura en las distintas esferas urbanas.
Encuentros de la niñez y su barrio
La fundación encabezada por la escritora, gestora y matrona del Barrio Abajo, Fabiola Acosta, acaba de abrir una convocatoria destinada a artistas plásticos, amateurs y estudiantes de arte que lleva por nombre “Pintando en las esquinas”, cuyo objetivo es dar continuidad a una serie de procesos de intervención del espacio público que vienen gestándose desde el año 2002, donde la unión de las diferentes Juntas de Acción Comunal permitió la puesta de un evento interdisciplinar llamado “Encuentro de la niñez y su barrio”, en el que la música, el teatro, la literatura, el cine y otras expresiones protagonizaron la jornada lúdica.
“En esta oportunidad queremos trabajar por otra forma de ver la cultura, enseñar que no se trata solo de generar incentivos, sino también de transformar vidas a través del arte”, señala Fabiola Acosta, quien se confabula con sus dos hijas (Fadir y Faleimy) dentro de esta labor que desde sus inicios conecta el quehacer artístico con la acción social.
‘Café al aire libre’

Las Tres Efes de la cultura en Barranquilla incursionaron en el panorama artístico nacional desde el lanzamiento de la primera edición de su Café al aire libre (2003), una idea que dialoga con las expresiones clásicas del café français de finales del s.XlX, en el que a manera de half-time, recitales de música y poesía fungen de entretenimiento para los comensales de los restaurantes, pero que en Barranquilla se realizan al aire libre al compás que amplifica su gama de espectáculos.
Este festival dado frente a la sede de la Fundación (cra 50b, entre calles 42 y 43) consigue apropiarse simbólicamente del espacio callejero, donde figura una bodega de Cervecería Bavaria cuya ocupación, a lo largo de 17 ediciones, permitió sin dudas su recuperación y transformación en un vasto escenario que hasta el año 2019 reunió a cientos de «cafeteros» interesados en conocer los talentos musicales de artistas de talla internacional como Mandela Ghandi, Nedjim Bouizzoul, Sandra Peña, Romain Malagnoux, entre otros exponentes de la poesía en Barranquilla en la que destacan las participaciones de Carlos Polo, Jorge Mario Sarmiento, Armando Madiedo y Óscar Lobo, valiéndose así el título de «Mejores experiencias significativas del año» por el Ministerio de Cultura de Colombia, entidad de apoyo a la moción.
Performances en las esquinas
En secuencia con los Cafés al Aire Libre empezarían a vibrar las fiebres de los “Performances en las esquinas”, palabra hasta entonces poco conocida en Barranquilla, que se refiere a realizar una acción única e irrepetible en un espacio (no) convencional, y en conjunto con otras expresiones estéticas. Dichas intervenciones constituyen la fuente de un proyecto social y cultural más amplio en el que, como vemos actualmente, ya se hallan vigentes otras convocatorias para muralistas, artistas visuales y plásticos que sueñan con devolverle el color a su ciudad.
“Estas propuestas buscan adaptar desde la calle los entornos urbanos como un espacio de formación, donde la gente pueda tener acceso a manifestaciones que normalmente no se conocen”, destaca Faleimy Delgado, quien intercala su accionar dentro de la Fundación con el papel que desempeña como docente de Comercio y Negocios Internacionales en la Universidad Simón Bolívar.
Poetas Bajo Palabra

Por último, sentando cabeza en el núcleo que ha nutrido siempre las actividades en general de la Fundación Casa de Hierro, encontramos en “Poetas Bajo Palabra” una propuesta literaria sin precedentes en el país, que a finales de cada mes logra convocar a dos portavoces del ars poética en un acto recital realizado esencialmente en las calles, para luego cumplir una función sanatoria en las diversas cárceles de la urbe, hasta acabar existiendo en los aposentos del Teatro La Sala de la Sociedad de Mejoras Públicas de Barranquilla. Por medio de este espacio que recién y en 2021 alcanza un total de catorce antologías publicadas, se han dado a conocer nuevas letras, así como los salvaguardas de la palabra contemporánea, entre los que se recuerda con profundo afecto la memoria y legado del poeta Aníbal Tobón Bermúdez (QEPD).
“Cuando nace la fundación en 2002, ya yo había publicado mi poemario (La Casa de Hierro), pensando en que ello sería una manera de concretar el discurso poético, porque la poesía, así como forma literaria, es una posibilidad de construcción simbólica que se sirve de las acciones realizadas por la gestión cultural”, afirma la poeta Fadir Delgado, quien desde Costa Rica sigue pujando por el desarrollo de la Fundación, demostrando que nunca se fue de Barranquilla.
Fundación Casa de Hierro es una instancia promotora de experiencias socioculturales, artístico-poéticas y performáticas, que ahora y de vuelta a la labor de forjar ciudadanía con el retorno de sus convocatorias de intervención del espacio público, nos recuerda que la ciudad es también de hierro y está forzada a ablandar su ladrillo.











