Es una urbe que se ha forjado como el acero con altas y bajas temperaturas, con folclor, alegría, trabajo, sudor, lágrimas, crisis profundas y quedar debajo de todas las tormentas para luego salir airosa.
Por Rafael Sarmiento Coley
Desde hace 500 años, cuando llegaron los primeros españoles con sus espejitos y abalorios, el asentamiento humano en la desembocadura del Río Grande de la Magdalena al Mar Caribe creció con la poco creíble versión que esta es una ciudad sin historia.
En efecto, no fue una urbe fundada por algunos de los perversos adelantados ibéricos, que levantaron edificaciones y murallas a sangre y fuego y construyeron las primeras parroquias para conformar la trilogía temible de la espada, la cruz y la santa inquisición.
Lo que sí era un suceso que existía desde mucho antes de la llegada del europeo era aquel primigenio asentamiento humano en donde las diversas, dispersas y distintas tribus indígenas bajan por montañas, quebradas, ciénagas, riachuelos y ríos al sitio denominado ‘Sabanas de Caamach’ a realizar el trueque más elemental de arroz por sal, pescado, por aves de corral, canoas por hamacas, cacao por casabe. Era el mercado natural de los primeros habitantes de estas tierras.
Ese frenético comercio primitivo sin moneda, condujo a que el sitio, al paso del tiempo, despertara la avaricia de los colonizadores que indujeron a los nativos a pasar del trueque de productos de la tierra, al nacimiento puro del contrabando. Así nació ese primer embrión de la corrupción en Colombia. Aquí, en donde el Río Magdalena se mete a la brava al Mar Caribe.
A partir de ese suceso cierto y evidente -historia pura y contada en forma reiterada por visitantes estadounidenses, ingleses, franceses y cubanos, empieza la historia oculta del origen de la Barranquilla pujante de hoy.
Fue tanto su peso en la economía regional, que el 7 de abril de 1813 el entonces Gobernador del Estado Soberano de Cartagena, Manuel Rodríguez Torices la elevó a la categoría de Villa. Ya no era un villorrio.
Ese momento de estímulo atrae a toda una pléyade de artesanos, navegantes, transportistas y comerciantes. Gracias a su envidiable ubicación geográfica pronto gana merecida importancia para la presencia de los primeros asomos del transporte fluvial ya como un importante factor industrial.
En 1857 conquista el título de gran ciudad. Y durante la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del XX, Barranquilla ya es la tercera ciudad industrial más grande del país. Su cercanía con Panamá. Su influencia de Cuba a través de su deporte favorito (el béisbol), sus talentosos escritores, cantantes, narradores deportivos, emisoras y orquestas, convierten a la capital atlanticense en una Habana chiquita.
Lo cual se refuerza con la presencia de consagrados arquitectos como Francisco Javier Cinesneros y Rafael Carrerá, cantantes, directores de orquestas, dueños de emisoras y los primeros ingenieros agrónomos cubanos que llegaron a la Costa Caribe con su sabiduría para el cultivo de la caña de azúcar especialmente en los ingenios de Sincerín y Berásteui. En ese lote llegaron los Ruiseco y los Bell (Gustavo, el origen genético del exvicepresidente y jefe de la delegación de los diálogos en La Habana con Las Farc y ahora en Ecuador con el ELN.
Fueron años de envidiable prosperidad para Barranquilla, que se convirtió en la indiscutible pionera de la industria textil (con los hermanos Obregón a la cabeza), Filta, Dupount de Colombia, la radio, la aviación, servicios públicos, novedosos y futuristas proyectos urbanísticos y turísticos con un hotel El Prado que fue uno de los más modernos del país en su momento. Se disparó la actividad naviera. Creció el servicio bancario, el comercio y esa eterna alegría innata que está casi todo el año latente en el corazón del barranquillero con su Carnaval de embrujo.
Pero tanta envidiable prosperidad no podía durar toda la vida. Desde la fría capital empezaron los maquiavélicos enemigos de la descentralización y autonomía de las ciudades a aplicar cuantas trabas se les ocurría. Más y más impuestos. Descuido persistente al canal de acceso a la zona portuaria. Trabajas enormes a la empresa norteamericana que prestaba un eficiente servicio de energía eléctrica.
Y las Empresas Públicas Municipales de Barranquilla, gerenciada por el gringo Mister Samuel Hallopeter, quien durante casi 40 años mantuvo a raya a los concejales y a sus jefes políticos para impedir que entraran a saco a la empresa y la convirtieran en un nido de burócratas ineptos y corruptos, al terminar de recaudar los dineros del préstamo de los banqueros de Chicago con los cuales se hizo el acueducto y la urbanización modelo El Prado, en finca que fue de propiedad de don Manuel De la Rosa, quien la aportó como socio de la urbanización y del hotel.
Ese panorama oscuro hizo que durante los años 1940 y 1950 Barranquilla entrara en franco declive, hasta el punto de pasar de tercera ciudad en industria, comercio, turismo y actividad portuaria, a ser la sexta y séptima, por debajo de municipios de quinta.
Una clase política rapaz y una dirigencia empresarial negligente, fruto de la tercera generación, de emprendedores, hizo que todo lo bueno de la ciudad rodada en mil pedazos por las aguas negras del alcantarillado.
Era la época en que, como lo escribió Juan Gossaín con su brillante pluma, “aquí se roban hasta los huecos”. El aporte de Gossain en aquellos momentos aciagos en la historia de la ciudad fue de inestimable valor. “Destapó la olla podrida”. Se fue a Estados Unidos y entrevistó a don Samuel el viejo León pensionado, quien ya por encima del mal y del bien, le contó con pelos y señales quiénes fueron los principales artífices del desastre de la capital atlanticense.
Desde la primera década del nuevo milenio Barranquilla, como lo dijo el exitoso joven industrial Christian Daes Abuchaibe, “está aprovechando el momento en que sobre la ciudad se conjugan todas las tormentas para salir, en forma definitiva, hacia una nueva era de prosperidad que difícilmente la detengan”.
Christian, junto con su hermano José Manuel Daes, han levantado a pulso una próspera y novedosa industria de ventanales, energía solar y el proyecto del superpuerto de Aguas Profundas.
Además, es una de las industrias más comprometidas con el crecimiento social, educativo, deportivo y económico de las comunidades de su entorno.
Subió a la nube al grupo empresarial norteamericano que estaba casi en la quiebra. Gracias a su magnífico manejo de Promigas, hoy es un sector sólido.
Otro barranquillero de valioso aporte a este momento estelar que vive Barranquilla y la Costa Caribe es Antonio Celia Martínez-Aparicio, un barranquillero auténtico, descendiente de un italiano que vino con sus padres a poner en marcha la industria del calzado y se casó con una de las herederas de uno de los principales y más respetables periódicos barranquilleros, La Prensa (Hijo de un padre columnista estrella y de una madre heredera de periódico, tenía que resultar un periodista frustrado, pero magnífico empresario, un genio de las finanzas que fue capaz de sacar de la quiebra a toda una señora empresa norteamericana que estaba más quebrada que un bulto de canela, y se salvó gracias a una filial que tenía en Colombia, Promigas, en manos de Antonio Celia).
Su hermana, la incansable Carla Celia, ha sido el motor y nervio para darle la alta categoría y respetabilidad que hoy tiene el Carnaval de Barranquilla a nivel Mundial.
Piero Celia Martínez-Aparicio, ha colocado a Serfinanzas en las grandes ligas del sector en el país.
Y uno de los Celia-Martínezaparicio menores, Piero, es el hombre que ha transformado de manera positiva una simple tarjeta financiera comercial en un banco de primer piso con facilidades de crédito para las clases populares-
Es una generación brillante de genios del empresariado barranquillero. Gente con criterio, que no traga entero, que no se deja encantar por los cantos de sirena de los politiqueros de siempre que los quieren como fichas suyas para cargos sin futuro claro.
René Puche con su esposa Juliana Delgado y sus hijas Paola y Catalina. En la reciente reunión por los problemas del canal portuario expuso la necesidad de trabajar todos como una gran familia por la suerte portuaria.
Es el caso de René Puche, presidente de la Sociedad Portuaria Regional de Barranquilla (Sprb), que ha recuperado con creces el nivel de producción y movimiento de este muelle. Es un ejecutivo joven, de trabajo puro y duro, con dominicales y horas extras, y el poco tiempo libre para su hermosa familia, Julia Delgado su esposa, y sus hijas Paola y Catalina.
Y aunque no ha despegado con todos sus bríos, todos esperan que Alfredo Varela De la Rosa realice una brillante tarea como director de la Corporación Regional Autónoma del Río Grande de la Magdalena (Cormagdalena).
Alfredo Varela ya lo tiene todo a su favor para que saque adelante el contrato para la nueva concesión de la APP que se encargará de la recuperación de la navegabilidad del Magdalena.
“Una vez se logre salir de la adjudicación de la nueva concesión para la APP que se ha de encargar de la recuperación de la navegabilidad del Río, la carga fluvial se va a triplicar. Esa será, ciertamente, la nueva autopista 4-G para la competitividad plena del país”, dice Varela, quien tiene en su hermosa esposa Roxy Stevenson, su polo a tierra.
Hay dos jugadores que vienen de una generación anterior, en la cual jugaron un papel protagónico importante. Y se mantienen firmes como Juanito Caminador.
Eduardo Verano De la Rosa, el fuelle entre dos generaciones de talentosos barranquilleros que retomaron el rumbo de la región.
Se trata de Eduardo Verano De la Rosa –dos veces gobernador del Atlántico—y Ricardo Plata Cepeda—consagrado dirigente gremial, que siempre está presto a jugar en el puesto que le corresponda en este nuevo jalonar de Barranquilla.
El gran timonel
Sin duda el gran orgullo del Grupo Char es haber prestado a uno de los miembros de su tercera generación para que dirija los destinos de la ciudad en los últimos 17 años.
La tarea no es necesario ponderarla. Durante todos estos años propios y extraños lo califican como el Alcalde de mayor aceptación en el país, con cifras inalcanzables. Alejandro Char Chaljub tiene un capital político propio que ya quisiera poseer un aspirante a la Presidencia de la República.
Él lo sabe. Y no se desespera. Como profundo conocedor de las reglas del béisbol, sabe que debe tener paciencia, con el turno al bate. No puede lanzarle a la primera bola de humo que le lance algún pitcher taimado.
Con un mensaje de orgullo, de optimismo y de amor por la ciudad, Alejandro Char se unió a la celebración de los 205 años de Barranquilla, al tiempo que destacó los grandes cambios que hoy son referentes en toda Colombia.
“Feliz cumpleaños, Barranquilla. Feliz cumpleaños, a todos los barranquilleros. Hoy quiero regalarles todo mi cariño y todas las felicitaciones, cuando se cumplen 205 años de vida de esta hermosa ciudad, una ciudad que en la última década ha presentado unos avances que cualquier ciudad de Colombia quisiera tener. Feliz cumpleaños. Que podamos todos, juntos, seguir empujando nuestra Capital de Vida, en favor de todos los barranquilleros y de los colombianos”, afirmó el mandatario distrital.
“Hoy amanecí con el corazón contento, con ganas de gritarle al mundo que soy barranquillero. ¡Feliz cumpleaños, tierra de mis amores! Celebremos juntos el progreso de nuestra ciudad y su transformación en estos 205 años”, agregó el alcalde Char.
En su mensaje, el mandatario distrital destacó que “en estos últimos 10 años Barranquilla ha tenido un gran cambio, pasó de la desesperanza, de ser una ciudad llena de dificultades, sin norte, sin oportunidades, a ser una ciudad con esperanzas, con presente, con futuro y con oportunidades, y al mismo tiempo una ciudad que ha roto muchos paradigmas que parecían imposibles de resolver o mitigar. Hoy somos un referente nacional desde todo punto de vista”.
Con gran emoción, el alcalde expresó que hoy, con más fuerza e ímpetu, en el marco de la celebración de los 205 años, Barranquilla da su voz y su músculo al progreso, demostrándole al mundo que conduce en su espalda el porvenir de miles de hombres y mujeres que le apostaron a una transformación social y urbana para que la ciudad esté posicionada como una de las capitales con mayor potencial y crecimiento de Colombia.
“Yo soy uno de esos barranquilleros optimistas, positivos, orgullosos de su terruño, con ganas de mostrarle al mundo lo grandes que somos y la calidad de gente que tenemos”, sostuvo.
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Render del proyecto del nuevo puerto de Aguas Profundas Sociedad Bocas de Ceniza.
El mandatario aprovechó esta celebración para enviar un reconocimiento a todos los habitantes de nuestra ciudad: “En este día tan especial, nuestro mensaje no puede ser otro que expresarles a todos los barranquilleros nuestro profundo agradecimiento por depositarnos su confianza al frente de los destinos de nuestra ciudad, por tener ese alto grado de optimismo, ese sentido de pertenencia y ese orgullo que nos acompaña en este camino de transformación”.
De igual manera, destacó el cambio significativo en el comportamiento y en la actitud de los barranquilleros, invitándolos a que “sigamos pensando en grande, vamos a perder el miedo a las grandes obras. Si algo hemos aprendido en los últimos 10 años es que sí se puede. Pensando en grande lograremos poner a Barranquilla y a los barranquilleros en la cúspide”.
Al referirse a los grandes avances que hoy muestra Barranquilla, el alcalde señaló que “sin duda alguna, nos llena de un orgullo enorme estar solucionando uno de los problemas que más nos afectaban, como el de los arroyos que nos dejaron tantas víctimas. Enfrentamos el tema con responsabilidad y encontramos la solución canalizándolos. En otros años se pensaba que era un sueño, pero hoy le estamos demostrando al mundo que sí se puede ponerle fin a esta tragedia”.
Una ciudad ceñida de agua y madurada al sol. Así la pueden disfrutar hoy propios y visitantes que se están reencontrando con la arteria fluvial más importante del país en el Gran Malecón del Río: “Felicidad, satisfacción y orgullo es lo que siente uno cuando está en ese hermoso malecón. Estábamos en deuda con nuestra gente, porque desde hace muchos años los barranquilleros merecían contar con un espacio urbano para disfrutar nuestro río, como en las grandes ciudades del mundo”, dijo el alcalde Char, quien también hizo referencia a que “hoy Barranquilla es referente a nivel nacional en la gestión de la salud pública, sigue su trabajo incansable por tener excelentes niveles en calidad educativa y, después de los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2018, quedaremos con los mejores escenarios, que serán la cuna para los mejores deportistas”.
Fortalece su cultura
Continuando con la agenda de Reuniones Sectoriales de Rendición de Cuentas, la Alcaldía de Barranquilla presentó resultados positivos a la comunidad en materia de cultura, patrimonio y turismo, a través de audiencia pública realizada en el edificio de la Fábrica de Cultura, evidenciando el cumplimiento de los indicadores 2017 del Plan de Desarrollo 2016-2019 ‘Barranquilla Capital de Vida’, en los ejes Capital de Bienestar y Capital del Progreso.
“En 2017 logramos que nuestros portafolios de estímulos se consolidaran como una política pública a través de la aprobación del Concejo Distrital”, afirmó el secretario de Cultura, Patrimonio y Turismo, Juan José Jaramillo. “Hemos garantizado los recursos de nuestros artistas y hoy contamos con tres bolsas de estímulos que impulsan la consolidación de una gran industria creativa y cultural en nuestra ciudad”, agregó.
A partir de la puesta en marcha de esta política sectorial, se logró el incremento de los recursos destinados al sector de $142 millones en 2008, con la participación de 100 proyectos y la entrega de 28 premios, a $2.400 millones en el 2017 que permitieron la entrega de 193 premios y la participación de 543 propuestas artísticas.
Barranquilla cuenta con tres bolsas de estímulos, una para el desarrollo de las artes, una para la salvaguarda y promoción del Carnaval, y finalmente una para el sostenimiento y promoción de los valores de las comunidades afro, negras, palenqueras y raizales.
Dichos estímulos representan una oportunidad, principalmente para nuevos creadores y gestores, de acceder democráticamente, y en igualdad de condiciones, a recursos económicos.
Mediante esta oferta se han fortalecido los procesos de participación en cultura en el Distrito y, a la vez, se ha permitido que el trabajo de creadores, investigadores, gestores e instituciones culturales se cualifique y se consolide.
‘En los Portafolios de Estímulos está la oportunidad para que los artistas locales se animen a proyectar sus iniciativas y emprender, pero para ello hemos insistido en la formalización del sector cultural, y ese ha sido un gran logro de la Administración de nuestro alcalde Alejandro Char”, manifestó Jaramillo en una de sus intervenciones, celebrando que a la fecha más de 1.000 personas fueron registradas a través del ejercicio de censo y mapeo cultural, con el que la Alcaldía de Barranquilla pretende generar la cartografía local de industrias creativas, promoviendo la formalización de los agentes del sector naranja.
Más formación artística
La formación artística se ofrece desde temprana edad: de los más de 24.000 beneficiarios que hoy atiende el programa de Casas Distritales de Cultura, en sus 135 sedes, 2.255 corresponden a la primera infancia, a través de 8 sedes implementadas en los centros de desarrollo infantil, los cuales brindan talleres gratuitos en más de 25 modalidades a la comunidad, garantizando el desarrollo del potencial artístico.
El Distrito también logró, durante el 2017, el fortalecimiento y modernización, estructural y pedagógico, de la Escuela Distrital de Arte y Tradiciones Populares – EDA- la cual brinda a la comunidad formación artística como técnico laboral en 12 programas. Así, este año el programa egresó 797 artistas, cifra que dista grandemente de los 30 graduandos promedios que tenía la EDA hacia 2008, cuando iniciaba el primer periodo administrativo del alcalde Alejandro Char.
“Formamos a los artistas, los acompañamos desde pequeños, pero también les brindamos los recursos y se los garantizamos a través de nuestros portafolios, esa es la gran apuesta de Barranquilla por su vida cultural”, enfatizó el secretario Jaramillo.
El funcionario agregó que los productos de estos portafolios fortalecen la agenda de ciudad. “El año pasado contamos con más de 539 eventos gratuitos, sin incluir Carnaval, que demuestran que hoy existe en Barranquilla una oferta cultural democratizada”, indicó en su exposición ante más de 300 asistentes del sector artístico, cultural, turístico y ciudadanía en general.
Patrimonio y turismo
En infraestructura artística y cultural se logró aprobación de recursos de regalías por más de $23.000 millones del Órgano Colegiado de Administración y Decisión –OCAD- región Caribe, para la construcción de la Fábrica de Cultura, la compra de predio y diseños, además $5.900 millones para la construcción del Museo del Carnaval y $1.200 millones para la intervención de escenarios para las artes escénicas. También se avanzó en la transformación de espacios como plaza Hospital y el Par Vial de la carrera 50.
El 2017 también fue el año de la firma de adopción de los primeros 15 inmuebles en la Lista Indicativa de Candidatos a Bienes de Interés Cultural –LICBIC- de un inventario de 98, además de un trabajo de socialización y documento del Plan Especial de Manejo y Protección –PEMP- en los barrios Prado, Alto Prado y Bellavista, sumado a la restauración de monumentos y esculturas, proyecto de revitalización que se inició con el Cóndor, obra emblemática de Alejandro Obregón.
Con la creación de la Oficina de Turismo se empezó a trabajar en Barranquilla como Capital de Eventos con resultados tan importantes como el gran incremento de visitantes, producto del plan de promoción que se hizo en 26 eventos locales, 11 internacionales y 7 nacionales, en los cuales se contactó a más de 300 compañías que promueven hoy a Barranquilla como destino turístico y de eventos.
Esta promoción va acompañada de un trabajo de inventario de productos y rutas turísticas, así como la implementación de un plan estratégico con mesas de trabajo con gremios, autoridades, academia y prestadores de servicios turísticos.