Forzosamente tuvo que abandonar el periodismo y convertirse en enfermero profesional. Está exiliado en Canada. (Serie: Hijos de tigre…)
Por: Francisco Figueroa Turcios
Carlos Lajud Catalán, fue asesinado de dos balazos el 19 de abril de 1993. Sus colegas lo definían como un periodista ‘suicida’ por las denuncias que hacía sin temor a la muerte. Murió en su ley: ejerciendo el periodismo crítico.
Lajud Catalán cuando divulgaba una denuncia en el programa ‘Actualidad Deportiva’, por emisora ABC, decía que no le temía a las amenazas. Por el contrario, retaba a sus contradictores: “A mí me entra el balín, pero no me van a callar”.
Pisaba tantos callos cada día que no le daba miedo nada, contaba a sus amigos cercanos en las noches de tertulia en la terraza de El Mediterráneo. Ni siquiera las llamadas anónimas con voz de matón. Y si bien era valiente, había perdido el sentido de las proporciones hasta tal punto que al aire decía cuál era el camino a pie desde su casa hasta la emisora. Lajud era un provocador. “Salgo a tal hora. Cojo por tal calle y después por tal otra”, incitaba a sus enemigos, ayudándoles a planear su propia muerte. Era una especie de kamikaze del periodismo.
Carlos Lajud pasó del periodismo deportivo al político, en una sección que llamó ‘Minutos de civismo’, en la que hacía sus denuncias. No dejaba ‘títere con cabeza’. Con su estilo periodístico logró una gran audiencia. Lajud Catalán criticaba, entre otros, al alcalde Bernardo Hoyos y a su asesor, Roberto Ferro Bayona. Trabajó para los diarios El Nacional, El Heraldo y Diario del Caribe y El Espectador y en las cadenas RCN y Caracol.
Carlos Lajud Catalán nació el 16 de diciembre de 1948 en El Carmen de Bolívar y llegó a Barranquilla a los 7 años. Tuvo cinco hijos: Carlos José, Carolina, Gustavo, Natalia y Carlos Alfonso. De los cinco hijos, dos heredaron la vena periodística: Carlos José y Carlos Alfonso
Hijo de tigre…
Carlos José tenia 18 años cuando asesinaron a su padre. Desde que tuvo uso de razón tenía claro que el periodismo también era su pasión. No era para menos: siempre estuvo involucrado en el mundo del periodismo. Sus padres, Carlos y Josefina, ejercían el periodismo. Carlos en el campo deportivo y Josefina en el económico.
“Imposible que no fuera periodista. Crecí en medio de periodistas y fotógrafos. Mis padre siempre me llevaban a la redacción de Diario del Caribe, donde ellos laboraban”, reseña Carlos José Lajud.
En RCN comenzó su carrera periodistica. “Juan Gossaín fue gran amigo de mi padre. Me puso a trabajar como su asistente personal. Fue mi gran maestro, junto con Francisco Tulande, Antonio José Caballero y Jaime Ortiz Alvear. Un día, Juan Gossaín me dijo que ya estaba listo para ser reportero. Recuerdo que mi primera noticia que me tocó cubrir fue el asesinato de Álvaro Gómez. Fue una verdadera prueba de fuego”.
Adiós al periodismo
Carlos José se siente orgulloso de ser hijo de Carlos Lajud Catalán. Considera que heredó de su padre “el humor ácido contra los poderosos. Creo que ser persistente y sacar la verdad”.
Carlos José Lajud vive desde hace 10 años en el exilio en Canadá, debido a su ímpetu en el periodismo. Logró ejercer el periodismo durante siete años en Colombia. En Canadá le tocó cambiar de rol: pasó de periodista a enfermero profesional.
“Camellé con Juan Gossaín en RCN Bogotá durante 5 años.Y después me fui al canal de televisión de El Tiempo. Allí me puse a joderle la vida a las Farc. Me hicieron un atentado y me amenazaron. Al final decidí salir de Colombia”, relata Carlos José Lajud.
Sobre los detalles en el caso con las Farc, Carlos José relata:”El crecimiento de las milicias urbanas de las Farc en los barrios pobres de Bogotá. Tomé este tema de investigación y comencé a publicar noticias. Me infiltré en sus barrios y los identifiqué con nombres ficticios. Descubrí una carretera ilegal que comunicaba a Bogotá con la zona de despeje. Por ahí sacaban a los secuestrados. Me la recorrí. Salía desde El Barrio Usme de Bogotá. Cruzaba páramos, selva y tres clases de clima. Desde el frío hasta el trópico húmedo. Llegaba al departamento del Meta. Puse en riesgo mi vida, así como mi papá lo hacía cuando divulgaba denuncias por corrupción en Barranquilla”.
Carlos José Lajud añora a Colombia, especialmente a la gente del Caribe. Es un exiliado por tener el temple de buscar la verdad, así como lo hacía su padre, que murió por denunciar la corrupción, la misma corrupción que hoy anda rampante en todo el pais.