Si deseas conocer un festival de Colombia, lleno de significados y emoción, a Cali debes viajar en agosto para disfrutar las genialidades del Petronio Álvarez.

El encuentro es multitudinario, multicultural y se caracteriza por ser una fiesta alegre y pacífica.
Por Jennifer Cabana
Hace unos días culminó la edición 23 del Festival Petronio Álvarez, un homenaje a la música del Pacífico colombiano. En Barranquilla y aún con el corre que te coge, el murmullo de gente en la calle, la bulla incesante de la ciudad, oigo claro en mi mente los notas alegres de la marimba de chonta que noche a noche escuché tocar.
La música es poderosa. Hay una conexión especial entre los seres humanos y los instrumentos que a mano se fabrican. Más cuando la sonoridad que emanan es de la selva misma, la Tierra misma. Se escuchan con claridad los violines caucanos, los cununos y los clarinetes característicos de la chirimía.
La entrega con la que tocan los músicos es hipnotizante. Acá Cañaveral de Timbiquí, Cauca, ganadores de la categoría marimbas y cantos tradicionales 2019.
Me regreso a Cali, Colombia y su complejo deportivo Alberto Galindo. Es la semana del 14 al 19 de agosto, fecha en la que se celebró una fiesta de currulaos, bundes, torbellinos y jugas. Hay una explosión de color y energía por todas partes en honor a la grandeza de la tradición afrocolombiana en el Pacífico, herencia ancestral de África para todos nosotros.
Luz Adriana Betancourt, Secretaria de Cultura de Cali, reitera que la misión del Petronio Álvarez es mantener vivas las tradiciones, patrimonio y herencia cultural de Chocó, Buenaventura, Guapi, Timbiquí, Nariño, Valle y otras áreas el Pacífico. Este objetivo se cumple por medio de las delicias gastronómicas que traen las diversas poblaciones, sumadas a las artesanías, bebidas autóctonas, muestras de danza, música y muchísimo más.
Bombo Negro es una de las agrupaciones que ganó en 2018, categoría conjunto marimba y cantos tradicionales.
Uno de los propósitos más importantes del festival, es incentivar la interpretación de la musical raizal de la región por medio de un concurso y diversas categorías. Estas son: conjunto de marimba y cantos tradicionales, conjuntos de chirimía de clarinetes, conjunto chirimía de flauta de carrizo, violines caucanos y versión libre.
Aura María González Lucumí, cantaora del corregimiento La Toma, municipio de Suárez Cauca fue la homenajeada del festival. Con 75 años, la maestra conserva la tradición oral de cantos de bundes, jugas y arrullos, tonadas dedicadas al Niño Dios. “Aprendí a cantar desde que estaba en el vientre de mi madre”, explica durante un conversatorio en un honor. “No iba a las fiestas a bailar, sino a escuchar los cantos”, agrega, revelando que mientras que los demás niños se dormían, ella se quedaba pegada a la puerta de su cuarto para oír bien las letras de las canciones. Los cantos de sus ancestros.
Aura es una guardiana de la tradición. Su canto va más allá de una simple canción. Cada tonada es una manera de preservar las historias que han pasado de generación en generación, desde la época en que llegaron los esclavizados al país.
Nuevamente lo escribo y lo pienso: el Petronio es mucho más que un festival de música; es un grito de emancipación entre alegría y nostalgia que fortalece la invaluable herencia que le fue regalada a Colombia hace cientos de años. Es un homenaje a África y un agradecimiento por aquella riqueza cultural que tenemos el fortunio de vivir quienes año tras año llegamos a Cali a cumplir cita con Petronio Álvarez.
Última presentación de la maestra de danzas folclóricas Oliva Arboleda Cuero en compañía de su sobrino y también maestro de danzas Jenner Solon Obando Riascos. Hicieron una muestra excepcional de bambuco viejo junto a la Pacifican Power.
A través de la oralidad se conservan tradiciones antiquísimas que sobreviven al ruido y velocidad de la urbe. “Arrullos de selva, cantos de ciudad”, fue precisamente el lema escogido por la Secretaría de Cultura de la Alcaldía de Cali para darle concepto a este grandioso encuentro de saberes Pacíficos.
Petronio Álvarez, fue un cantautor y maquinista de trenes. Tal vez su obra más célebre es Buenaventura, canción, casi poesía sobre su tierra natal. El festival en su nombre, fue creado por el gestor cultural Germán Patiño Ossa.