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Abelardo De La Espriella le puso voz presidencial a ‘Luna Sanjuanera’

Por Francisco Figueroa Turcios

San Juan del Cesar, Guajira, tiene una costumbre que no está escrita en ningún protocolo presidencial: cuando suena Luna Sanjuanera, hasta la luna parece acercarse un poco más a la tierra.

Y eso fue, precisamente, lo que ocurrió este jueves 17 de septiembre. El presidente de Colombia, Abelardo De La Espriella, había llegado a San Juan del Cesar para cumplir una agenda oficial dentro de la jornada El Milagro de las Regiones. Había discursos, anuncios, funcionarios, seguridad, cámaras y toda la solemnidad que suele acompañar la presencia de un jefe de Estado.

Pero San Juan es San Juan. Y en San Juan del Cesar, Guajira, el protocolo puede esperar cuando aparece un acordeón. Roberto Calderón, compositor de Luna Sanjuanera, tomó el micrófono. Frente a él estaba el presidente. Entonces ocurrió lo inesperado: Calderón lo invitó a acompañarlo en la interpretación de aquella canción que hace muchos años dejó de ser simplemente una composición vallenata para convertirse en una especie de segundo himno de los sanjuaneros.

Abelardo De La Espriella no lo pensó dos veces. Tomó el micrófono. Y cantó…

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Abelardo De la Espriella No lo hizo con la cautela de quien teme equivocarse frente a un público, sino con la naturalidad de quien se siente parte de la parranda. Acompañado por acordeón, caja y guacharaca, el presidente se metió en la canción y cantó a todo pulmón junto a su autor.

Por unos minutos desapareció el presidente. Apareció el hombre. El ser humano que conocía aquella melodía, que había regresado a una tierra que, según sus propias palabras durante la jornada, le trae recuerdos de años maravillosos de su existencia. Y apareció también San Juan.

El San Juan de las serenatas, de los compositores, de los acordeones que cuentan historias, de las mujeres que inspiraron versos y de los hombres que hicieron de la música una manera de conversar con el corazón. Roberto Calderón observaba y cantaba. Y seguramente, mientras escuchaba al presidente Abelardo de la Espriella interpretar su canción, debieron pasar por su memoria muchas de las páginas de una historia que comenzó mucho antes de aquella tarima.

Porque Luna Sanjuanera no nació para convertirse en un himno. Nació de una historia de amor. La canción fue escrita por Roberto Calderón y terminó convertida en uno de los símbolos musicales de San Juan del Cesar. Los Hermanos Zuleta la llevaron a una dimensión mayor y la incorporaron al repertorio vallenato que permanece en la memoria colectiva. Una investigación publicada sobre la historia de la canción señala, además, que la composición estuvo inspirada en Betty Urbina.

Roberto Calderón probablemente jamás imaginó que, muchos años después, otro personaje entraría en la historia de su canción de una manera tan particular. Un presidente. Un micrófono. Una tarima.Y un pueblo entero escuchando.

La escena fue recibida con aplausos por los asistentes y rápidamente comenzó a circular en videos y medios de comunicación. Pero para los sanjuaneros hubo algo más profundo que una simple presentación musical. Hubo orgullo. Porque no todos los días un presidente de la República se sube a una tarima para cantar precisamente la canción que identifica al pueblo que visita. Y mucho menos acompañado por el hombre que la escribió.

Fue como si la historia hubiera decidido hacer una pausa en medio de una jornada presidencial para regalarle a San Juan un instante de esos que después se cuentan en las esquinas, en las parrandas y en las reuniones familiares:

—¿Te acuerdas cuando el presidente cantó Luna Sanjuanera con Roberto Calderón? Y seguramente alguien responderá: —¡Cómo olvidarlo! Porque hay canciones que se escuchan. Hay canciones que se cantan. Y hay canciones que pertenecen a un pueblo. Luna Sanjuanera pertenece a San Juan del Cesar.

«Para mi fue un orgullo, porque en este acto generoso del presidente Abelardo De la Espriella, no sólo me hizo un homenaje a mi, sino a todo el pueblo sanjuanero… Luna de San Juan, es el himno de San Juan del Cesar, Guajira» resaltó Roberto Calderon.

Si habrá Festival!!!

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La conversación entre Abelardo De la Espriella y Àlvaro Alvares dejó de ser protocolo y se convirtió en reto.

Álvaro Álvarez, conocedor de las entrañas del Festival de San Juan del Cesar, se plantó frente al presidente Abelardo de la Espriella y puso sobre la mesa una cifra que, en ese momento, parecía tener el peso de una llave capaz de abrir las puertas de la fiesta.

—El proyecto de realizar el Festival en San Juan del Cesar, La Guajira, se hace con mil millones de pesos. Pero, Álvaro Álvarez reta al presidente Abelardo de la Espriella: deme 800 y hay festival en San Juan del Cesar. Firme por la patria —le dijo.

No fue una solicitud adornada con palabras burocráticas. Fue, a su manera, un desafío vallenato. Ochocientos millones de pesos separaban, según Álvarez, el proyecto de la realidad. Y el reto quedó flotando en el aire de San Juan del Cesar, como esas notas de acordeón que nadie sabe exactamente dónde van a caer, pero que terminan encontrando siempre un lugar en la memoria.

La petición tenía además un significado que iba más allá del dinero: la posibilidad de que el municipio volviera a vestirse de festival, de acordeones, de versos y de encuentros alrededor de una tradición cultural que forma parte de la identidad de esta tierra guajira.

Álvarez no pidió solamente recursos. Puso a prueba la palabra presidencial. “Deme 800 y hay festival”. Una frase corta, contundente, casi de plaza pública, que convirtió la financiación del proyecto en una especie de pacto de honor.

Abelardo De la Espriella fue contundente: “Publíquese, notifíquese y cúmplase”. Y el mensaje quedó firmado en el corazón de San Juan del Cesar, La Guajira: ¡En diciembre sí hay Festival en San Juan del Cesar!

La sentencia presidencial cayó como acordeón sobre la plaza. Esta vez no hubo magistrados, códigos ni estrados. Hubo música, pueblo y una promesa que los sanjuaneros recibieron como quien recibe una serenata largamente esperada… El abrazo entre Abelardo De la Espriella y Àlvaro Álvarez, fue el mejor testimonio de confianza para contar con el apoyo del gobierno al Festival de San Juan del Cesar, Guajira.

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