Salió con la primera Selección Colombia que participó en un Mundial. E hizo historia como entrenador en la Copa América.
Por Rafael Sarmiento Coley
“El sistema de Pékerman no es nuevo ni es invento de él, es un esquema parecido a un fuelle que se estira para atacar masivamente, y se encoje para defenderse, algo parecido a lo que aplicamos en la Copa América cuando fuimos subcampeones”.

«El fútbol colombiano es respetado a nivel internacional», dijo Efraín Sánchez en el conversatorio de la Acord en La Cueva.
Elogia al técnico argentino. “Es respetuoso con el jugador, con la prensa, con el público. Es todo un caballero y, ahí está uno de los principales secretos de su éxito. Porque saber tratar al jugador es ya una ventaja enorme”.
Y lo dice él, quien tiene fama de ser una ‘madre de Dios’ con los jugadores bajo su mando. Los pechicha. Los trata como si fueran sus propios hijos. Y, claro, eso le da derecho a exigirles al máximo en la cancha.
“A uno de los que más tuve que consentir fue a Jairo Arboleda. Disciplinado como ninguno, pero genial como pocos. Muchos recuerdan todavía aquella genialidad suya en la cual le hizo dos ‘paraguitas’ al mismo defensa y dos veces le pasó la pelota por entre las piernas para poner un pasegol. Eso lo hacía Jairo después de haber amanecido con una tremenda borrachera con aguardiente”.
Fue una de las tantas respuestas que dio a las inquietudes de los numerosos periodistas asistentes a su muy interesante conversatorio organizado de manera magnífica en La Cueva por la Asociación de Periodistas y Reporteros Deportivos (Acord) que lidera el consagrado analista deportivo Estewil Manuel Quesada.
Nacido en Barranquilla el 26 de febrero de 1926, como futbolista anduvo por la Seca y la Meca en tiempos en que, para viajar hasta donde hubiera carretera para abordar un bus o un tren, había que viajar en lancha, andar tramos a lomo de mula y soportar las inclemencias del sol o la lluvia. Eran otros tiempos.
Después de muchos ires y venires aparece en el calendario el Mundial de Fútbol de Chile, y a Colombia le corresponde enfrentarse a la poderosa selección de Rusia que tenía entre sus consagrados jugadores al inmortal Lev Yashin, mejor conocido como ‘La Araña Negra’, y uno de los mejores arqueros del mundo de todas las épocas. Contra aquel equipo ruso invencible jugó Colombia y logró un heroico empate gracias a las hazañas de Efraín Sánchez en el arco y a la bravía actuación de los restantes diez jugadores que lograron meterle cuatro goles a nadie menos que a Lev Yashin. Uno de ellos, ‘gol olímpico´ del barranquillero Marcos Coll. En el cobro de un tiro de esquina, la pelota le hizo un extraño giro al arquero ruso, obstruido, además, por uno de sus defensas. La bola entró directa al arco.
(Los otros tres goles colombianos fueron de Germán ‘Cuca’ Aceros, el barranquillero Toño Rada y Marino Klinger, ante pase del propio Rada. Era la primera vez que Colombia asistía a un Mundial. Después iría a otros cuatro eventos. En 1990, 1994, 1998 y el reciente 2014 en donde logró, por primera vez en su historial mundialista, pasar a los cuartos de final y ser uno de los sorprendentes protagonistas del balompié internacional).
«Esa es una historia muy bonita. El fútbol colombiano hoy es respetado», dice Efraín Sánchez.
Pero, retomando los recuerdos de Chile, aunque aquel empate fue lo más notable que lograron, a su regreso Colombia los recibió como héroes y Efraín Sánchez traía en su valija de viaje una oferta para ir a jugar al San Lorenzo de Almagro. Y se fue. En una entrevista para el diario bonaerense Crítica, los periodistas le preguntaron que de dónde venía. Efraín les dijo “de Barranquilla”. Uno de los reporteros argentinos guapachosos recordó el pegajoso tema muy de moda en Buenos Aires ‘Se va el caimán, se va el caimán, se va para Barranquilla’, de la autoría del soledeño José maría Peñaranda. Desde entonces lo apodan ‘El Caimán’.
‘El Caimán’ en La Cueva, en la charla moderada por Estewil Quesada recordó el historial de Colombia en la Copa América. “Nosotros en 1975 estuvimos muy cerquita de lograr, pero fallamos en el esquema de juego ante Perú y nos ganó en el minuto final. Quedamos subcampeones”. El desquite vino en el 2001, cuando Colombia fue sede y se quedó, por primera y única vez –hasta ahora—con el título.

Asistentes al conversatorio con ‘El Caimán’ Sánchez organizado por la Acord, realizado en uno de los salones de La Cueva.
“Colombia es un país en donde nacen brillantes jugadores. Y en estos momentos se da el lujo de ser uno de los países de Suramérica que más futbolistas exporta para el mundo. Eso mide la calidad del jugador que nace en estas tierras”, sostiene Efraín Sánchez.
A pesar de los años, no es un hombre que hable cansado, o que se agite en una conversación larga. Por el contrario, se le nota vital, emotivo a veces, con entusiasmo para exponer sus puntos de vista.
Ha sido un hombre disciplinado y feliz, al lado de su Xiomara Hernández, con quien lleva casado 70 años, con seis hijos de por medio y una decena de nietos. Para recordar tiene un salón especial lleno de trofeos, afiches, dibujos y recortes de prensa con sus célebres entrevistas a diarios y revistas del mundo.











