El Estado no tiene los recursos para una obra de tanta importancia; pero sí los tuvo para botarlos en el fracasado proyecto de Hidrohituango de los antioqueños.
Por Rafael Sarmiento Coley/Katya Díaz
El capitán Enrique Lequerica explica de manera minuciosa el grave perjuicio que ha sufrido la economía colombiana por los errores cometidos en la contratación de la APP para recuperar la navegabilidad del Río Magdalena.
En el foro ‘APP sí…¡pero no así”, hubo unanimidad en pedir revisión del contrato por parte del Gobierno Nacional antes de su firma, pues los errores que se han cometido en el pasado son protuberantes.
En el más reciente, manejado por Augusto Noel García Rodríguez, en aquel momento director de la Corporación Autónoma del Río Gran de la Magdalena Cormagdalena) y adjudicado a una ya cuestionada firma constructora-política barranquilla con el pulso financiero de una firma internacional que perdieron miles de millones de pesos.
Luego el contrato quedó en manos de la Asociación Portuaria de Barranquilla. En ese lleva y trae, García Rodríguez, en diciembre 19 de 2019, adjudicó contratos por un valor total por $ 9.520 millones. García renunció y se marchó del país con toda su parentela sin dar detalles minuciosos de los motivos del fracaso, en cambio a través de las redes sociales se le veía con toda su familia gozando a todo timbal en los más costos paraísos turísticos.
Estos fueron errores de carácter irresponsables. No comparables con el fracaso del primer contrato de concesión que se adjudicó para la recuperación de la navegación del Río Magdalena, siendo Presidente de la República Simón Bolívar Palacio en 1828. Concesión adjudicada al alemán Juan. B Elbert, quien fracasó por las adversidades de la agreste naturaleza de aquella época y la falta de combustible y leña para mover la maquinaria.
Ahora en este reciente fracasada concesión el concesionario y el administrador lo tenían todo para hacer por lo menos un trabajo aceptable.
Errores tras errores
En este foro realizado en Barranquilla este 23 de marzo salieron a flote las torpezas de dirigentes como García Rodríguez, con la complicidad de una firma constructora barranquillera hoy en franca decadencia carcomida por la corrupción y las incontinencias sexuales de su principal socio (por lo cual se dice que “un pelo femenino ‘jala’ más que una guaya de barco”).
Son errores que le han costado demasiado a Barranquilla, la Costa Caribe y el país, no solo por la plata que se han robado, sino por haber sepultado la posibilidad de un pleno desarrollo del transporte transmodal que tanto hubiese impulsado la economía del país y el Producto Interno Bruto (PIB).
Los errores en algunas de las condiciones representarían pérdidas económicas para el Estado por los riesgos compartidos del contrato y los costos del dragado.
Conocidos los pliegos para la licitación de una nueva APP del río Magdalena, un grupo de especialistas en el sector marítimo y fluvial del departamento del Atlántico y la región Caribe entre ellos el capitán Enrique Lequerica, uno de los conferencistas centrales de este evento promovido por el ingeniero barranquillero Nicolas Renowitzky Renowitzky, advirtieron sobre los errores del mismo, en un foro denominado ‘APP, SÍ… PERO NO ASÍ!’ realizado la mañana de este miércoles en Barranquilla. expertos
El proyecto, cuyo cronograma establece que se firmaría en julio próximo en una concesión a 15 años, pide ser revisado por el grupo de expertos entre los que se encuentra Augusto García (ex director de Cormagdalena), los consultores Enrique Lequerica y Roberto Ramírez, Nicolás Renowitzky, quienes se refieren a los errores de la licitación que conlleva a que ésta no sea solución para Barranquilla y mucho menos para el país.
Los errores que precisan están en el pliego de condiciones del contrato de la APP del 2021, asociados a los riesgos compartidos del proyecto, que fue diseñado para ser un contrato de servicios y que eventualmente se convertiría en un servicio de dragado, es decir, de obra por metro cúbico, lo que en unos años aumentaría su costo. Los recursos adicionales, que finalmente asumiría el Estado colombiano, no están asegurados en la licitación.
Sobre los riesgos
Esta modificación tiene como sustento el documento 4028 de 2021, que modificó una política pública regente para el sector de infraestructura desde el año 2001, que establecía que el riesgo debía estar en cabeza del contratista. Por el contrario, a partir del 2021, este gobierno decidió que el riesgo constructivo podía compartirse con el contratante público, con el único argumento que de esta manera se podría aumentar el número de proponentes. Hasta ahora nadie del gobierno ha informado cual será el costo para el erario de esta modificación y cuales los riesgos en su ejecución por la falta de seguridad jurídica que este cambio provocará en este contrato.
El contrato de la APP estima un límite en la cantidad de metros cúbicos dragados, a partir del cual entra a correr el taxímetro a cargo de la Nación.
Mayor a 3.630.000 y menor a 4.356.000 riesgo contratista
Mayor a 4.356.000 y menor a 5.808.000 riesgo compartido
Mayor de 5.808.000 riesgo contratante
“No existe información completa sobre la metodología para el cálculo del material dragado, es decir, se desconocen los documentos técnicos que demuestren que el límite de 3,630,000 metros cúbicos es correcto”, argumenta Augusto García, teniendo en cuenta que estudios parciales realizados por la Uninorte para Cormagdalena, ratifican que la estimación de dragado es superior a la prevista en los pliegos.
Confirma su teoría el hecho que, en el 2021, Cormagdalena junto con Findeter dragaron 3.500.000 metros cúbicos sólo en los últimos 22 kilómetros del Puerto de Barranquilla; para este año, en este sector, en sólo dos meses, ya se ha dragado más de 1 millón de metros cúbicos, es decir, casi el 30% del total previsto.
Costos del dragado
Los pliegos contienen una información que no ha sido explicada por la ANI, Cormagdalena y el Ministerio de Transporte. Se trata del incremento en el precio unitario del metro cúbico cuando este sobrepasa el 160% del presupuesto. “La costumbre popular es que por docenas se cobre menos, acá lo contrario, por más material se cobra más del doble por unidad, esto es un verdadero escándalo “, señaló el ex director de Cormagdalena. A estos errores se suma la decisión que el contratista no debe demostrar experiencia en obras fluviales, con lo cual podemos vernos abocados a una inmensa frustración entre quienes sueñan con un rio navegable recorriendo la mayor parte del país.
La carga se desconecta del Río
“El río Magdalena moviliza anualmente 4 millones de toneladas. La carga que sale de Antioquia, Bogotá, Cundinamarca y Caldas representa el 60 por ciento de producto interno bruto colombiano”, manifiesta el capitán Enrique Lequerica, y en ese sentido, los puertos más eficientes se encuentran entre Puerto Berrío y Puerto Salgar, como lo demuestran los estudios.
Sin embargo, las condiciones del contrato establecen que la carga quedará desconectada del río con la propuesta de llegar solo a Barrancabermeja, donde no hay suficiente carga.
