Escasez se agudiza en los supermercados. Desabastecimiento no se solucionó con el cierre de la frontera con Colombia.
Por Lexander Loaiza
El problema de la escasez se agudiza en Venezuela a siete semanas de unas cruciales elecciones parlamentarias donde Nicolás Maduro se juega su piso político.

Desde abril los comercios fueron obligados a vender por el terminal de cédula los productos básicos a sus clientes. Foto El Nacional
La ya difícil situación de abastecimiento que atraviesan los venezolanos en una economía prácticamente paralizada, ha tomado matices bizarros en las últimas semanas.
El pasado lunes, el influyente periódico caraqueño El Nacional, de línea crítica al gobierno de Nicolás Maduro, publicó una información en la que daba cuenta que en la sucursal de la cadena Farmatodo, ubicada en el centro comercial Sambil, al este de Caracas, estaban exigiendo a las mujeres embarazadas presentar la ecografía y el control prenatal, para poder tener el derecho de comprar pañales desechables.

Cola: Centenares de personas aprovechan la llegada de pañales en un Farmatodo 24 horas, al norte de la ciudad de Valencia, Carabobo (centro). Foto ACN
Este control se une a los ya existentes no solo en Farmatodo, sino en toda la cadena de comercialización pública y privada. Las mujeres con niños recién nacidos tienen que llevar además de su cédula de identidad, la partida de nacimiento del pequeño.
Para acceder a cualquier producto básico (leche, pañales, jabón de baño, detergente para ropa, lavaplatos, harina de maíz, de trigo, entre otros), los compradores solo tienen dos días a la semana, que se determinan por el último número de su cédula de identidad.

Clientes ponen su huella digital en un captahuellas para control biométrico en compra de productos básicos en un local del Abasto Bicentenario, perteneciente al Gobierno. Foto Twitter
Las cadenas de supermercados también han sido presionadas a utilizar un sistema de control biométrico (captahuellas), para impedir la utilización de documentos de identidad por terceros.
Todos estos controles, creados por el Ejecutivo para supuestamente racionalizar las compras compulsivas y mejorar la distribución, no han impedido que las colas sigan frente a los comercios, ni la ocurrencia de episodios insólitos.

4. Cola para comprar pañales en un local de Farmatodo en Barquisimeto, Lara (occidente) Foto Twitter
A principios de la semana del 20 de octubre, el reconocido actor y director venezolano, Héctor Manrique, narró en su página de Facebook el caso que vivió cuando una niña de 13 años intentaba comprar un paquete de toallas sanitarias en una farmacia de la urbanización Los Palos Grandes, en Caracas. Tras hacer la cola por el producto que tenía semanas sin llegar al establecimiento, cuando intentó pagar, la cajera le dijo que no podía venderle las toallas porque era menor de edad. La niña, llorando, le rogó que por favor lo hiciera, que las necesitaba. Ante la negativa de la mujer, la niña optó por levantarse la blusa y mostrarle la entrepierna de su pantalón ensangrentada. Ante la protesta de la gente, la cajera accedió a venderle las toallas sanitarias.
Para economistas como Pedro Palma, de Econométrica, o Luís Vicente León, de Dananálisis, la situación de escasez en el país no viene del hecho de que la gente compre mucho, sino de que la oferta ha bajado debido a una menor producción interna y reducción de la importación. Esto como resultado de una política de control de precios y del tipo de cambio monetario que, diseñados para contener la inflación, la han llevado a niveles de tres dígitos en este 2015.

Pernocta: personas duermen frente a las afueras de un local de Farmatodo, con la expectativa de estar primeros para la venta de productos básicos al día siguiente en Valencia, Carabobo (centro). Foto ACN
Un ejemplo de lo que dicen estos economistas se podría aplicar al tema de las baterías para carros. Una sola marca, Duncan, puede abastecer el 40% del mercado. El resto se suplía con baterías importadas. Al haber retrasos en la producción local por falta de materia prima importada y disminuir la importación, la oferta se reduce, y hace que un conductor necesitado, solo pueda acceder ella mediante una cita previa, mostrando el título de propiedad del carro y entregando la batería dañada. Eso, si consigue el modelo de batería que busca.
Desde el primero de noviembre, el venezolano que gana un salario mínimo y los pensionados volverán a cobrar un incremento salarial, que Maduro decretó para enfrentar la profunda caída del poder adquisitivo de la gente, debido a la inflación. Para los economistas eso no solo acelerará la inflación, sino la escasez, debido a que pondrá más bolívares en la calle para competir por cada vez menos productos. Esto colocará en aprietos a la pequeña clienta de 13 años, cuando el próximo mes, tenga que salir por más toallas sanitarias.











