Entrevista en el Amazonas con Pedro Bolívar, hijo de Antonio Bolívar (Karamakate anciano), y quien también fue actor de la película.
Por Jorge Sarmiento Figueroa
Es domingo en el Amazonas. No es cualquier domingo. Es 28 de febrero, día de la ceremonia de los Premios Óscar. Antonio Bolívar, el ahora muy famoso anciano de la etnia Ocaina Uitoto que protagonizó ‘El abrazo de la serpiente’, viaja a todas partes con Pedro, su hijo mayor. Para el rodaje de la película, que fue realizado en el Vaupés y Guainía, el anciano hizo que Ciro Guerra, el director, le pagara los pasajes a su hijo desde Leticia porque quería que él lo acompañara. Sin embargo, a los Óscares no pudo llevárselo. Así que salimos en su búsqueda por las calles de la capital amazónica.
No lo encontramos en la casa que tienen en la ciudad. A todo al que le preguntamos por Pedro, responde: «Se jodieron, ya debe de estar borracho». Menos mal no está en su casa porque el ruido de una metal mecánica que funciona al lado, más el coro incesante en una iglesia evangélica al frente, habría sido una atmósfera ruidosa en comparación con la armonía sonora de la naturaleza que proyecta la película y que es real en el paisaje de la selva amazónica.
Tuvimos que dirigirnos entonces por la carretera inconclusa a Tarapaca, varios kilómetros adentro hasta la maloca administrativa, donde habita Hitoma, el sabio de la comunidad que ahora está al cuidado de los Bolívar.
Por el camino íbamos preguntando a los Uitoto amigos de la familia, todos coincidían en la inminente borrachera.
Llegamos a la cancha de fútbol de la comunidad. Estaba a punto de empezar un partido y en las gradas sucedía un cabildo indígena en ese momento. Casi toda la comunidad estaba reunida, era muy probable que Pedro estuviera allí. La respuesta fue negativa. «Vamos entonces hasta la maloca. Sino está allí, te jodiste porque quién sabe dónde andará tomando», dijo Néstor, el diligente guía que también es descendiente indígena y que se mueve en el Amazonas con la cadencia de una serpiente.
Son las once de la mañana. El sol, el calor, los mosquitos, el fango, la humedad reinante, hacen difícil creer que alguien pueda beber licor a esta hora en el Amazonas. Pero no es Pedro sino el pueblo entero el que parece estar emborrachándose. Hombres jóvenes, fuertes como una ceiba, se tambalean cual frágiles bejucos, apenas si pueden andar. Varios ancianos yacen privados de tanto alcohol. Todo asemeja la escena de ‘El abrazo de la serpiente’ en la que Karamate joven llega a lo que fue su pueblo y lo que encuentra en una maloca son hombres borrachos perdidos de su conciencia.
Uno de esos hombres en la escena de la película, el que se burla de manera más hostil de Karamate, es Pedro Bolívar, que solo iba a acompañar a su padre en el rodaje y terminó participando con su propio papel, corto pero elocuente. A Pedro lo encontramos en la maloca cuidando a Hitoma.