Carmen Mejía Lavalle, hija de Micaela Lavalle de Mejía, nació el 9 de enero de 1924, es decir, siete meses antes que el Juventud Infantil (fundado el 7 de agosto 1924).
Por: Francisco Figueroa Turcios
Doña Micaela Lavalle de Mejía, tuvo un vientre bendecido, fantástico. No solo parió a cuatro futbolistas (Juan, Víctor, Marco y Gabriel «Vigorón» Mejía), sino también al Junior.
Carmen Mejía Lavalle, hija de Micaela, nació siete meses antes que del Juventud Infantil (fundado el 7 de agosto 1924). Significa que Carmen y el Junior están cumpliendo 98 años y se constituyen en una historia paralela. Carmen, desde que tuvo uso de razón, no solo acompañó a su progenitora, sino a sus cuatro hermanos en todos los avatares del Juventud Infantil, como sí se le llamó originalmente al Junior.
Carmen es una leyenda viviente. Pese a contar con 98 años de edad, tiene una lucidez sorprendente y una memoria envidiable; claro, ella no tenía teléfonos inteligentes para anotar hasta el número del teléfono fijo de la casa, que hoy casi ningún joven se lo sabe. Una vitalidad, sencillamente, pasmosa. No tiene ningún problema de salud y desde cuando murió doña Micaela Lavalle de Mejía, el 24 de abril de 1962, le ha correspondido repetir mil veces la historia cómo su madre fundó al Junior, ese glorioso símbolo de Barranquilla, toda una pasión de la Costa Caribe colombiana.
“Me cuenta mi mamá que el Juventud Infantil, nació un domingo, (el 7 de agosto del 1924), a las 12 del medio día bajo un palo de matarratón, en la calle de Las Vacas (Calle 30) con Buen Retiro (carrera 31)», habla con parsimonia, porque sabe que muchos de sus interlocutores no alcanzaron a conocer la vieja nomenclatura de las calles barranquilleras.
Carmen toma medio vaso de agua. Respira suave. Toma aire y reanuda sus narraciones subyugantes. «Mi mamá y mi hermano Juan Mejía, fueron fundamentales para hacer realidad la fundación del Juventud Infantil, ya que con su entusiasmo contagiaron al resto de los miembros de la junta directiva, como por ejemplo a Efraín Borrero Castro.
Juventud infantil es el primer nombre que toma el Junior, nace impulsado por la necesidad de mi mamá en poner a jugar mis hermanos, porque a todos los cuatros les gustaba el fútbol, y, obviamente, a ella también. Los jóvenes del barrio Barrio Rebolo y San Roque no tenían oportunidad para jugar entre ellos mis hermanos Marco, Gabriel, Víctor y “Juancho” Mejía» relata.
Carmen Mejía tiene siete hijos, aspira que el legado del Junior sea conservado de generación en generación. Ruega porque Dios le licencia para disfrutar de muchos títulos, en especial este año el equipo gane la decima estrella para celebrar con una inmensa alegría en su aún fuerte corazón los 98 años, tanto del Junior como los años de edad de ella.
