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Carlos Vives y su oportuno rescate de la cumbia

No se trata solo de recoger las raíces de la música ribereña, rica en matices, formatos, tonos y prácticas ancestrales de interpretación, sino de la auténtica cultura del hombre caribe, del hombre anfibio.

Por Rafael Sarmiento Coley

 

 

Sin duda el cantautor samario de fama mundial, Carlos Vives, ya se ganó un sitial de honor en la historia de la música colombiana.

Primero, con aquellos cantos de ‘La Provincia’, en donde por primera vez hizo la mezcla perfecta del vallenato tradicional con los instrumentos y sonidos de ahora, con lo cual colocó esta música parroquial en un grito mundial de nuevas sonoridades. Todo ello sin despertar las tradicionales pataletas de los dinosaurios defensores a ultranza de “nuestro folclor tradicional, auténtico, que es intocable”.

Vives tuvo el tino y la maestría de pasar por encima de esas voces retrógradas, inclusive, se las metió al bolsillo, porque, en verdad, su talento estaba muy por encima de esas rencillas parroquiales.

Desde cuando salió al ruedo con su formato típico con su guitarra terciada, sus pantalonetas deshilachadas, la gaita de Maité, el acordeón del rey vallenato Egidio Cuadrado, con caja, guacharaca y bajo auténticos vallenatos, los temas vallenatos de la vieja guardia con nuevos adornos, que enriquecieron y llenaron de melodías foráneas esta música de provincia, sin romper de manera abrupta su riqueza melódica y su letra costumbrista.

La cumbia del País de Pocabuy

Decía el maestro José Palomino Barros, insigne compositor e intérprete, nacido en El Banco, Magdalena, que el aire de cumbia nació en toda una inmensa geografía lacustre conformada por el eje central del Río Magdalena, todos sus afluentes, sus ‘brazos’, y ciénagas nutrientes, zona llamada por los habitantes de este territorio anfibio como el país de Pocabuy.

¡Ese sabor de Alejo Durán en un disco grabado en 1959, que estuvo vigente en 60, 61 y hasta 1970, recoge todo ese sabor costumbrista y natural de la auténtica música ribereña.

De todos esos pueblos ribereños surgió el más variado y rico folclor, lo que permitió el surgimiento de personajes geniales como Barros Palomino; Julio Erazo; Toto La Momposina; Wilson Choperena, Alejo y Náfer Durán, y su progenitora Náfer Donato Durán Mojica y Juan Francisca Díaz Villarreal, cantadora de ‘pajarito’, ‘cumbias’ y mapalés’.

Esa cultura de lo que el inolvidable maestro sociólogo y Constituyente de 1991, Orlando Fals Borda, denominó quehacer histórico del ‘Hombre Hicotea’.

Retrotrayendo al caso de José Benito Barros, sin duda es el más auténtico ‘hombre hicotea’, que nada en todas las aguas y siempre, por muy mala que esté la marea, saca la cabeza, respira y sigue con su andar lento pero firme.

Compuso cumbias históricas como ‘Navidad Negra’ y la legendaria ‘La Piragua’, rancheras (‘Mala mujer’); boleros, porros, pajarito, tangos, y su novela biográfica ‘Mis aventuras’. Algo parecido hizo Julio Herazo, Nacido en Guamal, Bolívar, también autor de cumbias, porros, paseítos, rancheras, tangos, además, de ser cantante estelar de Los Corraleros de Majagual, grupo con el cual grabó varias de sus composiciones.

¡Qué bien, Vives!

Ahora, en un momento muy oportuno, cuando en plena cuarentena por el Coronavirus permitirá a los melómanos degustar el trabajo musical número 14 del artista internacional samario retoma el sendero hermoso de ese genial José Palomino Barros, quien, además, fue director de su propia agrupación, ‘Los Trovadores de Barú’, con la cual grabó en su propia voz buena parte de su inmenso repertorio.

A Carlos Vives hay que reconocerle ese enorme mérito de no dejar morir ese legado- Todo lo contrario, lo revive con su brillante talento, en un estreno que presagia ser un éxito total a nivel mundial. La nueva producción de nombre ‘Cumbiana’, es una un reconocimiento al folclor en el cual se mezclan los sonidos originales de la cumbia con nuevos patrones de la naturaleza.

Como lo dice el propio Vives, «a lo largo de mi carrera he ido aprendiendo y descubriendo muchísimas cosas, sobre todo ese mundo anfibio que está en el origen de nuestra música, cuando hablamos de toda esa tradición, también estamos hablando de un pueblo americano, está en el origen esa huella que ha quedado de nuestro folclor. Hoy soy más consciente de lo que nos hemos alimentado musicalmente y de ese origen latinoamericano, que por nuestra condición a veces europea empezamos a olvidar. Este no es un disco antropológico ni cultural, sino más bien moderno, que habla de temas que tienen que ver con lo costumbrista, con nuestra biodiversidad, con el amor y el desamor. Es una producción comercial, pero está construida en esos patrones anfibios. Cumbiana es la modernización de los folclores, a los que les sumamos todos estos sonidos nuevos que tiene este disco».

Con respecto a los patrones anfibios, Vives mencionó: «Hay una historia de un país que se llamaba “el país de los Pocabuyes”, y al principio había otro término ligado a ese, que se volvió más familiar para mí por tener familia cienaguera… y los primeros vallenatos que se grabaron eran de las corrientes pocabuyamas. De ese mundo empecé a escuchar sonidos con muchos matices, y ese mundo anfibio está ahí… como samario pasé por esa carretera que va de Barranquilla a Santa Marta, y aunque mi papá nos llevaba porque tenía amigos pescadores, todavía no intuía quiénes eran ellos en toda esta cultura, y que formaban parte de este mundo perdido. Gabo, con Cien años de soledad y todas sus historias, forma parte de este territorio, por eso dije alguna vez que ese libro era como un vallenato largo, así que este mundo a mí me enseñó el vallenato y me empezó a mostrar la genética y la relación de los ríos con ese país que alguna vez habitó las ciénagas».

Carlos Vives demuestra con este su trabajo musical número 14, que pasa por los mejores momentos de su vida productiva, artística, musical y sentimental. Además, un artista muy querido por todo el colegaje internacional.

Vives, recordó la razón por la que eligió el sencillo ‘No te vayas’, para la visualización del disco, argumentando que es la canción que más se parece a lo que hace habitualmente: «Porque era la canción más parecida a lo que la gente sabe que hago… es un poco pop moderno, pero inspirado en líneas muy vallenatas con la guacharaca y la caja. Creo que este sencillo abrió muy amablemente este álbum, porque hay sonidos que la gente va a desconocer un poco, pero al final aprendí que uno puede trabajar con nuevas ideas y sonidos, pero el feeling es lo que tiene que prevalecer, porque sin eso no hay nada».

Vives habló de la experiencia de grabar con artistas como Rubén Blades, Elkin Robinson, Ziggy Marley, entre otros: «Elkin tiene mucho de calipso, con él hablábamos mucho de ese Caribe indígena y decíamos que teníamos que unirlo en este sencillo. Queríamos tener a varios integrantes de la familia Marley, y cuando llegó Ziggy quedó fascinado con todo el mundo Tayrona y con la historia de la canción. Si no hubiera llegado la pandemia, la familia Marley y yo hubiéramos ido a un lugar de arahuacos para hacer el video allí… Trabajar con Rubén fue muy especial porque siempre que nos veíamos teníamos cosas en común. El conocimiento de él como panameño de toda la corriente típica musical de allá que siempre ha estado muy conectada con Colombia nos ayudó a conectar mucho porque somos corrientes muy hermanadas y eso se escucha en Canción para Rubén», precisó.

El cantante colombiano habló de la canción ‘Cumbiana’, una de las más representativas del álbum: «Es una historia de amor muy linda, curiosamente en esa canción canté rarísimo y no sé por qué, es una voz nueva para mí que surgió por la naturaleza de la canción… también tiene tristeza y melancolía de esa nostalgia que tiene nuestra música».

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