Es uno de los 44 beneficiados por el programa Atlántico con sabor a raspao, que realiza la Secretaría Departamental de las Mujeres y la Equidad de Genero.
Por Francisco Figueroa Turcios
Carlos ‘El Piragüero’ Hurtado llevaba 15 años pagando el alquiler de su carro e’ raspao. No había tenido la fuerza económica para comprarlo, mucho menos para mandar a fabricar uno nuevo. Debía pagar 5 mil pesos diarios por el alquiler y había sacado sus cuentas: jamás podría comprar uno con el fruto de su trabajo.
El término ‘piragüero’ tiene un neto sabor del Caribe Grande. Y desde los pueblos y ciudades a orillas del sonoro y cantarino mar, se trasladó a Nueva York, especialmente a la neoyorkina profunda, sucia y pobre, sector denominado ‘underground’.
En ese sector pobre de Nueva York, en ese ‘underground’, de la misma forma, se impuso la venta callejera en carritos con ruedas de ciclas o rodachinas del popular y criollo ‘raspao’. Allá en Nueva York a los vendedores de ‘raspao’ los llaman ‘piragüeros’. Modismo que se impuso en Barranquilla gracias a un famoso tema salsero muy sonoro para el bailador, en la voz del ‘gordito de oro’ Tito Nieves.
También en Colombia el término ‘piragua’ se aplica a la canoa de cierta capacidad para transportar carga y gente, como ‘La Piragua’ del maestro José Barros, la cumbia que ha dado a conocer este aire colombiano ante el mundo.
Retomando el relato de Carlos Hurtado, el tenía las cuentas claras: “fabricar un carro de raspao está costando un millón de pesos. La bicicleta en Ciclo-Martínez cuesta 150 mil pesos, el corta hielo en Maicao está en 300 mil pesos y el caparazón del carro lo fabrican en 550 mil pesos. Sume y le da 1 millón de pesos. Para mí era mucha plata”.
Stibalyz Castellanos Giovanini, dela Secretaría de la Mujer, el gobernador José Antonio Segebre y Carlos Hurtado.
Stybaliz Castellanos Giovanini, directora de la Secretaría de las Mujeres y la Equidad de Género, fue una de miles de personas que leyó la crónica «El Piragüero no tiene todavía carro de raspao», publicada el 29 de mayo de 2013 en el portal www.lachachara.co por lo que cuando llegó a este cargo e implementó el programa «Atlántico con sabor a raspao», al primer candidato para entregarle un carro e’ raspao fue a Carlos ‘El Piragüero» Hurtado, para que por fin dejara de pagar diariamente por el alquiler de este vehículo.
«Una bendición de Dios»
Carlos Hurtado este jueves se levantó más temprano de costumbre, esta vez no para ir a cumplir la jornada habitual diaria de ir a recoger el carro e’raspao para salir a ganarse el pan de cada día, sino para ir a la Plaza de la Paz, para asistir a la ceremonia «Atlántico con sabor a raspao».
«Lo reconozco, anoche no pude dormir, deseaba que fuera de día para recibir mi carro e’ raspao. Yo estaba resignado a morir sin hacer realidad el sueño de tener mi propio carro y quitarme la pesadilla de tener que todos los días pagar cinco mil pesos por el alquiler», fue la primera declaración que dio cuando llegó.
Lo primero que hizo al llegar a la Plaza de la Paz fue ir a detallar los carros e’ raspao que estaban en fila listos para la ceremonia y no aguantó la tentación y se subió a uno para probarlo. «Así era que yo soñaba con tener uno», le gritó a Angel Llerena,oriundo de Achí y que vive en Soledad, quien también salió favorecido en el programa Atlántico con sabor a raspao.
Cuando llegó el gobernador del Atlántico, José Antonio Segebre, Carlos «El Piragüero» Hurtado se acercó a él y le dijo en voz alta: «Doctor esta es una bendición, mil gracias por regalarme este carro e’ raspao».
Dignificar este oficio
José Antonio Segebre, Gobernador del Atlántico, estaba emocionado al dirigirse a los cuarenta y cuatro benificiarios del programa «Atlántico con sabor a raspao, por evocó sus recuerdos cuando joven que compraba todos los días un raspao en la puerta del colegio para mitigar el calor.
«El vendedor de raspao es un símbolo, porque hace parte de la cultura de los pueblos del Atlántico. El carro de raspao hace parte de nuestra tradición, y había que hacer algo por esas personas que en forma independiente salen a ganarse la vida a través de un medio especifico como es la venta del raspao. La entrega de estos carros modernos busca dignificar este oficio. Debemos valorar que los vendedores de raspao son gente emprendedora, que tienen mentalidad de empresarios, no de empleados. En vez de ir a buscar un político para que le den un puesto ya sea en la alcaldía o en la gobernación, viven de su propio trabajo. Son gente valiosa para la sociedad», resaltó José Antonio Segebre.
«Surge de la necesidad mejorar la forma productiva y dignificar el oficio de la venta del raspao, que es una tradición en nuestro departamento. Y a través del programa ‘Atlántico con sabor a raspao’, se busca darle las herramientas para que puedan trabajar en mejores condiciones», señaló Styballiz Castellanos.
Los beneficiarios del programa «Atlántico con sabor a raspao», no solo recibieron su carro, sino los insumos para poder desarrollar su actividad y una capacitación en manejo de manipulación de alimentos. Para el próximo año la Gobernación del Atlántico tiene previsto ampliar este proyecto.