¡HACE 40 AÑOS TODO COMENZÓ!
En Barranquilla hay historias que no se archivan: se encarnan. Se dicen con el cuerpo, se sostienen en la voz, se reescriben cada vez que se da
un encuentro en la escena. Así ha sido durante cuatro décadas el camino de Arro’conmango Teatro: una persistencia viva que no se mide en años, sino en encuentros.
Hace 40 años no había certezas, sin embargo, si una intuición poderosa: el teatro como necesidad vital. Un impulso que no esperaba condiciones ideales para existir, sino que se abría paso entre la precariedad, la colectividad y el deseo profundo de decir. Desde ahí comenzó todo.
El 27 de marzo de 1986 alguien decidió que el teatro no tenía que quedarse encerrado. Que podía salir, romper el borde, encontrarse con la gente en su propio territorio. Así comenzó el camino de Arro’conmango Teatro: no desde la comodidad, sino desde la necesidad. No desde la forma, sino desde el impulso.
Los primeros pasos no fueron fáciles. Crear colectivamente implica escucharse, discutirse, sostenerse. Implica creer en el otro incluso cuando no hay certezas. Pero ahí, entre ensayos, funciones improvisadas y públicos inesperados, fue naciendo una identidad: un teatro vivo, que no se repite, que se transforma con cada encuentro.
Con los años, las huellas se multiplicaron. Obras, recorridos, viajes, escenarios abiertos y cerrados. Pero siempre con la misma pulsión: el de la creación colectiva, el de un grupo que no abandona su raíz.
Han pasado décadas, sin embargo, hay algo que no cambia: el deseo.
El deseo de seguir diciendo. De seguir encontrando en el arte una forma de resistencia, de encuentro, de memoria. Porque hacer teatro es una manera de insistir en lo humano, de recuperar el espacio común, de recordarnos que aún podemos mirarnos a los ojos.
Hoy Arro’conmango cumple 40 años. Y no es solo una cifra. Es el tiempo hecho cuerpo. Es la suma de voces, de pasos, de historias compartidas. Es la prueba de que el teatro, cuando nace del encuentro, no envejece: se expande.
Más que una trayectoria, lo que hoy se celebra es una manera de habitar el mundo. Un teatro que insiste en lo humano, que construye memoria, que interpela, que incomoda y que abraza.
Este 27 de marzo, en el marco del Día Internacional del Teatro, la agrupación conmemora sus 40 años con una programación AL AIRE LIBRE que no se limita a una función, sino que se despliega como experiencia colectiva en el Teatro La Sala (Carrera 54 # 52 – 36 Sociedad de Mejoras Publicas de Barranquilla).
La jornada comenzará desde las 5:00 de la tarde con la apertura de “El encuentro”, un espacio donde la memoria toma forma en una exposición fotográfica, una línea del tiempo que recorre la historia del grupo y una feria cultural que conecta artistas, procesos y públicos. En paralelo, el presente se construye en tiempo real con un mural en vivo a cargo de Carlos Revolver.
A las 6:00 p.m., la obra LUCAS CLOWN CONQUISTA a cargo de Lucas Clown.
A las 6:40 p.m., la memoria se traslada a la pantalla con la proyección del documental “Arro’conmango: un legado de la cultura en el Caribe”, una pieza que recoge las voces y los rastros de este recorrido.
La escena se activa a las 7:00 p.m. con la función al aire libre de ¡Ahora vengo yo!, una obra que reafirma el carácter expansivo del grupo, donde el teatro desborda los límites convencionales y se encuentra con el público desde la cercanía.
Y cuando cae la noche, la celebración se transforma en fiesta: la música toma el espacio con la selectora de vinilos Clara Ramírez (Musa Original), seguida por el DJ set de Andivactor, hasta llegar al cierre con una rueda de cumbia a cargo de la agrupación Raza y Folclor. Un ritual colectivo donde el cuerpo también celebra lo vivido.
Lejos de ser un acto conmemorativo estático, esta programación propone una experiencia: no venir a observar, sino a ser parte. A habitar el teatro desde la memoria, el presente y el deseo.
Porque 40 años no son solo una cifra. Son la suma de cuerpos que han pasado, de historias que han sido contadas, de espectadores que dejaron de serlo para convertirse en testigos activos. Son la evidencia de que el teatro, cuando nace del encuentro, no se agota.
Arro’conmango llega a este aniversario con el impulso intacto. No como quien mira hacia atrás con nostalgia, sino como quien reconoce el camino recorrido para seguir avanzando. Y en ese movimiento continuo, queda claro que su historia no termina aquí. Apenas sigue comenzando.
Han pasado 40 años… y el impulso sigue intacto.
Porque mientras exista la calle, habrá teatro. Y mientras haya teatro… seguirá existiendo Arro’conmango.
NOTA:
Arro’conmango es una palabra que no se deja domesticar. Nombra el enredo fértil, la mezcla que desborda, el salpicón donde todo convive: lo dulce, lo ácido, lo inesperado. Es también memoria de sabor en el Caribe, un plato que reúne y celebra.
Arro’conmango, es un nosotros. Un grupo de hombres y mujeres que, desde 1986, decidieron hacer del arte su territorio y del teatro su manera de estar en el mundo. Una mezcla. De sueños que alguna vez parecieron imposibles, de ideas que se cruzan, de acciones que se atreven, de proyectos que laten. Ese punto donde lo disperso se encuentra y cobra sentido.
Somos Arro’conmango porque creemos en la alquimia del caos. Porque entendemos que antes de toda forma hay un temblor, un desorden necesario. Y es ahí, en ese instante incierto, donde fundimos lo que aún no existe… hasta hacerlo realidad.
GRACIAS A TODOS LOS QUE HAN ESTADO Y LOS QUE SEGUIRAN INSISTIENDO EN ESTE TRASEGAR DEL ARTE TEATRAL.
