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Ahogado río arriba

Por Jorge Guebely

Infame e hipócrita estrategia para no encontrar la víctima, para ocultar motivos inconfesables. Obsesiva maniobra de las elites colombianas, buscar el ahogado río arriba, culpabilizar a diestra y siniestra para evadir responsabilidad del caos nacional. Para ocultar su enorme mezquindad, origen de todas nuestras miserias, materiales y humanas.

Astucia ruin, buscan solución de problemas nacionales en donde no hay solución, en donde no está el ahogado. Prefirieron masacrar a campesinos liberales durante La Violencia, cortarles la garganta, con tal de no entregar tierras para trabajar. Conservadores amangualados con la iglesia católica optaron por la barbarie, el ahogado río arriba.

Crearon el Frente Nacional, otro ahogado río arriba, para repartirse el gobierno entre derechas conservadoras y derechas liberales. Pero jamás institucionalizaron una reforma agraria, una solución, la mezquindad elitista se los impedía.

Perpetrado el doloroso genocidio, persistieron los campesinos en la tierra, su verdadero sustento. Pero las elites los acusaron de bandoleros, los obligaron a crear guerrillas. Hipócrita maldad, originaron el gran genocidio y las guerrillas colombianas. Les parecía mejor la calamidad, buscar el ahogado río arriba, en vez de una sensata solución.

Con las guerrillas urbanas y rurales armadas, siempre por problemas de tierras y justicia social, las élites prefirieron crear paramilitares, podrir el ejército con peligrosos criminales. Eligieron asesinar a 6.402 y más jóvenes inocentes, en vez de buscar el ahogado río abajo.

Cuando la guerra promovió siete millones de desplazados, las ciudades multiplicaron sus miserias, su inseguridad, sus desempleados, las indolentes y mezquinas elites usaron la fuerza policial. Mejor asesinar estudiantes, profesores, trabajadores, sindicalistas. Prefirieron el más terrible honor: el país más desigual del mundo, pero jamás bajar al río para encontrar al ahogado

Cuando entró el narcotráfico, contaminó a las élites, a algunos de sus políticos, a las mismas fuerzas de seguridad; cuando surgieron pandillas de jóvenes desempleados, hambrientos, también contaminados; cuando las pandillas alcanzaron envergadura nacional, transnacional; optaron por la malvada estrategia.

Mejor buscar el ahogado río arriba, no enfrentar a los Estados Unidos, imperio débil o cómplice en el negocio de la droga ilícita. Ninguna política regional contra la prohibición.

Hoy, se desbordó el caos. ¡Guerra, más guerra!, gritan gobernadores, liberales conservadores y conservadores liberales. Y si no hay más guerra, entonces hay un culpable: Petro. Se molestan, hipócritamente quieren engendrar otro ahogado río arriba. Mejor la guerra para profundizar la desigualdad y las injusticias sociales.

Horrenda putrefacción, purulenta desde hace muchas décadas. Razón para Moliere cuando afirmaba: “La hipocresía es el colmo de todas las maldades”.

jguebelyo@gmail.com  

P.S. Por favor, un conocedor de fútbol que me diga ¿a qué juega el Atlético Huila? Parece equipo de potrero.

Nota del editor: Amigo Guebely, usted pregunta por el Huila, mientras en Barranquilla el estadio termina en campo de batalla de hinchas contra jugadores.

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