En Córdoba, en el alto San Jorge, paramilitares y las Farc se asocian en una alianza macabra. Mientras que en los Montes de María ganan premio internacional de paz.
Por Unidad Investigativa Chacharera
Los criminales que siguen con el jueguito de armar “comandos paramilitares” para imponer la ley y los “comandantes” de las Farc que se quedaron acá haciendo lo que siempre han hecho (matar a pobres campesinos y a soldados y policías que son del pueblo, y traficar con coca a la lata), creen que la sociedad civil es boba.

Uno de los uniformados sobreviviente es auxiliado en Puerto Libertador, Córdoba, luego de la emboscada de las Farc en asocio con el clan Úsuga.
Los comandantes que están de paseo en La Habana saben y aprueban todo lo que hacen y deshacen sus camaradas que se quedaron acá en el monte. Se unen a la sanguinaria cuadrilla de los ‘Úsugas’ en Córdoba, a lo largado de las faldas del Nudo de Paramillo hacia el alto San Jorge, y empiezan a cometer crímenes selectivos de líderes comunales, defensores de los derechos humanos, para aterrorizar a la población.
Luego ya se apoderan en forma descarada de todo un municipio o corregimiento como si fueran una Fuerza del Estado. La intención no es otra que la garantía de una ruta segura para sacar la coca por aguas y ciénagas hasta pistas clandestinas o hasta puertos marítimos estratégicos en el Urabá antioqueño. Es una alianza diabólica, macabra entre las Farc y las nuevas bandas criminales que antes actuaban bajo el mando de los Castaño, los Jorge 40, los Mancuso, los Jojoy, los Tirofijos.
Lo grave es que, aun cuando esto se ha venido denunciando desde el año pasado, el Ministerio de Defensa ni las Fuerzas Militares hayan actuado con mayor presencia en la zona, si se sabe dónde comen, dónde se emborrachan y dónde duermen esos matones.
Caseríos de gente asustada
Hoy los habitantes de Puerto López (corregimiento de Puerto Libertador), donde las Farc revueltas con “paracos” acribillaron de manera cobarde a siete jóvenes policías que venían de realizar una revisión por el corregimiento de Tierradentro (jurisdicción del municipio de Montelíbano), apenas sienten un carro, se esconden. A pleno día.

Como diría Rosendo Romero: «¡Qué pueblo tan triste, qué pueblo tan solo!». Hoy es común ver ese panorama triste en los pueblos del alto San Jorge.
Los campesinos no se atreven a hablar. Y si lo hacen, es en medio de medidas extremas. A escondidas y, ni por el carajo dan el su nombre. Cuentan que primero llegaron hombres de camuflado, igualito que cuando estaban los Castaño, Rodrigo Mercado Pelufo, alias ‘Cadena’, vivos. Alertaron que acabarían con los ‘sapos’ y que a partir del momento la autoridad en la zona estaba en manos de ellos. Se fueron. Los días pasaron. Hasta cuando regresaron y se quedaron como Pedro por su casa.
El comandante de la Brigada XI del Ejército coronel Ulises Jaramillo dice que en esa zona operan los frentes V y 58 de las Farc. El director de la Policía Nacional general Rodolfo Palomino dice que también están los principales cabecillas del clan Úsuga. Revueltos con las Farc. Con sus fábricas clandestinas en el Paramillo y Serranía de Abibes. De allá sacan la cocaína para el exterior y para la venta al menudeo en Colombia, y el miserable negocio del basuco con el cual envician y asesinan a las juventudes pobres colombianas.
Con un segundo agravante, antes profesores ni médicos querían ir por esas zonas porque no había vías, sino trochas por donde las mulas llegaban hasta determinada ensenada. De ahí en adelante era “de a pie y a pata como la garrapata”.
Además de que nunca han construido en toda esa vasta zona buenos colegios, escuelas aceptables, puestos regulares de salud, ahora, ni si el Estado los hubiera construido como los lujosos colegios de los ricos de Bogotá, ningún médico ni profesor iría a trabajar allí por ninguna plata del mundo, ni con amenazas de ser despedidos. Claro, preferirían hacerse despedir, que dejarse matar.
La cara feliz de esta situación
Y mientras las sanguinarias bandas revueltas de las Farc y los ‘Úsugas’ siembran el terror en la sufrida población cordobesa del alto San Jorge y Nudo de Paramillo, en los Montes de María penetra el sentimiento colectivo de la paz. No una paz de escritorio. Una paz con olor a monte, a yuca, a sudor de hombre y mujer campesinos.La Ong World Visión que reconoce a organizaciones que promuevan la cultura de paz en el mundo, escogió como ganadora del Premio Internacional de Paz World Vision a la fundación Sembrando Paz, de Sincelejo, que trabaja con las víctimas del conflicto armado en Los Montes de María.

Ricardo Esquivia (derecha) recibe de Mateo Scott, director de consolidación de la Paz , el reconocimiento a la tarea de la fundación que lidera en los Montes de María.
Según Mateo Scott, director de consolidación de la Paz de World Vision, la fundación Sembrando Paz ganó el premio por “su compromiso y dedicación a una paz inclusiva , integral y justa llevando las voces de la juventud a la vanguardia y jugando un papel fundamental en la organización de jóvenes lideres en la Costa Caribe”.
Por su parte Ricardo Esquivia, director de Sembrando Paz, dijo que recibe el premio con alegría, con humildad, esperanza y como una señal de que la fundación va por el camino correcto.
“Nosotros llevamos 20 años trabajando en lo que llamamos construcción de paz y desarrollo integral humano, trabajamos con las comunidades menos favorecidas y afectadas por la violencia y con comunidades que están en proceso de retorno”.
La fundación Sembrando Paz ha enfocado su trabajo en la alta montaña, en Montes de María; Mampujan, en Bolívar; Libertad, en San Onofre y Pichilín, en Morroa, Sucre.
Ya se sabía desde hace tiempo
Lo malo es que todas esas actividades ilícitas, esa presencia abusiva, desafiante y sin control, el Estado las conoce de sobra. Y las deja crecer, hasta cuando el reguero de sangre llega a la Casa de Nariño. Es decir, cuando matan a un alto jerarca de la Iglesia Católica o del Estado colombiano.
Mientras tanto, las comunidades que sufran las consecuencias. ¡Quién carajo las manda a vivir por allá en el monte y no en los Cerros de Suba o en la 100 con la Caracas!. Eso es lo malo de esta película.
En un documento del 24 de abril de este año la Coordinación Agrominera del Noroccidente y Magdalena Medio Colombiano envió al Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo un documento en el cual denuncian “presencia de paramilitares ‘Autodefensas Gaitanistas’ en Puerto Libertador, Córdoba.
En el documento-denuncia señalan: “Hace aproximadamente 20 días en el corregimiento de Juan José de Puerto Libertador de Córdoba, se encuentran ubicados grupos de las autodefensas Gaitanistas, están en el pueblo como sí fuera un ejército armado, en connivencia con la policía y el ejército, hacen hostigamientos y atemorizan a la comunidad, con vacunas y amenazas, sino cumplen con sus exigencias, son hostigados, por un grupo de 20 en la carretera Municipal y alrededor por Morocoy, liboria y la terminal, éstos patrullan y amenazan la comunidad».
La Coordinación agrominera del noroccidente y el Magdalena medio colombiano hace saber a la opinión pública nacional e internacional que en Colombia vuelve y se repite la historia de violación a los derechos humanos y al D.I.H, está vez en cabeza de los mal llamados grupos de autodefensas y bien llamados grupos paramilitares, quien en connivencia con las FF.AA y la policía nacional, ha venido hostigando y amenazando a la población civil.
Este trio de connivencia entre grupos armados ilegales, FF.AA y Policía Nacional, no es nueva y tampoco un hecho aislado, como lo pretende hacer ver El Establecimiento, es un política clara y definida en zonas donde se da el resurgir del movimiento social y popular, mediante la organización y la movilización.
Es por ello, que hace aproximadamente 20 días en el corregimiento de Juan José de Puerto Libertador de Córdoba, se encuentran ubicados grupos de las autodefensas Gaitanistas, están en el pueblo como si fuera un ejército armado, en connivencia con la policía y el ejército, hacen hostigamientos y atemorizan a la comunidad, con vacunas y amenazas, sino cumplen con sus exigencias, son hostigados, por un grupo de 20 en la carretera Municipal y alrededor por Morocoy, Liboria y la terminal, éstos patrullan y amenazan la comunidad. El joven Ricardo Emilio fue golpeado y torturado por este grupo al margen de la ley.
Por ello, el cuestionamiento de que El Estado colombiano, no puede dársele el calificativo de Estado de derecho, pues éste es un Estado en construcción, ya que no es posible que en una Zona que como Juan José del Municipio de Puerto libertadores, Córdoba, con alta presencia de las FF.AA y de la policía nacional, se movilicen grupos armados ilegales, establezcan retenes, hostiguen, golpeen y señalen a la población civil, sin respuesta Constitucional y legal por parte de aquellos.
En el actual momento histórico del resurgimiento del Movimiento Campesino, minero, étnico y popular, se recrudezca el accionar de los grupos paramilitares, quienes como siempre han pretendido cercenar el crecimiento del mismo y su incidencia política en l@s habitantes de las zonas que históricamente son excluidas y se encuentran marginadas de los planes de la institucionalidad que solo hace presencia con la fuerza y el terror ejercido por estos grupos.
Es por la anterior que denunciamos ante la opinión pública, y como alerta temprana, que es necesario que se adopte medidas con el objeto de prevenir, y evitar que hechos como los denunciados se repitan o se continúe perpetrando, pues hoy es la comunidad de Juan José de Puerto Libertadores, Córdoba, mañana será otra comunidad, y quizás con una accionar militar por parte de éstos grupos, mucho más grave para lamentar.
De ustedes.
Coordinación Agrominera del Noroccidente y el Magdalena Medio Colombiano.
Carta dirigida a la Defensoría del Pueblo:
Señores:
DefensoríadelPueblo
Córdoba – Antioquia
La Coordinación Agrominera del Noroccidente y el Magdalena Medio Colombiano mediante este escrito les hace saber a ustedes en calidad de autoridad competente denuncia por violación a los derechos humanos y al D.I.H de que vienen siendo víctimas los habitantes del Corregimiento de Juan José de Puerto Libertador Córdoba, misma que se hace en los siguientes términos:
Hechos
“Hace aproximadamente 20 días en el corregimiento de Juan José de Puerto Libertador de Córdoba, se encuentran ubicados grupos de las autodefensas Gaitanistas, están en el pueblo como sí fuera un ejército armado, en connivencia con la policía y el ejército, hacen hostigamientos y atemorizan a la comunidad, con vacunas y amenazas, sino cumplen con sus exigencias, son hostigados, por un grupo de 20 en la carretera Municipal y alrededor por Morocoy, liboria y la terminal, éstos patrullan y amenazan la comunidad.
El joven Ricardo Emilio fue golpeado y torturado por este grupo al margen de la ley” (Declaración dada por un líder y habitante de la zona).
Como siempre ha sido denunciado por nuestra organización, la historia se repite y no como un hecho aislado, sino como una política, sistemática, bien organizada y dirigida contra l@s habitantes de las zonas donde se ha venido realizando trabajo de organización y movilización de los campesinos, los mineros, las etnias, los afrodescendientes y demás sectores sociales y populares que tienen asiento en la zona.
Es por ello que denunciamos ante ustedes como autoridad competente, que con base en la constitución Política y la ley, no tienen por qué existir patrullaje en forma abierta en una zona que tiene control por parte de las FF.AA y de la Policía Nacional.
Cuando nuestra Carta Magna, consagra el Estado, como Estado de Derecho, no es un simple “adorno”, si no que la misma debe ser efectiva, en cuanto el control por parte del Estado de su territorio, y de proteger a sus habitantes contra cualquier grupo al margen de ley.
Es por lo anterior que urge la presencia inmediata de:
1. La Defensoría del Pueblo.
2. Las FF.AA.
3. La Policía Nacional, oficina de derechos humanos
4. La Gobernación de Córdoba
5. La Alcaldía Municipal de Libertadores.
Con el objeto que se evalúe la situación de derechos humanos de los habitantes de la zona y cual es su situación actual, frente a la presencia de dichos grupos.











