El español García Sanleandro entró con ‘el tache en alto’ y el ministro de Minas Germán Arce lo puso en su sitio. En estos debates muchos pescan en río revuelto.
Por Chachareros
El presidente de Electricaribe, José García Sanleandro, empezó con un discurso grandilocuente, como buen español, recordando presuntos compromisos que el Gobierno colombiano había adquirido con Unión Fenosa para llevar a cabo una hoja de ruta, previo cumplimiento de responsabilidades supuestamente adquiridas por el mandatario nacional, Juan Manuel Santos.
El Minminas Germán Arce Zapata, durante su intervención de este miércoles en la Gobernación del Atlántico.
En ese terreno sinuoso todos los asistentes al debate de control político (un debate con bandeja envenenada), convocado por la Comisión VI de la Cámara – la encargada de todo lo relacionado con el sector energético, medio ambiente y servicios públicos en general-, sintieron pena ajena. Porque el máximo vocero de Unión Fenosa en Colombia fue por lana y salió trasquilado. Y es que, con la excepción de Germán Arce Zapata, un jugador nuevo en la cancha, los demás ya se sabía a qué le jugaban.
Algunos de ellos a tocar el balón sin ton ni son. Sin avanzar. Más bien a bailar el indio. Es el caso de los miembros de la Comisión VI que citaron a este debate en Barranquilla. Vinieron unos pocos de ellos. Los interesados, quienes ya están pensando en el debate de 2018 y buscan desesperadamente los voticos de opinión. ¿Tendrán votos de opinión? Y se duda que los tengan porque los votantes ya no son ningunos tontos. Más de una década sufriendo las burlas y el irrespeto de una Electricaribe que jugó con la paciencia de los usuarios, hasta cuando estos sacaron a pecho su rebeldía Caribe ancestral, con el cierre de vías troncales y el incendio a oficinas públicas, en especial sedes de la propia Electricaribe.
Germán Arce Zapata, le puso los puntos sobre las íes al presidente de Electricaribe, García Sanleandro.
Además, uno que otro miembro de dicha célula legislativa tiene reconocido conflicto de interés por cuanto parientes muy cercanos son dueños de concesiones multimillonarias que disfrutan de jugosos contratos del alumbrado público en la Costa, en Valle del Cauca y en otros departamentos del país. Y el generoso recaudador de ese gravamen en esta región del Caribe colombiano es Electricaribe.
En el caso del impuesto al Alumbrado Público, el alcalde Alex Char anuncia que le pondrá fin a esta concesión. ¿Después de casi tres décadas, cuando se ha permitido, no se sabe bajo qué artilugio milagroso, que un afortunado concesionario que vive como todo un jeque árabe en Miami y Nueva York, el famoso ‘Monito’ Merlano, mantuviera casi que en secreto y amasó toda una cuantiosa fortuna invertida en fincha y raíz en varias ciudades de Estados Unidos y en algunos edificios cancerosos en su Sincelejo natal? Ya para qué, dijo la lora.
Y ni hablar del actual presidente de la Federación Nacional de Departamentos, Amylkar Acosta Medina, quien estuvo un largo rato de paseo como Ministro de Minas y Energía y no hizo nada por meter en cintura a quienes regresaron de la Madre Patria a saquear el sector eléctrico costeño, como si no hubiera sido suficiente cuando vinieron hace 500 años. Acosta Medina en esa larga presencia suya por segunda vez en un Ministerio que lo tiene amañado no dijo esta boca es mía. Prefirió mirar para otra parte.
Todo estaba hecho
Sala de audiencia de la Gobernación del Atlántico, durante la sesión de ayer de la Comisión VI de la Cámara de Representantes.
A diferencia de las primeras Empresas Públicas Municipales de comienzos del siglo pasado y de la Compañía Inglesa de Energía Eléctrica, a quienes sí les tocó desbrozar montaña y hacerlo todo, empezar de cero, tanto la Triple A como la Electricaribe lo encontraron todo hecho. A pedir de boca. Las bocatomas, las plantas de tratamiento, los tanques de almacenamiento, las tuberías centrales y secundarias, en el caso de la Triple A. Y en el de la luz, los postes con las líneas de conducción, las plantas térmicas, las costosas redes de interconexión, las tuberías del gas natural para las térmicas, los miles de transformadores, la más costosa línea de conducción en el más confiable y caro de los conductores como lo es el cobre. Cobre que los españoles quitaron a hurtadillas y empezaron a ‘exportarlo’ a España, con lo cual Barranquilla se convirtió en el insólito caso de ser una ciudad netamente exportadora de cobre, sin tener una sola mina ni para extraer una onza de este metal.
Es decir, como en los desdichados tiempos de la colonia, los ibéricos encontraron no solo todo hecho, sino una clientela noble y cautiva, esperanzada en que “todo cambio es para mejorar”. Como diría Horacio Serpa ¡Mamola!
Arce cambio de tono
Por eso, con justificada razón, el ministro de Minas, Germán Arce Zapata, dejó este miércoles su discurso constructivo en la parte final del debate de la Comisión VI de la Cámara de Representantes, en la sala de audiencias de Gobernación del Atlántico, ante un gobernador atlanticense, Eduardo Verano De la Rosa, quien también estaba pasando de agache.
Y dejó ese tono dulzón de las gentes del viejo Caldas para sacar pecho como buen arriero cargado de tigre, frentero pero con la mayor decencia.
Una propuesta de la empresa, dada a conocer por el presidente en Colombia José García Sanleandro al Gobierno, le hizo cambiar de tono a Arce.
Sanleandro contó que Electricaribe, filial de la española Unión Fenosa, presentó al Ministerio de Minas una alternativa para que esta compañía invierta en redes eléctricas. En el Plan5Caribe, anunciado a mediados del año pasado por el Gobierno, le asignaran obras en los sistemas de transmisión local por 1,1 billón de pesos. Este año apenas han cumplido con el 19%.
La propuesta, según Sanleandro, consistía que el Gobierno les dé “garantías” para poder controlar el fraude y el impago.
“Y si además, entre todos vamos cumpliendo con el pago con que se comprometió el presidente Santos aquí en Barranquilla (en enero de este año), con el pago de la deuda oficial (de unos $400.000 millones), la compañía pone y aporta dinero fresco para retomar las inversiones del Plan5C. Eso está sobre la mesa y supongo que en breve el ministro y su equipo dará una contestación. El sistema tiene que ser garantista de que las inversiones se tienen que ir pagando por su efecto de caja”.
Al escuchar esto, Arce Zapata se vio obligado a “aclararle un par de puntos a los amigos de Electricaribe. Sin condiciones”, enfatizó.
“No sé en qué momento a Electricaribe le pareció que con el Gobierno colombiano las condiciones las ponían ellos. Me muero de la pena con ustedes, pero aquí hay un compromiso de prestar un servicio de calidad a los usuarios de la costa. Si tienen planeado seguir haciéndolo, tiene que ser como se hacen los compromisos en el mundo de los negocios: de manera formal, sin dilaciones y con absoluta claridad de las fuentes de financiamiento. Aquí no están ustedes para ponerle condiciones al Gobierno”, puntualizó Arce Zapata.
El Ministro cerró su aclaración al gerente de Electricaribe diciendo: “eso de que yo hago mi tarea si usted me pone esto y me sube la tarifa y le cobra a fulano y sutano, eso no funciona, José (Sanleandro). Eso no ha funcionado. Llevamos seis años en los que el Gobierno subió la tarifa de comercialización al doble, subió los aportes de Foes”.
En cuanto al Gobernador Verano De la Rosa, es como si todavía estuviera en campaña. En dos periodos como Gobernador es poco, casi nada, lo que ha hecho para meter en cintura a Electricaribe. Es como si su discurso, las pocas veces que se ha envalentonado, sea de bocas para fuera. No ha dado muestras de un compromiso combativo, firme, decidido, con voz fuerte. Y ese es el grave problema cuando el mandatario siente que fue elegido con el dinero de su principal mentor político, el mismo que lo hizo elegir la primera vez repartiendo, en vuelos charter de avionetas, miles de réplicas de billetes de cincuenta mil con despreciable insulto al contradictor político, como en las épocas más miserables y corruptas del Imperio Romano en la lastimera era de su franca decadencia. Pero como a todo puerco gordo le llega su San Martín. Por ahí se anuncia que llegan huracanes. Llegan avalanchas. Y al parecer más de un hueso duro de roer irá a parar a la cárcel.