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Agresión a mujer en cine del Centro Comercial Buenavista

Los hechos se registraron en las salas de cine de Cine Colombia.

Por: Melissa Ochoa

En dificultades se vio el emblemático Centro Comercial Buenavista tras negarse a responder de inmediato con un sistema de seguridad adecuado para enfrentar la agresión de un hombre extraño hacia dos mujeres dentro de una de las salas de cine de Cine Colombia, ante la mirada de un público estupefacto que cada día se insensibiliza más ante la falta de seguridad ciudadana para las mujeres y que ve los actos rápidos y furiosos de los hombres como gestos normales de sociedad.

Cuando de hablar de héroes se trata, pocos y pocas son las personas que obran en favor de las víctimas y como si fuera poco es muy poca la certeza de que cuenten con un respaldo, por eso y más razones de apoyo a continuación la carta textual de la persona agredida, y a través de este medio de comunicación instamos al Centro Comercial implicado y al Cine citado a no pasar desapercibidos el acoso a a la mujer, que hoy por hoy es la peor de las películas de terror para todas, y no puede ser una realidad aceptada #NiUnaMenos #NoMás #MujeresConPoder

Citado textualmente del perfil de la persona agredida:

Narraré los hechos sucedidos en el Centro Comercial Buenavista Barranquilla en la función de F&F8 de 6:10 p.m.
Antes de iniciar la función estando ya sentada, un hombre delante del asiento de mi hermana empieza a gritarle.
Sin saber qué sucedía le pregunto a ella «¿qué ocurre?». Ella me responde que «un señor cercano a mi silla estaba usando su celular con exceso de luz en la pantalla; entonces le pedí muy gentilmente que bajara el celular para que su luz no me siguiera molestando. Era tan fuerte dicha luz, que mis ojos empezaron a lagrimear».
Al temer una reacción agresiva del hombre, la jovencita víctima del inadecuado uso del celular en una sala de cine, le pide disculpas al maníatico.
El señor seguía gritando, un amigo suyo en la fila se pone de pie y le pregunta «¿qué carajos pasa'». El hombre, como un perrito dócil que teme al amo, se calma y se sienta.
Sin embargo, se queda con un torugo en la garganta, que lo expulsa al sentarse con un grito que lo retrata de cuerpo entero como un ser anormal y atormentado:  nos dice «¡cara de vergas!» y empieza su pareja a calmarlo.
Yo quedé alterada. Durante la película, la joven víctima de este atropello me calma y hasta olvido el incidente.
Termina la película y el hombre, al encender las luces, empieza a hacerme gestos vulgares con la lengua.
A este punto, todo se salía de color.
Las personas que están implicadas son personas que incluso podrían clasificarse a simple vista como estrato 5 ó 6, y sin embargo, había pedido que llamaran a seguridad sin nadie que hiciera eco en la sala.
Al empezar a gritar: «¡Llamen a seguridad!» es cuando, ante el escándalo, llaman al vigilante.
Al estar con el guardia con apellido en su uniforme Barros, me dice que le haga el gesto y digo «¿Es necesario?» Y me dice que sí…Le hago el gesto (¿era necesario?) y entonces accede a acompañarme, le señalo a la persona y el vigilante solo le dice: «Señor, ¿porqué le faltó el respeto a la señora?», a lo que responde el hombre en cuestión: «Es que ella me estaba molestando».
En este momento, ya todo el centro comercial se estaba empezando a enterar, razón por la que le pregunto a la compañera tipo que por qué actúa así. Y me dice: «Es tu culpa por darle cuerda». Y cierra con: «él es así,pero es mío», luego lo arrastra para llevárselo.

Fui a buscar al guardia para no dejarlo ir, pero se había ido… ¡El vigilante me había dejado sola! Sin saber si la persona se devuelve a molestarme o golpearme, o algo.
A estas alturas me acerco a una empleada del cine y le muestro la boleta para ver si me pueden dar el nombre de quien compró la de adelante, para actuar,y me dicen que no…Pido que me llamen al vigilante y él vuelve con 3 hombres uniformados y con radio en mano, diciendo que no podían hacer nada, que no es ningún delito tipificado, que no había razón para retenerlo, que no me podían dar el nombre de la persona, que bajara la voz, todas las mujeres a mi alrededor incluida una señora que me decía que me calmara, que no había pasado nada (su argumento era que ella es psicóloga), me miraban ignorando la situación y solo un hombre desconocido se acercó y me pidió que lo señalara y que le parecía mentira que nadie hubiera hecho nada.
Aún no salgo de la conmoción y solo veo la cara de ese hombre faltándome el respeto y haciéndome gestos vulgares con su lengua y que una sala llena de gente y un séquito de empleados del centro comercial y cine, sin que nadie, nadie, actuara.

La situación termina en: yo rodeada de 5 hombres como si hubiera cometido una infracción…el vigilante pidiéndome mi cédula para un reporte.
No sé qué hacer, a quién recurrir; me siento vulnerada como mujer,como ciudadana, como ser humano… ¿Cómo puede gente ir por el mundo violentando y todos estar manos abajo? Es decir, los miembros de la seguridad del Buena Vista y Cine Colombia, en vez de verificar la falta del desadaptado social que de manera insinuante y morbosa nos sacaba la lengua delante de todos los demás espectadores, victimiza a las dos mujeres agredidas por un enfermo sexual, que, desde luego, es un peligro inminente para la sociedad. Cosa que no cabe en la cabeza de los guardias de seguridad del Centro Comercial que no son capaces de colaborarles a las víctimas de un claro atentado contra el derecho constitucional de toda persona, máxime si es mujer, a no ser molestada en lugares públicos, ni mucho menos con insinuaciones sexuales.
@cinecolombia #centrocomercialbuenavista
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Las mujeres con poder no están solas

Olga L. Martínez es la mujer que denuncia ésta agresión, es Administradora de Empresas y ha trabajado fomentando proyectos sociales y culturales que rescatan el valor de la mujer en el espacio público y quiso utilizar este medio de comunicación para visibilizar el tipo de violencia por la que se vio afectada e instar al Centro Comercial y al empresa Cine Colombia a responder por su falta de seguridad y protección en su actual sistema, tanto ella como la ciudadanía que le ha brindado apoyo en sus redes sociales esperan una pronta respuesta.

Olga L. Martinez Alfaro, una mujer con poder que no está sola.

 

 

 

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