Por: Francisco Figueroa Turcios
Albeiro Mendoza Ascencio, no solo es el guardián de los diseños de Òscar Ortega : cuida la esencia del proyecto social la Ruta del Color. (Serie: Los rostros ocultos detrás del éxito de la Ruta del Color (5 )
En la Ruta del Color de San Juan de Betulia no todo es brocha, andamio y pintura fresca. Hay también vigilancia, paciencia y una lealtad casi artesanal al sentido del proyecto. Ese papel lo encarna Albeiro Mendoza Ascencio, pintor reconocido y líder natural de un proceso que convirtió las paredes del pueblo en relato colectivo.
Desde el inicio, Albeiro entendió que la Ruta del Color no podía improvisarse. Cada mural debía respetar la idea original, el mensaje y la estética concebida por Óscar Ortega, líder del proyecto social que, desde la distancia, sueña y diseña un Betulia más visible, más atractivo, más turístico.
A Albeiro le correspondió una misión clave: el guardián del proceso a fin de que quede plasmado de manera fidedigna en las casas de techo de palma amarga y de paredes de caña con revestimiento de boñiga de vaca los diseños que elabora Óscar Ortega Gil.
De tal manera cada diseño es único e irrepetido: Inspiraciones étnicas en África y la cultura wayuu y zenú; los juegos tradicionales como el trompo y las bolas de cristal; oficios tradicionales como las labores del campo, la artesanía de las hamacas y las colchas de retazos; naturaleza vibrante o geometrías asombrosas.
Foto: Òscar Ortega y Albeiro Mendoza
Òscar Ortega resalta la importancia de Albeiro Mendoza en el éxito del proyecto la Ruta del Color.
«Albeiro se encarga de realizar los moldes cuando yo elaboro los bocetos para los murales de las paredes de las casas y se ha convertido en un guardián del proceso a fin de que quede plasmado de manera fidedigna en la pared mis diseño» revela Òscar Ortega sobre la importancia de Albeiro Mendoza en el proyecto la Ruta del Color.
Albeiro tiene la destreza para elaborar los moldes de los bocetos creados por Òscar Ortega, porque cuando estudió bachillerato aprendió la técnica para realizarlos.
» Yo no estudié pintura, soy empírico mis conocimientos para hacer los moldes de los bocetos los aprendí cuando estudié bachillerato en las clases de dibujo arquitectónico.
Yo era muy inquieto en el aprendizaje y a cada momento le consultaba a profesora Edith luz Almanza, y ella enseño los trucos para elaborar los moldes… aprendí a convertir los centímetros en metros y viceversa para así establecer las medidas de las paredes de las casas. Por eso cuando me percaté que Òscar hizo el primer boceto yo me ofrecí para realizar los moldes de los diseños que se utilizarían para las paredes de las casas» reseña Albeiro Mendoza sobre su conocimiento para hacer los moldes de los bocetos que elabora Òscar Ortega
Liderazgo…
Albeiro Mendoza Ascencio fue el primer pintor que levantó la mano cuando Òscar Ortega, tenía en ciernes el proyecto la Ruta del Color.. Y él se encargo motivar a los demás pintores de San Juan de Betulia para que vincularan a este proyecto social.
El liderazgo de Albeiro, no es de órdenes ni discursos largos. Es un liderazgo que se ejerce desde la experiencia: más de cuarenta años enfrentando paredes, climas y pigmentos le enseñaron que el mural no admite atajos. Por eso supervisa, corrige, aconseja y, cuando hace falta, vuelve a empezar. En cada pared se juega la credibilidad del proyecto y Albeiro lo sabe. .
Orgulloso de la Ruta del Color
La pintura, el muralismo, el estampado de camisetas son parte de su trayectoria muy meritoria por el esfuerzo propio de aprender y perfeccionar su arte
.»Me siento orgullo de mi aporte al proyecto social la Ruta del Color, porque San de Betulia ya es reconocido a nivel nacional e internacional como un sitio turístico gracias al mensaje cultural que simboliza cada casa que pintamos con todo el amor» destaca Albeiro Mendoza sobre su aporte al proyecto la Ruta del Color.
Mientras otros pintan, él cuida. Mientras algunos proponen, él mide. Su rol es garantizar que la Ruta del Color conserve coherencia estética y fidelidad conceptual, porque solo así el arte puede cumplir su propósito social: transformar el entorno y activar el turismo sin perder identidad.
Los murales no son sólo pintura…
Albeiro Mendoza no solo pinta a San Juan de Betulia; la protege del descuido, de la improvisación y del olvido. En silencio, se asegura de que cada mural cuente la historia que fue pensada, de que el color no traicione la idea. Y así, muro a muro, se convierte en una de las columnas invisibles que sostienen la Ruta del Color como proyecto social y como promesa de futuro para San Juan de Betulia.
Y cuando cae la tarde sobre San Juan de Betulia y la luz se posa como un barniz dorado sobre los murales, allí está Albeiro, mirando en silencio. No observa solo colores: examina historias, vigila sueños, custodia la intención primera que nació en la mente de Óscar Ortega y que ahora respira en cada pared de caña con revestimiento de boñiga de vaca de las casas de techo de palma amarga.
Él sabe que un mural no es pintura: es memoria organizada, identidad defendida, futuro dibujado a pulso firme. Por eso su tarea no termina cuando se guarda la brocha; comienza en la conciencia de que cada trazo mal dado puede distorsionar un mensaje colectivo.
Sin rubrica…
Albeiro no necesita firmar cada obra. Su firma está en la fidelidad del color, en la exactitud del diseño, en la coherencia que convierte a la Ruta del Color en algo más que un atractivo turístico: en una declaración de dignidad comunitaria.
Así, muro a muro, en San Juan de Betulia no solo se embellece: se afirma. Y mientras los visitantes admiran las fachadas y toman fotografías, pocos saben que detrás de cada imagen hay un guardián silencioso que protege el sueño para que no se diluya.
Porque en la Ruta del Color, Albeiro Mendoza no solo cuida diseños: cuida la esencia. Y en esa vigilancia amorosa, también pinta —sin que muchos lo noten— el porvenir de su pueblo natal: San de Betulia.
