Como sus padres no tenían recursos económicos para que estudiara una carrera profesional, comenzó a buscar trabajo y no le quedó otra alternativa que lavar carros para financiar sus estudios.
Por Francisco Figueroa Turcios
Al culminar el bachillerato en el Liceo Carmelo Percy, (Corozal, Sucre), Amauri Mercado Peña tenía la ilusión de estudiar veterinaria, pero en el departamento de Sucre no existe esa carrera, por lo que tuvo que optar por otra opción.
«El arte me escogió a mi, yo no lo escogí a él. La necesidad de trabajar para poder estudiar una carrera profesional me llevó a lavar carro. Llevo 10 años en este oficio. Mi ilusión era estudiar veterinaria, pero, al no tener mis padres (José Gabriel y Carmen) los recursos para matricularme en la Universidad de Córdoba, me tocó trabajar para estudiar pintura en Bellas Artes», narra Amauri Mercado.
Cuando estudiaba bachillerato en las clases se dedicaba a pintar a los profesores y a sus compañeros. Recuerda que en el noveno grado comenzó a pintar mujeres desnudas, y el profesor de Ciencia Políticas, Carlos Tovar, lo descubrió y le dijo que esa era una manera de perder el tiempo. «Tiempo después cuando descubrió mi talento artístico, me pidió disculpa», explica.
No se conformó con haber estudiado pintura en Bellas Artes, sino que se propuso ser un profesional y estudió Licenciatura artística en Cecar», relata mientras encera un mazda gris.
Los artistas que fueron referentes en la vida artística de Amauri Mercado son Leonardo Da Vinci, Pablo Picasso y Salvador Dalí. Mercado distribuye su tiempo lavando carros y pintando obras surrealistas de sus propia inspiración.
Arte reciclable
«Mi contacto con la naturaleza es inspirado en Pablo Picasso. Convierto las sillas de las bicicletas en cabezas de animales, como por ejemplo una vaca, un venado o un rinoceronte. Las sillas tienen figura de carabelas y uno da el toque artístico», resalta Amauri.
En los ratos libres, cuando no está pintando, se dedica a reciclar para fabricar cabezas de animales que son muy apetecidas por los clientes.
Arte a escondidas
Cuando Amauri, comenzó a trabajar en el Autolavado «Lavamos, frías y ecología», ubicado en la vía que comunica a Corozal con Sincelejo, solo duró tres meses, porque su propietario Ezequiel Pérez Barboza, al descubrir que no era constante, lo llamó y le dijo «usted a mí no me sirve, porque pierde mucho el tiempo, no se qué es lo que hace usted». Amauri no le refutó y se marchó.
Al ver que Amaury no regresó más a lavar carros, sus compañeros de trabajo hablaron con Ezequiel y le contaron la verdad, que él dedicaba su tiempo era a pintar cuadros, porque era un gran artista. Ezequiel no lo dudó dos veces, él mismo fue a la casa de Amauri para pedirle que retornara a su trabajo y le ofreció todo el apoyo para que continuara pintando sus cuadros.
«Yo ignoraba que Amaury era un gran artista y que ejercía este oficio, de lavar carros para financiarse sus estudios profesionales, por lo que decidí rescatarlo y le brindé todo el apoyo, incluso convertí el kiosco en una galería de sus obras para que los clientes que esperan que le laven su vehículo puedan apreciar su arte», reseña Ezequiel Pérez.
Enseñar el arte
Amauri Mercado es un profesional en licenciatura artística, pero continúa lavando carros porque no ha tenido la oportunidad de salir adelante solo con el arte o de acceder a un cargo de docente. No ha tenido un padrino político.
«El arte no da votos. Estamos en un país político. Yo no tengo la actitud para estar persiguiendo a un político para que me busque un puesto. Además, no tengo los votos para ser un líder atractivo para un político», señala Amauri.
Actualmente vive de lo que se gana lavando carros y de las obras que le compran los clientes que van al Autolavado. Espera que abran el concurso para docentes para aspirar a enseñar su arte.