Tuvo que ser la ocurrencia de un genio la que condujo a que el tema musical “Te Olvidé” se hubiera convertido en un “himno” para el amor, el martirio y el olvido y de paso, en un reto para arreglistas, directores, cantantes y muchos expertos en la música.
Por: Efraín Peñate Rodríguez
El reto es originado en la explicación del por qué una amargura en el alma, motivada por el desprecio de la mujer amada, vertiera su reacción en un ritmo carnavalero de Barranquilla, Cartagena y toda nuestra costa Caribe. ¡Genio!… eso era Antonio María Peñaloza, el creador en música y arreglos del chandé (o garabato) “Te olvidé”.
Antonio María me contó que él tenía encendida la base de la inspiración musical del tema (garabato o chande), pero cavilaba con la letra. Su afán estaba centrado en que para esos tiempos (año 1.953), la radio costeña estaba inundada por el tema de merengue dominicano A lo oscuro y que esa rítmica proveniente de Santo Domingo, fascinaba a la población carnavalera de Cartagena ( 11 de noviembre), Barranquilla (Carnavales de febrero) y Corralejas de los pueblos de la sabana. Le parecía que “meter la mano a lo oscuro” como se oía en el doble sentido del merengue, tenía que desembocar obviamente en “un lío”. “Esa es una vaina plebe”, me afirmaba Peñaloza.
La Providencia acudió en ayuda de Peñaloza, pues un español de nombre Mariano San Ildefonso que deambulaba por la región y por Bogotá en asuntos de negocios de caballos, le sugirió a Peñaloza que examinara unos versos escritos por este frustrado jinete… de modo de ponerles música. Peñaloza los leyó y.. ¡Eureka!… este es el drama que acomodaba con su ritmo musical carnavalero…
“Yo te ame con gran delirio //de pasión desenfrenada. //Te reías del martirio
De mi pobre corazón.
Y si yo te preguntaba el por que no me querías //tu sin contestarme nada solamente te reías destrozando mi ilusión
Te pedí que volvieras a mi lado //Y en vano cuantas veces te rogué //Que por haberme tu burla ya curado
Te Olvide.
De la vida que tuviste //Al fin se ´que te has cansado //Y ahora ya quien está triste
Es tu pobre corazón
Y aunque digas que me quieres //Yo de ti nunca me fío //Y aunque tu te desesperes
Ahora soy yo quien SE RIE //De tu desesperación.
Te pedí que volvieras a mi lado //Y en vano cuantas veces te rogué
Que por haberme tu burla ya curado //Te Olvidé.
No fue fácil para Peñaloza imponerle al “Curro” Fuentes, la inclusión de su inspiración “Te olvidé” para completar los 4 temas (estaban definidos ya 3 de José Barros) que justificaran la elaboración de dos discos de 78 RPM (imprimían un tema por cara) en busca de imponerse en el gusto del bailador costeño en sus fiestas de ese fin de año y carnavales.
“Curro” le sugería a Peñaloza que suprimiera algunos versos, pues consideraba que eso “tenía más letras que el himno nacional”. El diferendo quedó superado con la imposición del compositor. A renglón seguido apareció otro diferendo: “Curro” quería que el tema fuera cantado por Tito Cortes, pero Peñaloza se negaba, argumentando que no era el cantante para eso por su origen vallecaucano con una imitación a Daniel Santos. Concordaron finalmente en llamar a Nelson Pinedo que triunfaba en la ”Cashba”, un estadero en Bogota, pero cuando fueron a buscarlo, Nelson había partido dos días antes para La Habana. Acordaron finalmente llamar a Alberto Fernandez, el atanquero vallenato que estaba grabando los 3 temas de Jose Barros. Fernández le sumó un dejo de lamento con algún tipo de falsete en su voz. Y con su trompeta, Peñaloza incorporó también unos compases en un cierto lamento que seduce los corazones heridos… se logró así juntar : Amor , Martirio y Olvido… fuente secreta del infinito gusto con que siempre nos disponemos a escucharlo.
A lo que induce esta historia es a valorar los quilates que muestra este compositor nacido en Plato (Magdalena) , además de otros, nacidos todos en el viejo Departamento del Magdalena Grande: José Barros… en El Banco. Gabriel García Marquez en Aracataca… Guillermo Buitrago en Ciénaga… Abel Antonio Villa en Pivijay, Julio Erazo en Guamal … Escalona y su compadre Poncho Cotes, nacidos en Patillal, más otros juglares. Tiene profunda raíz el amor que sentimos por nuestra tierra costeña, inmortalizada con el sello de Cien años de Soledad y Te olvidé.













