En una entrevista que concedió a Yamid Amat, el empresario barranquillero insistió en que quienes tienen más, son los que más deben meterse la mano al bolsillo.
Por Rafael Sarmiento Coley
“Después de un largo y bochornoso estancamiento, Barranquilla retomó su senda de ciudad pujante, con un crecimiento vertiginoso y un clima empresarial que atrae a muchas personas deseosas de invertir aquí”, dijo Christian Daez Abuchaibe en entrevista que concedió al brillante periodista Yamid Amat.
Nosotros vemos el país muy bien, desde el punto de vista de ver un futuro muy promisorio por delante. Lo que sí lo veo es muy polarizado. Todas las cosas se discuten con una fervorosita extraña. Pero vemos que tenemos un talento humano, un capital humano, una manera de ser de los colombianos que podríamos conquistar todo lo que quisiéramos si nos lo propusiéramos. Por eso propongo que en todos estos espacios periodísticos que nos abren, Yamid Amat, abriéramos nuestros corazones y nos diéramos cuenta de que todos vamos montados en el mismo avión, que el gobierno son los pilotos, y que nada ganamos con tirarles piedra a los pilotos, cuando nosotros somos los pasajeros. Vale la pena que los acompañemos, que los arropemos y los ayudemos a armar un mejor país. Tecnoglass está comprometida con el futuro de Colombia. Cien por ciento.
En cuanto a la política social, en especial en la mezquina propuesta inicial del gobierno acolitado por los gremios del 2%, mientras que el Ministro de Hacienda, el Gobierno en general y los Congresistas recibieron incrementos, mediante unos mecanismos maquiavélicos, que sumados todos, superan el 14%, con el agravante, tal como lo explicó el empresario barranquillero en forma meridiana, que, si se le hace un mejor aumento a las clases sociales mediana y baja, se les incrementa el poder adquisitivo, hay más consumo, se disparan las ventas en todos los sectores de la economía, se mueve el dinero.
Christian Daes sostuvo en la charla con el hábil periodista Yamid Amata (quién le recordó la célebre frase, que se volvió viral, del empresario barranquillero cuando, al referirse al insultante 2% de aumento al salario mínimo, ‘¡mandan huevo!’), que “a veces quienes tenemos más somos tan egoístas, que no nos damos cuenta de las circunstancias en que viven los demás. Por eso propuse que fuéramos un poquito más generosos con el aumento del salario mínimo. ¿Y por qué pienso que podríamos ser más generosos? Porque es que el circulante del dinero es una de las principales medidas que tiene la economía para crecer. Cuando el dinero circula, todos echamos pa´lante. Entonces, si le damos mayor poder adquisitivo a nuestros empleados, la economía se va a mover mejor. Fue por eso por lo que nos pareció tacaña la propuesta del 2%. No lo hicimos por atacar a nadie. Ni más faltaba. No podemos ser tan egocentristas de pensar que tenemos las respuestas absolutas. Hay gente que piensa que subir quince mil pesitos más el salario mínimo hubiera conducido el país al fracaso. Estoy completamente en desacuerdo. Esa es una teoría muy vieja que no tiene asidero real, ya pasada de moda. Nosotros quisiéramos ver un salario mínimo más equitativo, que tuviera que ver con el comportamiento y el compromiso de los compañeros de trabajo en las empresas. Las empresas no se pueden medir simplemente por cuánta utilidad, o cuánta Ebitda (el beneficio bruto de explotación calculado antes de decir los gastos financieros, por sus siglas en inglés). Las empresas tienen que medir qué tan eficiente humano de la gente que trabaja en ella, qué tanto avanzaron sus empleados; qué tanto avanzaron ellos en mejorar el nivel de vida ellos y su familia. No podemos ser tan egoístas, ni mucho menos trancarles el futuro. Este no puede ser un país en donde todo es costoso, menos la mano de obra”.
Reforma tributaria
En cuanto a la anunciada nueva Reforma Tributaria, el empresario barranquillero afirmó en forma categórica que es necesaria. Desde luego, no en la forma ruín y miserabilista que propone el Minhacienda Alberto Carrasquilla de incrementar el IVA y otros impuestos que envilecerían aún más el de por sí enflaquecido salario mínimo.
“Para nadie es un secreto, que hay que hacer una reforma tributaria; hay que conseguir el dinero para mantener la estructura del Estado. Hay varias maneras de hacerlo. Una de ellas es reducir los gastos; otra es simplemente ir anulando exenciones en forma progresiva; otra muy novedosa es la que propone la alcaldesa de Bogotá (Claudia López), haciéndole un préstamo al Banco de la República y comprometerse a pagarlo en años posteriores. Todas funcionan. En lo que nos tenemos que poner de acuerdo es cómo se va a hacer. Ahora bien, aquí quien no se haya dado cuenta que quienes tenemos más somos los primeros llamados a meternos la mano en el bolsillo y poner más, está viviendo en el mundo equivocado. Nosotros no podemos seguir basándonos en enriquecernos el uno por ciento de los colombianos, y que el resto se empobrezca cada día más. Tenemos que ser un poco más equitativos y humanos”.
La vacuna
Al ser interrogado sobre el proceso de vacunación contra Covid-19, Daes dijo que “a mí me encanta la idea (de que se permita que el sector privado compre la vacuna). Es más, si a mi me dicen mañana que me tienen las vacunas; que vaya y gire al Ministerio de Hacienda y que mañana me las entregan, de inmediato las compro. Y se las aplico, no solamente a mis empleados, sino a todos los habitantes de los tres barrios que están alrededor de Tecnoglass. Se haría en forma organizada, eficiente y rápida. Yo las dono. El problema es la dificultad de llamar a Pfizer y decirle ‘véndeme doce mil vacunas’. Surge la duda: ¿Pfizer no se las quiere vender al Gobierno, pero sí me las quiere vender a mí? Eso es lo que me preocupa. En realidad, me preocupa que nos estuvieran boicoteando. Pero si se puede dar ese paso, con el mayor gusto lo doy; ojalá el director de la Andi, quien lanzó esa idea, me asesorara para comprar las vacunas. Y si hay que repagarlas, se repagan. Sin embargo, nosotros queremos vacunar a todos nuestros empleamos y nos estamos cuidando. Más, creo que el Gobierno tiene que jugar un papel primordial aquí, porque ojalá esto no se convierta en una situación de ‘sálvese quien pueda’, sino hacer las cosas en orden, con el programa justo de ir vacunando a los más viejos y a los más jóvenes, hasta cuando todo el personal que esté en mayor riesgo ya esté vacunado.
Christian Daes, ante la pregunta final de Yamid Amat sobre si estaba optimista de la perspectiva que muestra hoy la Nación, dijo sentirse “más que satisfecho. Yo veo al país bien. Por eso soy optimista. Por eso seguimos invirtiendo. El jueves vamos a inaugurar una de las plantas que es la más moderna de todo el Mundo, desde que se corta el vidrio, hasta que se lamina. Todo computarizado de una forma que ninguna otra compañía en el Universo la tiene. ¿Por qué seguimos invirtiendo en el país? Porque le vemos mucho futuro, especialmente a Barranquilla.
¿Qué es lo que tiene Barranquilla? Contrapreguntó el veterano periodista Amat. Y Daes respondió: “¡La luna! La luna que es una maravilla. La luna de Esthercita Forero. Barranquilla lo tiene todo. Es una ciudad alegre, próspera; una urbe pionera de todo: la aviación entró por aquí; el correo aéreo; la radio comercial; el ferrocarril; las más grandes, sólidas y eficientes empresas navieras; las Empresas Públicas Municipales (EPM); el fútbol. Lo hicimos todo. Nosotros tuvimos una época en donde nos plantamos, nos quedamos atascados, pero nuevamente pusimos a andar la buena marcha. Ya tenemos unos 20 años de un nuevo despertar. Barranquilla recuperó su dinámica y va surgiendo y va subiendo en forma vertiginosa. Lo que está ocurriendo en Barranquilla se respira en el ambiente. No hay un visitante que venga y atrape el buen ambiente, y se pregunte ‘¿qué tiene esta ciudad que enamora a primera vista de una manera grata y acogedora”. Yamid remató con la siguiente frase: “Pues yo, que también tengo nexos con Barranquilla, concuerdo con usted en la definición que ha hecho de la gran ciudad costeña”.
