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Barranquilla recupera su vitalidad para las bellas artes

‘La hija de La Luna’, obra escrita, dirigida y protagonizada por la talentosa Nataly Acosta Guzmán causó euforia en el teatro de la Sociedad de Mejoras Públicas, y de inmediato voló a Bogotá y Cali. Querían verla. 

Por Rafael Sarmiento Coley Fotos/Videos Gabriel Moncada

Aquellos críticos desinformados que cuestionan a Alejandro Char por haber sido un alcalde que le ha apostado solo al desarrollo comercial, industrial y al cemento y al hierro, no conocen el mundo maravilloso que ha nacido y crece en el subsuelo barranquillero.

Es el revivir de la época de oro de la capital atlanticense con las bellas artes, aunque, por esas contradicciones de las circunstancias, en estos momentos la famosa Escuela de Bellas Artes y su añejo y cómodo teatro estén inutilizados por el desprendimiento del techo.

Jorge Mario Sarmiento fue el encargado de hacer la introducción y presentación del espectáculo de Nataly.

Y a pesar de la irresponsabilidad de quienes construyeron un afamado teatro Amira de la Rosa sin los suficientes estudios sobre la consistencia del suelo (error de cálculo de los ingenieros), por lo que ya lleva largo tiempo cerrado y lo espera una triste demolición con la esperanza de que, sobre su cadáver, se levante un monumental nuevo teatro duro y fuerte que resista el paso de los tiempos, sí, a pesar de ello, hay una frenética actividad artística mantenida por personajes como Teobaldo Guillén, Sigifredo Eusse, Guillermo Tedio y tantos otros.

Nataly Acosta Guzmán haciendo los preparativos para entrar en el remolino de emociones de su obra.

Este domingo, como ha venido sucediendo todas estas semanas en distintos escenarios de la ciudad, el numeroso público asistente al pequeño teatro de la Sociedad de Mejoras Públicas (por esos caprichos del destino, ‘madre’ del Amira de la Rosa, porque fue su gestora y aportante del terreno en donde se construyó), se deleitó con la obra ‘La hija de la luna’, escrita, dirigida y escenificada por Nataly Acosta Guzmán, una talentosa joven barranquilla con un potencial inmenso.

Una escena colectiva con la participación de varios actores naturales que acompañaron a Nataly con su sombrero concho.

Nataly es una actriz innata. Una cantadora de bullerengue con una autenticidad como si hubiera nacido en María La Baja, Talaigua Nuevo, Altos del Rosario o Barranco de Loba. No nació en ninguna de esas poblaciones dueñas de la riqueza de este folclor ribereño. Es barranquillera neta.

Ella tiene un dominio estético total en el escenario. Como pez en el agua. Actúa con todo su cuerpo. Con las manos, los ojos, el cabello, las piernas, la cintura, con sus quejidos, sus gritos de alegría y su voz que acaricia. Ella, sin duda, debe ser, como dicen los mamos de la Sierra, la reencarnación de una negra africana cantadora bullanguera. No es descartable esa teoría, porque por algo tiene un hermoso lunar grande y negro en el omoplato izquierdo.

Nataly cautivó al público por su plasticidad y dominio de escenario. 

Lo más emocionante es cuando poco a poco convoca a actores naturales (adultos y muchos niños y niñas) que van subiendo a la tarima. Nataly marca la pauta y el actor o actriz natural la imita a la perfección.

Jorge Mario Sarmiento hace una introducción poética y sublime. Se prenden las luces mágicas que representan la luna. De repente suenan esos tambores que tienen su nostalgia africana escondida en su cuero. Y el remate es con miles de velitas encendidas en manos de todo el público presente y los espontáneos que acompañaron a la actriz principal.

Noche maravillosa para Nataly, que del teatro salió para el aeropuerto, pues tiene presentaciones esta semana en Bogotá y luego en Cali.

Y sigue la función

Jorge Mario, María Camila Moreno y Eilyn Acosta, al final de la obra, con las velas encendidas.

Este teatro de la Sociedad de Mejoras ha recuperado su vitalidad y esencia. Tiene 17 programas de distintas modalidades escénicas. Este jueves se presenta Sergio Sarmiento Támara con la obra ‘Agamenón’, que él dirige y es actor principal.

“Mucha gente piensa eso…que Barranquilla es puro parque, canalización de arroyos, megacolegios, nuevos centros comerciales, conjuntos residenciales y altos edificios. Se equivocan. Barranquilla tiene una densa actividad cultural por los cuatro puntos cardinales de su geografía”, sostiene Sergio Sarmiento, quien, además, es catedrático de la Escuela de Teatro de la Uninorte.

La vida es así. Como las olas del mar, ciertas actividades virtuosas de una ciudad van y vienen. A veces se quedan para siempre.

Hubo una época en que la cultura y el arte en general que llegaba a Colombia entraba por Barranquilla. No había de otra. Porque todavía el transporte aéreo estaba en pañales y solo se hacia en tramos de corto vuelo.

Había escenarios adecuados para que todo ese mundo mágico se presentará, primero en la capital atlanticense, y luego en Bogotá, Cali y Medellín. Un teatro Emiliano que era el epicentro artístico-cultural de la urbe, en donde los barranquilleros de la época disfrutaron de estrellas mundiales como el tenor operático napolitano Enrico Caruso, el tenor e intérprete de aires populares venezolano Alfredo Sadel, las mejores zarzuelas y óperas de España e Italia.

Fue una época de oro que dejó huellas, en mentes despiertas de la ciudad, como Alfredo De la Espriella, Olguita Emiliani, Tomás Urueta, que empezaron a montar obras con actores naturales que hoy quizá recuerden aquello como travesuras de juventud.

Actores de teatro como el exsenador y máxima cabeza del Grupo Olímpica, Fuad Char Abdala; el exsenador Roberto Gerlein, el exministro Rodolfo Segovia; el exbanquero e historiador Rodolfo Zambrano Moreno, y hasta el magnate Julio Mario Santo Domingo (¡Quién lo creyera!) hizo el papel de ‘Julio César Emperator’ en una obra de beneficencia, cuando todavía su padre, don Mario Santo Domingo, estaba vivo. Don Mario fue a ver la obra, y al bajar su hijo del escenario, el comentario que le hizo fue agridulce: “llegarías a ser un actor famoso. Pero es mejor que te prepares para el mejor papel de tu vida…ser el principal protagonista de la industria cervecera de Colombia y el mundo».

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