Primero fueron los Valdeblanquez contra los Cárdenas. Después vino el ‘Tin’ Sánchez. Y ahora los Daza. Cinco de sus miembros han sido asesinados.
Por Chachareros
La balacera de este lunes festivo en Barranquilla con saldo de dos muertos (eran sobrinos del extinto capo ‘Gabi’ Daza), se revive los recuerdos macabros de la época de la ‘marimba’, durante los años 70 y parte de los 80.
En los 70, con la inauguración del Puente Pumarejo, casi todos los clanes que exportaban marihuana hacia Estados Unidos construyeron sus estrafalarias mansiones en Barranquilla. Aquí montaron su centro de operaciones y en las faldas de la Sierra Nevada cultivaban la que según los norteamericanos fumadores era “la mejor del mundo, la Santa Marta Golden”.
Detrás de esa descomunal bonanza vino la demencia de algunos de los jefes de esos clanes, que ya traían sus rencillas desde sus rancherías en La Guajira. Uno de los primeros clanes violentos en radicarse en Barranquilla fue el de los Valdeblanques. Y en Santa Marta se ubicaron sus archienemigos los Cárdenas Gómez.
Se mataron entre sí. Finalmente los Valdeblanquez, liderados por Serafín y Enrique ‘Quique’ Valdeblanquez y Enrique Coronado, acabaron con los Cárdenas.
El diabólico ‘Tin Sánchez’
Después surgió el diabólico sicario Agustín Sánchez Cotes, alias ‘Tin Sánchez’. Era una verdadero sicópata que mataba a seres humanos como cazar conejos. Cuando viajaba por la carretera Riohacha-Barranquilla, apostaba con sus acompañantes que esa noche mataría media docena de «locos». De esa forma, cuanto demente o peatón que caminara por la orilla de la carretera cercana a alguna población o ciudad, caía víctima de las balas de la pistola automática de ‘Tin Sánchez’.
Su oficio era el de cobrar las grandes deudas entre narcotraficantes de la época. A ‘Tin Sánchez’ le pagaban o le pagaban. De lo contrario el deudor era hombre muerto. Este sicario fue víctima de una celada montada al mejor estilo de la mafia siciliana. Le ubicaron a sus amantes e identificaron a la que más frecuentaba en ese momento. Alquilaron un apartamento en un primer piso a pocos metros de la residencia de su amante de turno, y un medio día que hizo chillar las llantas de su veloz camioneta último modelo al frenar en seco, se bajó confiado en que nada le pasaría y en segundos tendría a su amada entre sus brazos. Pues no fue así. Lo que tuvo en sus brazos y en todo su cuerpo fueron 78 balazos de pistolas y fusiles de asalto.
Tendido en el pavimento, uno de sus asesinos le quitó las llaves de la camioneta, la prendió y se la pasó varias veces por encima del cuerpo. “Para ver si estaba muerto”, le gritaba a sus compañeros. El cuerpo quedó irreconocible, tras ser aplastado por las llantas de su propia camioneta.
Siempre hay personajes siniestros
Después surgió el clan de los ‘Maestre’, que también hacían operaciones de cobro y sicariato para distintos capos, hasta cuando se enfrentaron a una familia en Valledupar, que los exterminó como quien mata ratón con un raticida llamado ‘El Campeón’. Al último de ese clan lo mataron en la cárcel, con un sicario que se hizo poner preso por pegarle a un policía.
Y como ese siniestro personaje hubo en Barranquilla una media docena, entre ellos Crucito González, un cobrador de deudas quien finalmente fue víctima de una balacera al salir de la discoteca ‘Champagne Vallento’, muy de moda en ese momento en Barranquilla. Según versiones de la Policía, fue un ajuste de cuentas del Grupo Tayrona de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), cuyo jefe era Hernán Giraldo, hoy en una cárcel de Estados Unidos, tras ser extraditado. En los bajos mundos se rumoraba en cambio que la orden de su muerte la habría dado el mismo Carlos Castaño, máximo comandante de las AUC, porque según los cuentos Crucito entró tirando puertas y encuellando para cobrar una plata a una señora que resultó ser muy cercana al extinto paramilitar.
Ahora la inquina violenta es entre los sobrevivientes del clan del capo de la mafia costeña Wildon Gabriel Daza Mejía, alias ‘El Gabi’ Daza, contra una familia Gómez.
Según informe de la sección judicial del colega El Heraldo, la balacera en la que murieron dos miembros de la familia Daza en el norte de Barranquilla no es el único hecho violento en el que se ha visto envuelta esta familia oriunda de La Guajira. En nueve años, contando los dos muertos de este lunes, ya son cinco los asesinados a bala.
El 2 de junio de 2011, ‘Gabi’ Daza, un sicario de capos del narcotráfico y cabecilla de una temible organización criminal, y tío de las dos víctimas mortales de este lunes festivo, fue asesinado en la calle 82 con carrera 49C.
A las 12:15 del mediodía, Gabi Daza se despidió de su madre Rosalba Mejía en el edificio Santa Ana, ubicado en la calle antes mencionada, y caminó unos cien metros hacia su camioneta, una Toyota 4Runner negra blindada, estacionada frente a un almacén de motos y vehículos tipo camper cross.
Un hombre, vestido con prendas deportivas, lo siguió hasta su vehículo, desenfundó una pistola 9 milímetros automática y le disparó en cuatro oportunidades.
Gabi Daza alcanzó a sostenerse con el espejo retrovisor izquierdo y agarrar la manija de la puerta. El sicario, al observar que no caía al suelo, le descargó otros cinco tiros en la cabeza.
Wildon Daza, nacido el 2 de noviembre de 1968, inició su historial delincuencial a mediados de los 80, junto Alberto Orlandes Gamboa, alias ‘El Caracol’, narcotraficante extraditado a Estados Unidos en 1998.
En ese momento Daza pasó a dirigir la banda de ‘Los Alcatraces’, sicarios a sueldo que trabajaban con ‘El Caracol’. Al desintegrarse esa organización, conformó la ‘oficina’ de cobro de ‘Los 40’, banda heredera de las acciones delictivas del desmovilizado Bloque Norte de las Autodefensas.
En 2007, tras la captura de unos cien miembros de ‘Los 40’, el asesinado capo formó otro grupo en compañía de Javier Acosta, alias ‘Baltazar’, quien fue detenido en 2008, hecho que provocó la huída de Daza hacia Venezuela. De allí volvió a enfrentar a Los Paisas, integrando un reducto de ‘Los 40’ o ‘Los Gaitanistas’.
A los Daza no se la perdonan
El domingo 11 de diciembre de 2011 asesinan de 21 disparos en el norte de Barranquilla, calle 82B con carrera 75B, a Víctor Alfredo Daza Mejía, hermano de Gabi Daza.
La víctima, de 51 años, fue interceptada cuando esperaba a su esposa a bordo de un automóvil Mazda, de placa QIA-639. La pareja de la víctima se había bajado a cumplir con una diligencia.
Daza Mejía se encontraba sentado en la silla del copiloto en el momento en que fue atacado a tiros por el sicario. “Al cuerpo se le contaron unos 21 impactos de un arma calibre 9 milímetros”, precisó el informe de los peritos del CTI de la Fiscalía.
En el año 2005, en el barrio El Recreo, Barranquilla, fue asesinado Roberto Daza Mejía, otro hermano de Gabi Daza.
En el enfrentamiento de este lunes festivo tres personas resultaron impactadas, dos de ellas murieron en centros asistenciales. La otra, Víctor Gómez Amaya, de 56 años, se recupera en la Clínica Altos de San Vicente.
Las dos víctimas mortales fueron identificadas como Giany Luis Daza Joira, 30 años, y Neifer Leiser Barros Daza, 24 años, quien murió en la Clínica Reina Catalina.
Por el ataque a tiros fue capturado José Rafael Gómez Amaya.
La Policía incautó cuatro pistolas calibre 9 milímetros, una subametralladora Uzi y una escopeta Mossberg calibre 12. Las autoridades hicieron presencia en la zona y acordonaron el acceso de la 59B entre las calles 90 y 86, para evitar el ingreso de los curiosos que, como en la mítica canción ‘Pedro Navaja’, de Rubén Blades, nunca faltan y alimentan la leyenda.