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Al fin Donald Trump demostró que no es un simple bravucón: rompió con la OMS

Confirmó que China y la Organización Mundial de Salud lo habían engañado, a pesar de que es el mayor aportante a esa entidad. Lo que consideró un irrespeto.

Por Rafael Sarmiento Coley/Reuters/Fotos José Luis de Haro

 

En una decisión sorprendente, que a muchos países en el mundo causó satisfacción, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, culpó directamente el viernes a China de la pandemia del covid-19, refiriéndose a éste como el «virus de Wuhan» y anunció oficialmente el fin de las relaciones de su país con la Organización Mundial de la Salud (OMS) a la que acusó de estar controlada por Pekín.

La OMS depende en gran parte de la financiación de la mayor economía del mundo. Según los propios registros de la institución, en el período de dos años que terminó al cierre de 2019, Estados Unidos destinó hasta 893 millones de dólares.

La administración Trump informó previamente que solo en el año fiscal 2019, el país proporcionó 453 millones de dólares a la organización. En el mismo periodo, China contribuyó con algo menos de 86 millones de dólares, aunque en los últimos meses, tras el azote del virus, ha sumado otros 50 millones de dólares en contribuciones a la OMS. Que sigue siendo una pichurria para el inmenso daño que causó a la humanidad por su desmedida ambición de querer ser la principal economía del Mundo. El Nuevo Impero. El nuevo Policía en el Nuevo Orden Mundial.

Una de las terapias contra el Covid no supera los ensayos: la OMS suspende el uso de la hidroxicloroquina. Durante una rueda de prensa desde el Jardín Rosado de la Casa Blanca, el republicano también adelantó que su administración revisará las distintas prácticas de las compañías chinas que cotizan en las plazas bursátiles de Estados Unidos «con el objetivo de proteger a los inversores estadounidenses».

Wall Street recibió con alivio este anuncio dado que el mandatario no impuso nuevos aranceles ni mostró intención de deshacer la Fase 1 del acuerdo comercial alcanzado con el gigante asiático a mediados del pasado enero.

Cabe recordar que el Senado aprobó la semana pasada, en otro voto unánime, un proyecto de ley que requerirá que las empresas que recauden capital en los mercados de EEUU certifiquen que «no son propiedad ni están controladas por un gobierno extranjero», una legislación que busca atar en corto a las compañías chinas.

Crisis en Hong Kong

Trump también anunció que tomará medidas para comenzar a eliminar el trato especial de Washington con Hong Kong. Las declaraciones del mandatario estadounidense se produjeron un día después de la aprobación por parte de la Asamblea Nacional Popular (ANP), el órgano legislativo chino, de la controvertida ley de seguridad nacional para la ciudad estado.

Durante la última semana, la presión de la administración Trump ha dado un serio giro dado que dicha legislación penaliza la mayoría de las formas de protesta política bajo prohibiciones generales sobre «sedición» y «subversión». Razones que llevaron al secretario de Estado, Mike Pompeo, a informar al Congreso que ya no puede garantizar que Hong Kong sea autónomo de China.

Un mensaje clave, dado que el Capitolio aprobó a finales del año pasado una legislación que obliga al gobierno federal no solo a certificar el estatus democrático de la que fuera colonia británica sino a imponer sanciones a los que socavan «las libertades fundamentales y la autonomía en Hong Kong».

Hong Kong ya no es tan importante económicamente para China como lo fue en 1997

Hasta la fecha la ciudad-estado ha contado con un alto grado de autonomía, bajo el plan «un país, dos sistemas», que China había prometido mantener hasta 2047. Esta condición ha permitido que Washington a través de una ley aprobada en 1992 trate a Hong Kong de forma independiente cuando se trata de asuntos económicos y comerciales. Trump acusó a China de romper su compromiso y optar ahora por «un país, un sistema».

En estos momentos, Hong Kong no es tan importante económicamente para China como lo fue cuando los británicos entregaron la antigua colonia en 1997, por aquel entonces representaba más del 16% del PIB de China continental. Hoy en día supone menos del 3% pero todavía juega un papel crucial al dar a los bancos y compañías chinas acceso a financiación en dólares y al permitir la entrada de inversión extranjera a China.

El gobierno hongkonés, liderado por Carrie Lam, avisó que cualquier tipo de sanción supondría un «arma de doble filo» dado que no solo dañará los intereses de Hong Kong sino también significativamente los de EEUU, dado que éste ha mantenido un superávit comercial por un total de 297.000 millones de dólares entre 2009 y 2018. Además, pueden afectar los intereses de las 1.300 empresas estadounidenses con sede en Hong Kong.

Trump amenaza por no darle un dólar más a OMS

«Si no se compromete a importantes mejoras sustantivas en los próximos 30 días, haré permanente mi suspensión», ha advertido Trump en una carta al director general de la OMS

«No fueron a Pekín (los infectados), pudieron salir libremente del país y viajar por el mundo, incluido Europa y Estados Unidos», ha añadido, según informaciones de la cadena CNBC. Trump, que ha criticado en numerosas ocasiones a la OMS por su respuesta al coronavirus y la ha acusado de estar a merced de Pekín, ya había amenazado anteriormente con congelar de forma permanente la financiación estadounidense a la organización. Para Trump, la OMS es «chinocéntrica». «Afortunadamente las recomendaciones de la OMS no me convencieron cuando suspendí los viajes hacia y desde China y salvé un gran número de vidas», ha aclarado.

Ahora, tras anunciar que se retirará definitivamente de la organización, el presidente estadounidense ha informado de que los fondos serán utilizados para fines «necesarios relacionados con la salud a nivel global». Estados Unidos es el país con mayor número de casos de coronavirus, con 1,7 millones de infectados y 362.731 fallecidos, si bien China, donde se detectó el virus por vez primera en diciembre, ha constatado 84.119 contagios y 4.638 muertos.

Las manos de Bill Gates

Los nuevos ‘amos del mundo’, la ‘llave de oro’, Bill Gates y Xi Jinping, el genio apoyado en el dictador del país más poblado del mundo. ¿Sería casualidad que allá se creó y lanzó al Mundo el Coronavirus?

Sin que lo haya insinuado siquiera, en las redes sociales circulan abundantes versiones sobre el disgusto de Trump por ‘los amores’ del magnate de Microsot, Bill Gates, con el presidente cuasi vitalicio de China, Xi Jinping.

No se descarta que Gates, en los últimos 10 años de ‘amores’ con Jinping, lo haya asesora para el sobredimensionado desarrollo del gigante asiático en las nuevas tecnologías de la Información y las Comunicaciones, inclusive, adelantándose en varios casos a los adelantos en Estados Unidos.

Del mismo modo no se olvida que Bill Gates tiene su cordón umbilical pegado a una misteriosa secta de finales del siglo 19, formada por su abuelo y otros multimillonarios, para buscar la formula de reducir la población mundial, con el fin de que no hubiera tantos mayores de edad ‘improductivos’ y millones de pobres hambrientos y sin ninguna fuerza laboral.

Por ello el primer propósito de Bill Gates, cuando se convirtió en uno de los 10 hombres más ricos del mundo gracias a sus habilidosas artimañas para ‘ganarse de cuento’ a Steve Jobs (el cofundador de Appel), IBM y otras entidades fuertes en nuevos inventos en materia de software y otras.

Luego, con todo ese poder en la mano, se dedicó a mostrarse como el más generoso filántropo del Universo, para lo cual fundó con su esposa Melina Gates la Fndación Bill y Melina Gates “con el fin de reaquilibrar oportunidades en salud, educación y comportamiento social”.

Lo cual lo acercó al funcionamiento minucioso de la Organización Mundial de Salud (OMS), un brazo de la Organización de Naciones Unidas (ONU), con autonomía de vuelo para regular y mejorar la salud mundial.

La OMS, creada en Ginebra por la ONU, en 1948, cuanta con 195 Estados miembros, cuyos delegados nombran un Consejo Ejecutivo de 34 miembros para un período de tres años. Todo ello le permitió a Gates llegar al tuétano de la forma de elegir al Secretario General de la OMS, que era a quien él quería para manejarlo como títere para sus macabros planes, ya no como filántropo, sino como misántropo. De esa manera, en mayo de 2017 por primera vez en la historia de la OMS se eligió a un africano, Tedros Adhanom Ghebreyesus (nacido en Asmara, Eritrea), para un periodo de cinco años.

Desde entonces empezó el presunto estudio de un virus que inmunizara a la humanidad de muchas enfermedades degenerativas irreversibles, lo cual entusiasmó a Estados Unidos, el mayor aportante a la OMS (quinientos millones de dólares, que es el 15% de todos los aportes que recibedicha organización, mientras que China solo aporta 40 millones de dólares al año y ahora manda más que Estados Unidos en la OMS, hasta el punto de que, cuando Trump decidió retirar a su país de seguir con el estudio del coronavirus porque lo alertaron del grave peligro de una pandemia como la que está viviendo el Mundo, China no solo prosiguió con los estudios, sino que lo regó por todo el Universo, con la anuencia de la OMS, detrás de la cual estaba el titiritero que maneja a su antojo a Tedros.

No es descabellada

Otro de los ambiciosos proyectos es crear múltiples plantas gigantescas de energía nuclear, sin darle importancia alguna a lo ocurrido en Chernobyl. Asegura que los combustibles fósiles ya no sirven. Claro, ya no son tan rentables para los Rockefeller y otros magnates de esa industria, que, en el fondo, son sus patronos.

Científicos de distintos países del mundo, analistas, filósofos y escritores han coincidido en que el Covid-19 nació con la malévola intención de reducir a la población mundial, que en estos momentos está en ocho mil millones de habitantes (más exactamente 7.794.798.729).

Siendo el país más poblado, precisamente, China, con 1.439.323.774, con India en segundo lugar (1.380.004.385); Estados Unidos de tercero (331.002.647); Indonesia de cuarto (273.523.621); Pakistán de quinto (220.892.331); Brasil de sexto (212.559.409); Nigeria de siete (206.139.587); Bangladés de 8 (164.689.383); Rusia de 9 (145.934.460), y México de 10 con 128.932.753.

Colombia ocupa el puesto 29 con 50.882.884 habitantes.

Como se puede deducir en estas cifras, dentro de los 10 primeros países con mayor población en su mayoría tienen demasiados niveles de pobreza y descomposición social. La idea de los precursores de un virus exterminador era reducir “a sus justas proporciones” por lo menos en un 40% la población universal, eliminando, en particular, a los mayores de edad (porque ya no les son productivos a los timoneles del Nuevo Orden Mundial), y a los pobres, que para esa ralea de los más ricos del mundo les importa un rábano, pues, según ellos, en nada les ayuda a incrementar su riqueza, y, por el contrario, son un estorbo y un peligro por las protestas y revueltas sociales.

Bill Gates es considerado por quienes lo conocen de cerca como un ‘genio superior’. Son esos seres tan inteligentes que desvían con frecuencia su talento hacia la maldad. En Colombia tenemos un clásico ejemplo.

Los promotores de ese ‘recorte’ humano –el mayor genocidio que se llevaría a cabo en el mundo–, consideran que, si no se controla el crecimiento exponencial de la población mundial, ellos no podrían disfrutar de sus fortunas en forma tranquila. Y la idea es desarrollar en forma acelerada la robótica, para, en vez de tener sirvientes y operarios en sus mansiones y fábricas, contar con un robot que lo haga todo, y bien hecho y sin protestar ni hacer huelgas.

Además, ya Bill Gates y Xi Jinping tienen el nuevo modelo de telefonía móvil con antenas extrasensoriales para controlar no solo a los seres humanos, sino a perros y gatos.

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