Por: Francisco Figueroa Turcios
El grito salió desde lo más profundo del alma. No fue un simple grito de gol. Tampoco fue el rugido de una tribuna celebrando una goleada. Fue un grito de liberación, de esos que parecen arrancarle de golpe varias toneladas de angustia al corazón.
—¡Aleluya! ¡Por fin ganó Junior! —soltó, a voz en cuello, Hebert El Mico Cervantes, ese hincha rojiblanco que ha aprendido a sufrir con Junior, a celebrar sus alegrías y a padecer sus largas noches de desencanto. Y esta vez tenía razones para gritar. Junior obtuvo la primera victoria en el Torneo Liga Betplay II.
Después de siete fechas de liga sin conocer la victoria, de cuatro derrotas y tres empates, de mirar a todos desde el último escalón de la tabla, el equipo de Sebastián Viera encontró en el estadio de Techo una bocanada de oxígeno. Fue un 4-1 sobre Fortaleza que no le alcanzó para abandonar el último lugar, pero sí para sacudirse una pesada etiqueta: la de ser el único equipo del campeonato que todavía no había ganado.
A veces, en el fútbol, una victoria no cambia la tabla. Pero sí puede cambiar el ánimo. Y Junior necesitaba precisamente eso. Necesitaba recordar cómo se gana. `Ojalá la victoria llegue rápido, no me puedo preocupar por ganar 10 partidos, tengo que ganar el primero» lo había sentenciado Sebastián Viera, director técnico de Junior.
La roja que cambió la historia
Los primeros diez minutos fueron casi un partido de tradicionales canchas abiertas en los populosos barrios de la Capital del Atlántico.. Podría en la cancha en Simón Bolìvar, San José, Nueva Granada o Cevillar El árbitro Ferney Ossa pitaba cada roce, cada contacto, cada encontronazo. El partido parecía condenado a jugarse entre silbatos.
Hasta que llegó el minuto 14. Jhon Solís fue con fuerza sobre Fabián Ángel. El árbitro Ferney Ossa mostró inicialmente la tarjeta amarilla. Pero el VAR tenía otros ojos.
Desde la cabina le pidieron a Ferney Ossa que revisara la acción. El juez caminó hasta la pantalla, observó nuevamente la jugada y, después de unos segundos que parecieron eternos, cambió el color de la tarjeta. Roja.
Fortaleza se quedó con diez. Y Junior, como si alguien hubiera encendido una luz en medio de la oscuridad, comenzó a recordar que también sabía jugar al fútbol. Aquella expulsión terminó siendo el punto de inflexión.
Fortaleza 0 Junior 1
A los 19 minutos llegó el primero. Tiro de esquina cobrado en corto. Bryan Castrillón recibió y sacó un remate de media distancia. La pelota chocó en Andrés Copete y cambió su trayectoria.
El balón quedó flotando, caprichoso, como esperando al hombre indicado. Y apareció Jermein Peña. El defensor solamente tuvo que empujarla. Gol. Fortaleza 0 Junior 1 .
Jermein Peña, uno de los hombres que también había cargado con parte de las penas de este comienzo de campeonato, abría la puerta de la esperanza.
Fortaleza 0 Junior 2
Teófilo Gutiérrez volvió a ponerse el traje de líder. Desde el pitazo inicial, el veterano delantero tomó el balón, levantó la cabeza y echó al equipo al hombro. En Techo no importó la edad; importó la experiencia, esa que no se cuenta en años sino en noches de gloria, partidos decisivos y la capacidad de aparecer cuando más se necesita.
Teófilo se lo había prometido a unos seguidores en Bogotá: ante Fortaleza comenzaría la remontada del bicampeón. Y cumplió su palabra. Junior volvió a sonreír, goleó 4-1 y consiguió, en la fecha 11 de la Liga BetPlay II, su primera victoria del campeonato.
Teofilo Gutiérrez entendió que aquel partido no era uno más. Era el comienzo de una carrera contra el tiempo y contra los fantasmas que habían perseguido al equipo durante las primeras jornadas. Con su jerarquía, su voz y su fútbol, volvió a demostrar que hay jugadores cuya verdadera edad la marca el corazón y cuya experiencia todavía puede encender la esperanza de todo un vestuario.
Cinco minutos después, del Gol de Peña. la puerta se convirtió en ventana. Fabián Ángel lanzó un pase largo buscando a Deiber Caicedo. El delantero llegó al área y Copete terminó derribándolo. Penal. Teófilo Gutiérrez tomó la pelota. La experiencia del viejo zorro sabía que aquella noche había que ponerle música a la resurrección. Se acomodó frente al balón y lo mandó al palo derecho. Fortaleza 0 Junior 2 . Junior ya no sufría. Junior comenzaba a sonreír. El Junior que había desaparecido.
Fortaleza 0 Junior 3
El segundo tiempo apenas comenzaba cuando apareció otro golpe. Deiber Caicedo, uno de los hombres a los que Viera les había entregado confianza, presionó a Copete, le ganó la pelota y quedó frente al arquero William Balarsina.
No perdonó. Remate cruzado. Gol. Fortaleza 0 Junior 3. Y todavía faltaba una página.
Fortaleza 0 Junior 4
A los 52 minutos, Fortaleza cometió otra falta dentro del área, esta vez sobre el argentino Francisco Fydriszewski. Penal. El propio delantero tomó la responsabilidad. Fydriszewski no dudó. Remató desde los doce pasos y convirtió el cuarto. Fortaleza 0 Junior 4 . La goleada ya parecía escrita.
Junior, ese Junior que durante siete fechas había parecido divorciado del triunfo, estaba celebrando cuatro goles en Techo. Era como si alguien hubiese abierto las ventanas de un camerino cerrado durante demasiado tiempo.
Y hubo otra celebración que llevaba demasiado tiempo esperando el grito de gol: Francisco “El Polaco” Fydriszewski rompió por fin su ayuno con Junior.
El delantero volvió a encontrarse con la red en el momento en que más lo necesitaba, como si ese balón hubiera estado aguardándolo durante semanas para devolverle la confianza perdida. Su gol no fue solamente el cuarto de la goleada ante Fortaleza: fue el grito de desahogo de un goleador que volvió a sentirse goleador. Y mientras el Polaco celebraba, Junior también parecía sacudirse sus propios fantasmas: 4-1, primera victoria y una luz encendida en medio de la oscuridad.
Fortaleza 1 Junior 4
Pero el fútbol tiene memoria corta y nunca permite que nadie se duerma. Junior comenzó a bajar la intensidad. Sebastián Viera empezó a mover sus fichas y el equipo perdió parte de la energía que había mostrado durante buena parte del partido.
Entonces llegó el descuento. Yesid Díaz sacó un remate de media distancia a los 65 minutos. El disparo parecía controlable, pero el arquero Mauro Silveira no pudo evitar que la pelota terminara en el fondo de la red. Fortaleza 1 – Junior 4.
Fortaleza encontró un pequeño respiro. Junior, sin embargo, ya había hecho el trabajo. Con los ingresos de Yimmi Chará y Cristian Barrios, el equipo rojiblanco recuperó el control de la pelota y comenzó a administrar la ventaja. Ya no había necesidad de correr detrás del partido. Había que cuidar aquella victoria como quien protege una vela encendida en medio de una tormenta. Y así terminó. Fortaleza 1 – Junior 4.
Y entonces llegó el ¡Aleluya! que tanto habían esperado la hinchada, entre ellos Eberth Mico Cervantes. Junior volvió a ganar, y lo hizo con autoridad, con goles y con una goleada 4-1 sobre Fortaleza que, más que tres puntos, significó un respiro para un equipo que parecía caminar por el desierto. No salió del último lugar, pero al fin rompió las cadenas de la derrota y recuperó, aunque sea por una noche, la memoria de lo que significa ser Junior.
En Techo volvió a escucharse el rugido del Tiburón: ganó Junior, ganó su fútbol y ganó la esperanza. Ahora comienza otra historia, porque después de tanto naufragar, el barco rojiblanco encontró tierra firme y, desde allí, tendrá que emprender la remontada.
