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Análisis.- El Estado es el enemigo

Barranquilla, que es una de las ciudades que se precia de haber superado el papeleo, aquí cualquier empresario se iría corriendo si no fuera por los ‘tramitadores’. 

Por Adolfo Zableh Durán, cortesía de El Tiempo

Por considerar de sumo interés para nuestros cibernautas en todo lugar en donde se encuentren en este mundo historial, reproducimos la columna de Adolfo Zableh Durán. De antemano él nos dice “usted ya no sabía”. Y es cierto. Barranquilla, que es una de las ciudades que se precia de haber superado el papeleo, aquí cualquier empresario se iría corriendo si no fuera por los ‘tramitadores’. Para todo le exigen el RUT, fotocopia ampliada al 150%, pero si la lleva de ese tamaño, lo devuelven porque era apenas al 100%

En Barranquilla para todo hay que hacer cola.

Si es en los bancos, hacer cualquier trámite se ha vuelto una tortura invivible. Los dueños de los bancos, para decir cada fin de ejercicio contable que se ganaron $26 billones fuera de cachucha y perendengue, solo ponen dos pobres jovencitos o jovencitas con sueldo de obrero a atender diariamente 300 y hasta 600 personas. ¿Por qué son tan miserables estos banqueros que desangran hasta más no poder al cliente y pagan sueldos de miseria a sus trabajadores?

Los trámites en los juzgados son un verdadero suplicio. Aún en estos tiempos modernos del computador y las autopistas de la informátia, en Barranquilla hay todavía juzgados con ratoneras atestadas de expedientes. Encima de eso, si por desgracia el empresario que quiere montar una pequeña o mediana empresa se tiene que enfrentar, como los periodistas a diario, con las secretarias o asistentes de funcionarios públicos y privados, tendrá que llenarse de paciencia, porque lo ponen a bailar con el indio. Un caso patético es el del nuevo director de Asoportuaria. Para hablar con él hay que pedir cita con cuatro semanas de anticipación, después de haber llamado 20 veces a una asistente, que para colmo de males dice que se graduó de comunicadora social periodista. Doctor Santos, meta la mano para ver si acabamos en algo con ese enemigo demoledor en que se ha convertido el Estado para sus moradores. Al Presidente Santos hay que recordarle que a ese Presidente de Estados Unidos con quien él habló hace 25 años en la oficina oval en calidad de subdirector de El Tiempo (cuando Santos era periodista y no político), George Bush padre se le ocurrió, siendo director de la CIA, redactar un informe en donde le decía a su entonces jefe el Presidente Reagan que “La Unión Soviética caerá sola sin necesidad de que EU haga nada. Es un Estado paquidérmico, con mucho trámite y maltrato al ciudadano. En síntesis, la URSS es la principal enemiga de su propio pueblo”. Lo dicho hasta aquí es responsabilidad de los Chachareros.

La siguiente es la columna de Zableh, publicada en el periódico El Tiempo de Bogotá, este sábado:

Adolfo Zableh Durán

De tanto que nos agredimos entre nosotros no vemos que el verdadero enemigo es el Estado. Trate de hacer empresa en Colombia para que vea lo difícil que es. Primero lo llenan de trabas y luego lo acaban a impuestos. Parece que en vez de fomentar su creación, el interés del Gobierno fuera ahogarla. Está también la reforma tributaria, que intenta cubrir un hueco fiscal de 12 billones de pesos. Esa plata va a salir de nuestros bolsillos porque en realidad no es nuestra, es del Estado y puede disponer de ella cuando quiera.

El presupuesto nacional del próximo año es de 216 billones de pesos. Parte de eso se irá en cosas útiles, pero el resto servirá para pagar roscas y mordidas; también para cubrir el sueldo de los empleados públicos, que tienen por función devolver un cerro de papeles porque la fotocopia de la cédula no era al 100 sino al 150 por ciento. Tengo amigos que han entrado al sector público con la idea de cambiar las cosas y a los pocos meses han salido porque descubren que no se pueden enfrentar a ese monstruo que es el sistema.

El otro día leí que el Gobierno se había gastado en menos de dos años 2,3 billones de pesos en publicidad y eventos para decir que estaba cumpliendo, lo que encuentro sospechoso. Un amigo de verdad te trata bien sin hacer bulla; cuando uno tiene que demostrar que es bueno es porque en el fondo es más malo que Rasputín. Yo siempre he dicho que un narcotraficante es una persona que no vio que el verdadero negocio era meterse a político, porque de esa forma se puede operar con la ley de su lado. Y así es como funciona el Estado, como una mafia: llega con sonrisas y con frases de esperanza, porque por estos días la gente necesita más esperanza que comida, pero en realidad no quiere ayudarnos, sino jodernos. Si seguimos vivos no es gracias sino a pesar de él.

Si fuera nuestro amigo, el sistema judicial sería un poquito menos corrupto y un poquito menos demorado, porque, como empresa, el Estado tiene el peor servicio al cliente que hayamos conocido. Peor que el de los operadores de celulares, para que entienda. Usted no podría manejar la empresa para la que trabaja como se maneja el Estado porque la quebraría en semanas.

En plena era de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, el Ministro del ramo sufriría un soponcio si recorre los juzgados de Barranquilla.

Se siente uno indefenso ante esa maquinaria, que tritura lo que encuentra a su paso. Aunque ya no suene en la prensa, eso de los ‘falsos positivos’ fue de dictadura militar. Y aquí no pasó nada, pese a que a la fecha van más de cuatro mil denuncias ante la Fiscalía. Otra: ¿vieron hace mes y medio al presidente del Senado entregar unas armas? El hecho parecía más la entrega de un jefe paramilitar que el acto de un hombre de leyes. Ahora, esta semana, explotó el escándalo del secretario de la Comisión Séptima del Senado, que, acusado por acoso laboral, insultó y amenazó a un periodista que cubrió la noticia. Mientras, Quinto Guerra Varela lanzó su campaña a la alcaldía de Cartagena con una fiesta para mil personas, que incluyó conjuntos vallenatos, comida y unas trescientas cajas de whisky. ¿Es ese el evento que organizaría una persona con vocación de servir al pueblo?

Es mentira que le importemos a la gente del Gobierno, y no pasa solo acá. A Obama le dieron el Nobel de la Paz por ir a la guerra, mientras que en México, el alcalde de un pueblo llamado Iguala fue acusado de haber mandado a matar a más de 40 estudiantes. En esas estamos, cumpliendo nuestro papel de carne de cañón, eligiendo voluntariamente a nuestros verdugos. Y lo peor es que no sabemos nada; por cada caso de corrupción del que nos enteramos debe de haber cientos que pasan impunes por debajo de la mesa. Mentira, lo peor es que todo esto que dije usted ya lo sabía.

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