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A Alex Char también lo visitó la Covid-19

El exalcalde barranquillero había desaparecido del panorama noticioso desde hacia varias semanas, y nadie sabía por dónde andaba metido.

Por Rafael Sarmiento Coley

El exalcalde barranquillero Alex Char Chaljub volvió a vérsele -aunque desde lejitos, con tapabocas y su eterna cachucha- este fin de semana en un video que divulgó en las redes sociales su esposa Katia Nule, quien ese día cumplió años.

Este Coronavirus es cosa seria. Sorprende a figuras públicas de considerable relieve en el momento en que menos lo esperan. Esta vez el sorprendido fue el exitoso exalcalde de Barranquilla, Alejandro Char Chaljub, a quien nadie más volvió a ver con su ‘cachucha bacana’ -como decía su tocayo Alejandro Durán.

Se pensaba que estaba en alguna isla paradisiaca donde nadie lo molestara ni se aparecieran periodistas a preguntarle por los recientes líos jurídicos en los cuales aparece mencionado. Se le marcaba al celular – que de por sí nunca responde, a no ser que sea su papá Fuad- y una voz ronca respondía: “no puedo responderte porque estoy fuera del país”. Lo extraño era que su esposa Katia Nule de Char y sus hijos permanecían en Barranquilla. ¿Viajó solo? ¡Qué extraño en él, quien nunca se desprende de su familia más cercana!

Se llamaba a sus suegros, Guido Nule Amín -ese sí que menos contesta una llamada de celular y el contestador automático siempre dice: ‘Usuario está en junta’, “¿pero en junta de qué?”, es la pregunta lógica. Menos mal que la siempre amable Ginger Marino de Nule, ya cansada de esquivar tanta preguntadera, admitió que “lo confirmo o lo niego, pero primero tengo que hablar con ellos”, (Alex y Katia, que es su hija). Ella, que es muy efectiva colaboradora con la prensa desde los tiempos en que era el brazo derecho en la Costa Caribe del inmolado caudillo liberal Luis Carlos Galán Sarmiento, después de varias horas, en efecto, devolvió la llamada, y, como decía César Gaviria Trujillo, “ciertamente, Alex dio positivo asintomático y desde hace varias semanas permanece aislado del mundo en una habitación de su casa. Ahí pasa encerrado viendo televisión y videos, le pasan la comida por una ventanilla, cuando llega el equipo médico se someten a los mayores protocolos de bioseguridad, y hasta el par de perros finos que no se le despegan a Alex cuando está en casa, aúllan de tristeza encerrados en una perrera de hierro”.

Christian Daes casi descabeza a Comesaña

Ni siquiera pudo asistir a la inauguración de La Aleta del Tiburón, el monumento-homenaje que el empresario Christian Daes le construyó al amado equipo de Alex Char, el Junior.

¡Ah, claro! Con razón no se le ha visto más con su cachucha bacana en algunos de los actos que se han realizado en homenaje al Junior, en especial en la inauguración de la Aleta del Tiburón, en donde Christian Daes despidió a Julio Comesaña encaramado sobre el busto que le colocó en el museo juniorista (por cierto, que Christian casi tumba el andamio en donde se apoyó para treparse en la cabeza del extécnico del Junior, lo que habría significado un segundo ‘descabezamiento’ del querido ‘Pelo de Burra’ en menos de quince días).

Lo importante es que Alex Char ha respondido muy bien al tratamiento que le han aplicado los mejores especialistas en Covid-19. Lo único malo es que, según se supo por boca de un miembro del cuerpo médico, ha perdido algunos kilitos, y los jean le quedan ‘bailando’. Lo mismo que le sucedió a su gran amigo el expresidente y exsenador Álvaro Uribe Vélez, quien sorprendió al país con ese contagio con Covid-19 en momentos en que la Corte Suprema lo tenía de un cacho. Pero ya con ese virus, con toda seguridad que los magistrados pensaron que no querían ‘echarse ese muerto encima’.

Un ‘cuerpo incorrupto’, ejemplo para políticos colombianos

Por fortuna para Uribe, como es un hombre muy devoto –y con votos–, se encomendó a Carlo Acutis, el joven católico italiano que murió a los 15 años el 12 de octubre de 2006 y ya hizo su primer milagro; la Santa Iglesia Católica ordenó que destaparan la bóveda donde reposan los restos de Carlo, y estaba sanito, tal como lucía en vida. Ni un solo gusano se atrevió a morder el ahora llamado ‘cuerpo incorrupto’ (como deben ser los cuerpos de los políticos, contratistas y banqueros colombianos).

Y, en menos de lo que se persigna un ñato, el virus se marchó del cuerpo (¿también ‘incorrupto’?), de Uribe Vélez, justo poco antes de que la Corte decretara el fin de su cárcel domiciliaria en su bella hacienda ‘El Ubérrimo’.

Lo que ha demostrado la Covid-19 es que no perdona a nadie. Se atrevió meterse hasta con el propio presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien aspira a ser reelegido el próximo 3 de noviembre. Fue muy de malas Trump al ser sorprendido por el virus en momentos en que peor estaba en la campaña, con muchos escándalos en contra. Y con los Demócratas sacándole todos los trapitos al sol. Menos mal que, según dijo, los médicos en el Hospital Militar le dieron un coctel con cuanta cosa se había probado en los laboratorios privados, hasta con las tripas de goleros. Eso sí, Trump salió también con unos kilos de menos. Se nota, sobre todo, cuando estaba de espaldas, porque los pantalones se le ven fondilludos.

Lo que no pudo quitarle la Covid-19 es su eterna virulencia. – Ahora el blanco de sus ataques fue el director de la Organización Mundial de Salud, Tedros Adhanan Ghebreyesus, de quien dijo que no ha dado pies con bola desde cuando empezó la pandemia. “Lo peor que hizo fue ordenar el aislamiento que ha matado la economía del mundo y no ha servido para nada”.

De todas maneras, lo importante es que Alex, al igual que Uribe y Trump, ha respondido en forma positiva al tratamiento y ha sido muy disciplinado en la aplicación de los protocolos de bioseguridad: aislado, con tapaboca y hasta el celular en poder de Katia, quien por cierto fue la que dio la primera pista de la Covid de Alex, al divulgar en las redes sociales este fin de semana, un video de su fiesta de cumpleaños en donde se ve a su esposo desde lejitos, solo reconocible por su eterna cachucha bacana y con tapabocas.

“Dio positivo, sin embargo, su estado de salud es óptimo y no ha tenido que ser recluido en centro asistencial, por lo que desde su casa espera salir pronto de esta situación para reintegrarse a sus labores”, según uno de los profesionales de la salud que estuvieron al tanto del popular paciente.

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