La Alcaldía y el propio ex Secretario se esforzaron en transmitir a la opinión pública de Barranquilla la idea de una salida decorosa, luego de la pugna por millonarios contratos que sería la causa real de su renuncia.
Por Chachareros
«A Walil David le pidieron que otorgara a dedo un contrato millonario de la Secretaría de Movilidad, y él se opuso. No por razones éticas, sino porque él tenía su propio candidato para ese contrato». Esta versión, que proviene del entorno de confianza de la alcaldesa Elsa Noguera, coincide con la de varios funcionarios de la Secretaría de Movilidad que conocen el tejemaneje al interior de la entidad.
La determinación del ex Secretario con relación a la asignación del contrato habría sido una clara desobediencia a las órdenes de la Alcaldesa y a los poderes que hay detrás de ella. Y de él.
No es la primera vez que este tipo de situaciones ocurren en una entidad en la que se mueven flujos millonarios de dinero. La ciudad todavía recuerda a Carlos Altamar, tristemente célebre Secretario de Movilidad del gobierno de Guillermo Hoenigsberg que habría mandado a construir una lujosa mansión privada con el recaudo de los comparendos, que terminaría siendo llamada «Villa comparendo» por la siempre burlesca sociedad barranquillera. Otro de esos personajes para enmarcar es Enrique Berrío, que duró toda una vida construyendo su reputación como Presidente de la Cámara de Comercio y se la tiró en pocos días como Secretario de Movilidad, cuando se filtraron unas conversaciones telefónicas en las que afirmaba que «eso de la Cámara de Comercio era un pajazo en comparación con el polvo que era esta Secretaría».
Enrique Berrío se quedó pasmado cuando vio el raudal de dineros que corren en la Secretaría de Movilidad. La corriente se lo llevó.
«Todos los contratos de la Secretaría de Movilidad bajo el actual gobierno están en manos de un solo bloque de contratistas. Walil David intentó cambiar esa circunstancia de manera independiente y lo renunciaron», sostiene la fuente. En un principio, cuando dijo que no daría el contrato a quien le ordenaban, al Secretario lo amenazaron con pedirle la carta. Y él la habría pasado con una confianza desmedida de su poder. Cuando se vino a dar cuenta que para la administración distrital su figura era prescindible, ya fue muy tarde. Por eso corrió a buscar escampadero en Bogotá.
Igual le pasó en su momento a Alfredo Piñeres, quien era ficha del ex alcalde de Bogotá Antanas Mockus en el gobierno de Alejandro Char y quiso imponer sus argumentos por encima de los intereses políticos del Alcalde. Le tocó salir a decir que renunciaba por altas aspiraciones en otros cargos. No era cierto; le habían ‘cortado’ la cabeza como si se tratara de un muñeco sucio.
Que Walil David Jalil se vaya a un cargo vacante en el Ministerio de Transporte, eso puede ser cierto. Que se vaya porque quiere, eso está en duda. Ahora llega a la Secretaría de Movilidad un hombre con renombre, trayectoria y votos, estos últimos los más importantes de sus pergaminos en las actuales circunstancias de contienda electoral. Se trata de Luis Pulido, quien hasta hace poco ejerció como gerente de la Terminal de Transporte de Barranquilla. Amanecerá y veremos si el nuevo Secretario llega a la altura de su profesionalismo y experiencia para enfrentar los retos en uno de los temas más relevantes de la ciudad, o si simplemente lo ponen como fusible nuevo para que asigne a dedo y con obediencia los contratos.
Además de Luis Pulido en la Secretaría de Movilidad, la alcaldesa también nombró ayer a Roberto Torres como secretario de Gobierno. Son dos perfiles distintos. Pulido, haciendole honor a su apellido, viene ‘pulido’ en materia de transportes, por cuanto proviene de la gerencia de la Terminal de Transporte, a donde llegó como ficha del senador Miguel Amín Escaff. Sin embargo, hay quienes aseguran que Lucho se sabaleó hacía donde Alex Char.
Roberto Torres es un reconocido abogado administrativista, con una trayectoria meritoria en su campo, y, presuntamente, ficha personal de Elsa Noguera, si es que Alex Char la dejó que nombrara a alguien sin su marquilla política. Porque en esas materias Alex «dame la carne pa´mi, y toma el hueso pa tí».