Con 30 establecimientos seleccionados, inicia el piloto de reapertura gradual. Se reitera el llamado a la responsabilidad colectiva.
Por Chachareros/Ofiprensa
La apertura de bares y estaderos no será de un solo golpe, según precisó el alcalde Jaime Pumarejo. Será en forma gradual, y con el insistente llamado a los asiduos visitantes a que guarden los protocolos de bioseguridad. De lo contrario «nos lleva pindanga».
De manera gradual, responsable y segura, Barranquilla se reactiva con miras a recuperar los 178.000 empleos que se perdieron durante la pandemia. Este 1° de octubre, seis meses después de haber paralizado sus operaciones por el período de aislamiento obligatorio, el turno es para el piloto de reapertura gradual de bares en la ciudad.
Luego de un proceso de preselección y evaluación, el cual contó con el acompañamiento y soporte académico de la Universidad Simón Bolívar, fueron seleccionados los 30 establecimientos que a partir de este jueves podrán reabrir sus puertas al público, con un estricto control y cumplimiento de protocolos de bioseguridad.
Para la primera fase del piloto de reapertura, en la cual se inscribieron 105 bares, “determinamos que este jueves solo reabren los que evidenciaron un compromiso férreo en la implementación de los protocolos de bioseguridad y que recibieron una calificación mayor al 90%”, tal como lo explicó el secretario de Desarrollo Económico, Ricardo Plata Sarabia.
“Confiamos en que los barranquilleros repliquen ese mismo sentido de responsabilidad y solidaridad con este sector, uno de los más afectados por la crisis sanitaria, para que rápidamente pueda recuperar el dinamismo con el que venían antes de la pandemia”, agregó el funcionario.
Además de la elaboración del protocolo y la implementación de las medidas de bioseguridad del establecimiento y para sus clientes, se tuvieron en cuenta los mecanismos para evitar aglomeraciones en áreas comunes como barras, taquilla, ropero y baños, las estrategias para garantizar el distanciamiento físico y la señalización con información de bioseguridad para clientes y colaboradores.
De igual manera, se evaluó la implementación de dispositivos digitales para el pago y los menús, los equipos de limpieza y desinfección del local y de las botellas/vasos/jarras y de los puntos de control para la entrada y salida de los asistentes.
Horarios y aforo
Los establecimientos participantes podrán funcionar todos los días hasta la 1:00 a.m., sin restricción de horario de apertura.
Se permitirá la asistencia de grupos de hasta máximo ocho (8) personas por mesa en cada establecimiento.
Establecimientos del piloto. En este enlace puede consultar el listado de los establecimientos que hacen parte del piloto: https://www.barranquilla.gov.co/plan-piloto-de-reapertura-gradual-de-bares
Medidas y recomendaciones
El Distrito dio a conocer medidas y otras recomendaciones, tanto a establecimientos como a los ciudadanos, que se deberán tener en cuenta al momento de asistir al plan piloto de reapertura de bares:
Se promueve la gestión de reservas, a fin de mantener control sobre el aforo.
La demarcación de las zonas de circulación y el distanciamiento deben ser de mínimo 2 metros entre mesas y/o clientes en la barra.
Tanto para restaurantes como para bares se permitirá la asistencia de grupos de hasta máximo ocho (8) personas por mesa en cada establecimiento.
No se permite el uso de sellos en la piel de los clientes. En el caso de utilizar manillas, estas deben ser de un solo uso.
Evitar la disposición de alimentos y productos en barras o en la modalidad de autoservicio, tanto para clientes como para empleados; no están permitidas las prácticas de degustaciones.
No está permitido el baile. El espacio del local debe utilizarse para la adecuación de mesas.
No está permitido el uso de decoración, lanzamiento de papeletas, confeti, espumas u otros elementos que puedan convertirse en foco de contagio.
Se deben desinfectar las botellas de licor antes de ser entregadas a los clientes, y poner a disposición los elementos necesarios para su consumo individual (vasos, copas, hielo, hielera, servilletas).
Histórica intervención de caños de Barranquilla
El ambicioso proyecto beneficiará a 150.000 habitantes en la zona de influencia de estos cuerpos de agua, que no volverán a sufrir inundaciones y, por el contrario, mejorarán ostensiblemente su calidad de vida.
“Donde empezó la historia de la ciudad habrá navegabilidad, desarrollo urbano y un proyecto turístico que nos hará sentir orgullosos a todos los barranquilleros”, señala el mandatario.
El Distrito de Barranquilla saldará la vieja deuda que tiene con los caños de la ciudad y, a través de un ambicioso proyecto que contempla inversiones de más de 200.000 millones de pesos, recuperará los cuerpos de agua, dignificará las condiciones de vida de los habitantes de las riberas y promoverá un proyecto turístico con navegabilidad, equipamiento urbano y parque lineal.
“Ahí donde empezó la historia de la ciudad haremos un desarrollo que nos hará sentir orgullosos a todos los barranquilleros”, señaló el alcalde Jaime Pumarejo Heins.
“Lo prometimos en campaña y ahora será una realidad”, dijo, al recordar el anhelo que entonces le manifestaron las familias de la zona, de acabar con las inundaciones que producen los caños con cada aguacero, principalmente en los barrios La Luz y La Chinita.
“A los habitantes de estos sectores quiero decirles que no solo canalizaremos y construiremos diques de contención; haremos una recuperación integral que nos permitirá preservar la historia y generar oportunidades a la gente con una plataforma de desarrollo urbano, impacto ambiental y atractivo turístico, que mejorará la calidad de vida de los residentes y comerciantes de todo este gran sector”, señaló.
En total son 6 caños, cuya extensión supera los 11 kilómetros. Aquí nació Barranquilla. Aquí floreció la navegación que nos conectó con el país y el mundo. Aquí floreció el comercio al que tanto le debemos. Desde aquí fuimos, en un momento de nuestra historia, la ciudad más importante de Colombia”, señaló el alcalde, al presentar el proyecto.
Al pie de los caños, en efecto, estaban las haciendas que sirvieron de génesis a la antigua villa, entre lo que hoy es el puente Pumarejo y el municipio de Soledad.
En su recorrido, constituían un complejo sistema hídrico que conectaba a los hacendados, comerciantes y habitantes de la región con sus lugares de residencia o negocios. Cuando encontraban espacio, formaban ciénagas e islas, que también fueron diseñando los trazos urbanos que finalmente tiene Barranquilla
El alcalde recordó que fueron el corazón de la navegación fluvial, que conectaba a Barranquilla desde el edificio de la Intendencia, con las ciudades del Magdalena.
Antecedentes
En 1962 el Congreso de la República expidió la ley 100 por medio de la cual le dio un marco económico y jurídico a la problemática ambiental de los caños. En 1969 el Estado contrató con la firma Navas y Ortega “la solución de los problemas de los canales de Barranquilla”, y se la encargó al ingeniero Héctor Navas Uribe. Él mismo dirigiría la Empresa de Vapores Río Grande por muchos años. En 1971 la firma Hidroestudios diseñó la propuesta “Estudio de prefactibilidad del control de inundaciones producidas por los caños de Barranquilla” que, sin embargo, no tuvo ejecuciones, y a mediados de 1980 un estudio de desarrollo urbano diseñado por el Plan Maestro de la agencia Jica (conocida como Misión Japonesa), recomendó dragados permanentes.
Pero el problema se mantuvo, así que el documento Conpes 3351 de 2005, reveló:
“El deterioro de los caños de la cuenca oriental es resultado del proceso de urbanización de la zona y de su inadecuada planificación. Los caños la Ahuyama, del Mercado, de las Compañías, los Tramposos, Arriba y Agromar se han contaminado con aguas residuales, con los consecuentes problemas de salud ambiental de la población ubicada en la zona de influencia, que pertenece a estratos 1 y 2. El principal mercado público de Barranquilla también se ubica en cercanía a los caños lo cual genera un problema de salud pública debido a los vertimientos de residuos sobre estos”.
Ese Conpes declaró el Plan de Saneamiento de los Caños de la Cuenca Oriental de la ciudad como un proyecto de importancia estratégica para el país, y recomendó acometer inversiones para “eliminar los vertimientos de aguas residuales… mediante la construcción de interceptores … y estaciones elevadoras y de bombeo”.
En el año 2009, Barranquilla empezó a ejecutar un ambicioso proyecto de 75.000 millones de pesos, con aportes del Distrito, el Ministerio del Medio Ambiente y la Corporación Autónoma Regional del Atlántico, que buscaba eliminar las descargas a los arroyos y vías públicas.
En el año 2014 la ciudad declaró el saneamiento de los caños mediante otra inversión importante de 86.000 millones de pesos, que permitió, además, la reubicación de asentamiento subnormales y la construcción de interceptores que vierten las aguas a unas estaciones elevadoras y de bombeo, para descargarlos al río Magdalena mediante un emisario subfluvial.
Entre 2016 y 2019 se ejecutaron en la ciudad obras de infraestructura que, con dragado y canalización, conectaron los cuerpos de agua con el desarrollo que el Distrito desplegaba para devolver la mirada de Barranquilla al río.
Recuperación integral
El proyecto de Recuperación Integral del Sistema de Caños, en efecto, se propone habilitar el uso de los cuerpos de agua para actividades cotidianas de los habitantes, restaurar y proteger el ambiente natural de los cuerpos de agua, mejorar la navegabilidad y fortalecer la gestión para garantizar el mantenimiento de los canales.
La idea es garantizar que los caños se mantengan como vasos comunicantes del río Magdalena, lo cual los articula con los macroproyectos de la Avenida del Río y el Gran Malecón y, por supuesto, con la intervención de mercados y recuperación del Centro histórico, que adelanta la actual administración.
En ese sentido, el otro componente que tiene es el desarrollo turístico. Alrededor de los caños se construirá un gran malecón de espacios verdes y seguros, que podrá ser recorrido en bicicleta durante una hora.
Los trabajos comprenden la recuperación, primero del caño de la Ahuyama, cuya intervención está tasada en 82.000 millones de pesos, continuando luego con los caños de las Compañías, Los Tramposos, del Mercado, Caño Arriba y La Tablaza.
Para el caño de la Ahuyama, puntualmente, la propuesta incluye canalización para mayor profundidad, con un dique barrera que precisamente evitará las inundaciones. En las zonas laterales se construirá el gran parque lineal con amplias zonas verdes, ciclorrutas, lanchas a lo largo del recorrido de los caños y conexión directa entre el puente Pumarejo y el Gran Malecón.
La sección del canal Ahuyama se ampliará con una forma trapezoidal, lo cual generará un volumen de dragado de aproximadamente 179.000 metros cúbicos, en tanto se construye un dique al costado occidental, todo lo cual contendrá las inundaciones.
Los puentes de la carrera 30 y 38 ampliarán su luz para poder hacerlo, entre otras cosas, navegable.
“Soñamos con nuevos caños, queremos que esto se convierta en espacios de vida agradable y simbolice la recuperación de un emblemático, pero olvidado lugar”, puntualizó Pumarejo Heins.
