Por: Francisco Figueroa Turcios
Hay rivalidades que nacen en una cancha y otras que terminan por convertirse en patrimonio de la historia.
Argentina e Inglaterra pertenecen a esa segunda categoría. Cada vez que el sorteo las reúne en una Copa del Mundo, el fútbol deja de ser únicamente un juego para convertirse en un relato donde conviven la memoria, el orgullo, las heridas, las revanchas y la gloria.
Historial…
Este miércoles 15 de julio 2026, en la semifinal del Mundial de 2026, ambas selecciones escribirán el sexto capítulo de una saga que comenzó hace 64 años y que ha atravesado generaciones enteras. Ningún enfrentamiento entre europeos y sudamericanos ha cargado con tanto simbolismo ni ha dejado episodios tan imborrables.
El primer choque llegó en Chile 1962. Inglaterra se impuso 3-1 sobre una Argentina que todavía buscaba consolidarse en la élite mundial. Cuatro años después, en Inglaterra 1966, la historia sumó uno de sus capítulos más polémicos. Los ingleses ganaron 1-0, pero el partido quedó marcado por la expulsión del capitán Antonio Rattín, una decisión arbitral que alimentó durante décadas el sentimiento de injusticia en el fútbol argentino y cambió para siempre la forma de entender la autoridad de los árbitros.
Pero el destino tenía reservada una revancha inolvidable. México 1986 transformó aquella rivalidad en un mito universal. Apenas cuatro años después de la Guerra de las Malvinas, el mundo observó cómo Diego Armando Maradona escribía la página más famosa en la historia de los Mundiales.
Primero apareció la controvertida «Mano de Dios»; cuatro minutos más tarde llegó el «Gol del Siglo», una obra maestra nacida tras recorrer medio campo dejando rivales en el camino. Argentina venció 2-1 y terminó levantando la Copa del Mundo. Desde entonces, aquel partido dejó de pertenecer únicamente al deporte para instalarse en la memoria colectiva de dos naciones.
Doce años más tarde, en Francia 1998, la tensión volvió a alcanzar niveles extraordinarios. El encuentro fue una montaña rusa de emociones: un empate 2-2, un penal convertido por Gabriel Batistuta, la genial definición de Michael Owen tras una memorable corrida y la expulsión de David Beckham por una reacción infantil ante Diego Simeone. Después de 120 minutos de intensidad, la clasificación se definió desde el punto penal, donde Argentina se impuso 4-3 para prolongar su dominio en los duelos decisivos frente a los ingleses.
La quinta cita mundialista llegó en Corea y Japón 2002. Inglaterra encontró la revancha que había esperado durante dieciséis años. Un penal ejecutado con precisión por David Beckham le dio el triunfo 1-0 y saldó, al menos en parte, la deuda deportiva que el capitán inglés arrastraba desde su expulsión en Francia 98. Aquella victoria, sin embargo, no alcanzó para conquistar el título, mientras Argentina quedó eliminada en la fase de grupos.
Ahora el destino los reúne nuevamente, pero esta vez con un premio gigantesco: un lugar en la final del Mundial de 2026. No será simplemente el sexto enfrentamiento entre dos selecciones históricas. Será un nuevo capítulo de una rivalidad que ha sobrevivido al paso del tiempo, al retiro de sus grandes protagonistas y a la llegada de nuevas generaciones.
Las estadísticas cuentan que Inglaterra ganó tres de los cinco enfrentamientos mundialistas; Argentina se impuso en dos, aunque una de esas victorias —la de México 1986— terminó adquiriendo una dimensión que trasciende cualquier registro estadístico. Porque cada Argentina-Inglaterra parece escribirse con tinta distinta. Nunca son solo noventa minutos. Siempre hay una carga emocional que desborda el terreno de juego y convierte cada duelo en un acontecimiento histórico.
Este miércoles 15 de Julio 2026 volverán a encontrarse frente a frente. El pasado caminará junto al presente. Las sombras de Antonio Rattín, Bobby Charlton, Diego Maradona, Gary Lineker, Gabriel Batistuta, David Beckham y tantos otros volverán a sobrevolar el estadio mientras una nueva generación de futbolistas intenta escribir su propia página en esta rivalidad inmortal.
Cuando el árbitro haga sonar el silbato inicial, la historia volverá a abrir sus páginas. Los Mundiales cambian de sede, de formato y de protagonistas, pero cada vez que Argentina e Inglaterra cruzan sus caminos, el fútbol revive uno de sus relatos más intensos. El miércoles se escribirá el sexto capítulo. Quedará por descubrir quién añadirá una nueva página de gloria y quién se quedará contemplando, una vez más, cómo la historia favorece a su eterno rival.
