Esta semana me encontré, en las redes sociales, con una entrevista que Paulo Laserna hace a Juan Gossaín Abdala sobre diversos temas de interés de la nación.
Por: Padre Rafael Castillo Torres
Aparecieron, además de los egos y soberbias que la polarizan, las raíces de las injusticias y abusos que hacen crecer, no sólo las zarzas, sino también las espinas de la discordia y la agresividad. Me llamó la atención cuando, al final, Laserna le preguntó a Juan Gossaín: ¿Cómo ves este país para tus nietos? “Sueño un país donde los colombianos no tengan que enterrar a sus nietos como tuvieron que enterrar a sus hijos. Un país donde aprendamos a convivir…ello nos exigirá cambiar de actitud”.
¿Cómo acoger este llamado al cambio en la cotidianidad de nuestra vida? Propongo, respetuosamente, algunos pasos.
El primero es no hacerle a nadie la vida más difícil de lo que ya es. Como siempre hay personas que sufren mucho, lo más importante es ayudar a que la vida de nuestra gente sea más humana y llevadera. No envenenemos el ambiente de pesimismo y agresividad. Construyamos relaciones sobre la base de la confianza y la cordialidad.
El tercer paso es que cada uno desarrolle su capacidad para comprender al otro. Que las personas sepan que, hagan lo que hagan y por muy graves que sean sus errores, encontrarán, en nosotros, alguien que las comprenderá. Qué bueno no despreciar a nadie, ni siquiera interiormente.
El cuarto paso es no condenar, ni juzgar a la carrera y sin compasión. Nuestros juicios sólo reflejan nuestra poca calidad humana. Pongamos fuerza interior en el que sufre. Es triste no tener fuerzas para enfrentar los problemas. Ante la soledad y la incomprensión, más que recetas se necesitan personas que compartan nuestros sufrimientos y pongan, en nuestras vidas, fuerza interior para sostenernos.
Igualmente será conveniente reconocer el perdón como fuente de esperanza para todos. Las personas que no guardan rencor ni alimentan el odio y la venganza, sino que saben perdonar desde dentro, son las que hacen crecer la vida.
Y, por último, escuchar al apóstol Pablo: “No te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien”. La manera más sana de luchar contra el mal es hacer el bien.
Volviendo a la entrevista caigo en cuenta de que los dos señores estaban dando una lección de buen periodismo.