ActualidadCrónicasDeportes

55 años después, Arturo Segovia volvió a colocarse la camiseta de Junior

Por: Francisco Figueroa Turcios

Hay regresos que no necesitan un balón, un árbitro ni un estadio lleno. Hay regresos que simplemente necesitan una camiseta.

Y la mañana del martes 1 de septiembre 2026, 55 años después de haber lucido por última vez el uniforme del Junior, Arturo Segovia volvió a ponerse la camiseta del cuadro Tiburón. No regresó a Barranquilla para disputar un partido, ni para correr detrás de una pelota. Regresó para algo mucho más profundo: para dejar sus huellas y quedarse para siempre en la memoria del Junior, club que defendió durante una parte importante de su vida: 1966, 1967, 1968, 1969, 1970 y 1971.

Llegó desde Bogotá, donde reside, hasta la Ventana de Campeones, ese lugar que se ha convertido en una especie de altar de la memoria rojiblanca. Allí están las historias de quienes ayudaron a construir la grandeza del Junior. Y ahora también están las huellas de Arturo Segovia.

Arturo nació en Soledad el 26 de octubre de 1941, está próximo a cumplir 85 años. Pero cuando volvió a enfundarse la camiseta del Junior, el tiempo pareció hacer una pausa.

Arturo Segovia ya no era aquel futbolista de piernas fuertes que recorría la cancha con tenacidad y enjundia. Es un hombre de 84 años que necesitaba ayuda de sus hijas Bety, Karina y Yasbley Segovia y de su sobrino Roberto de la Hoz para colocarse nuevamente la camiseta.

Y, sin embargo, algo permanecía intacto. El sentimiento. Sus hijas lo ayudaron a vestirse. Sus manos acomodaron la camiseta. Y Arturo volvió a sentir sobre su cuerpo aquella tela rojiblanca que durante tantos años representó una parte de su vida.

Quizás por unos segundos cerró los ojos y regresó a los años sesenta. A aquel fútbol de entonces. A las canchas. A los viajes. A los camerinos. A los compañeros. A las tardes de fútbol en las que había que dejarlo todo sobre el terreno de juego.

Porque Arturo Segovia no fue un futbolista de medias tintas. Fue un jugador de carácter, de esos que entendían el fútbol como una batalla en la que cada balón tenía que disputarse con el corazón. Llegó al Junior en 1966. Y comenzó así una historia que se prolongó durante seis temporadas: 1966, 1967, 1968, 1969, 1970 y 1971.

Foto: Francisco Figueroa Turcios y Arturo Segovia

Fueron seis años que Arturo Segovio vistió la camiseta de Junior con orgullo y defendió sus colores con esa mezcla de fuerza, disciplina y temperamento que siempre lo caracterizó.

Era otra época. No existían las comodidades actuales. No estaban los grandes escenarios ni la tecnología que hoy acompaña al fútbol profesional. Los jugadores tenían que construir sus carreras con esfuerzo, sacrificio y muchas veces con más pasión que recursos. Y Arturo Segovia pertenecía a esa generación.

Una generación de futbolistas que aprendió a jugar con el cuerpo, pero también con el alma. Su historia no terminó en Junior. Después tuvo un paso fugaz por América de Cali. Y en 1972 comenzó una nueva etapa que marcaría también su carrera: llegó a Millonarios.

En Millonarios permaneció durante ocho años. Y con el equipo azul alcanzó dos de los grandes premios que puede recibir un futbolista profesional: fue campeón en 1972 y 1978. Pero el fútbol tiene una memoria caprichosa. Los títulos quedan escritos en los libros.

Las camisetas quedan guardadas en los armarios. Los partidos desaparecen con los años. Pero las emociones permanecen. Y la camiseta del Junior seguía ocupando un lugar especial en la memoria de Arturo. Por eso aquel regreso tenía un significado distinto.

No se trataba simplemente de un homenaje. Era un encuentro entre el hombre que fue y el hombre que ahora es. El muchacho de Soledad que alguna vez soñó con triunfar en el fútbol estaba allí, décadas después, convertido en una leyenda que recibía el reconocimiento de la institución que defendió.

Y mientras sus hijas y su sobrino Roberto de la Hoz lo ayudaban a colocarse nuevamente la camiseta, se producía una de esas escenas que el fútbol suele regalar cuando decide ponerse sentimental.

Homenaje Acord Atlántico…

Foto: Francisco Urruchurto y Arturo Segovia

Arturo Segovia fue un jugador de esos que no necesitaban demasiadas presentaciones. Su fútbol hablaba por él. Defendió las camisetas del Tolima, Junior, América de Cali y Millonarios, y tuvo el privilegio de vestir la camiseta de la Selección Colombia en la Copa América de 1975.

Ahora, tantos años después, el fútbol volvió a abrazarlo. Porque mientras colocaba sus huellas en el monumento, Arturo Segovia también recibió otro reconocimiento que tenía un significado todavía más profundo. ACORD Atlántico le otorgó el Premio Vida y Obra 2026, como homenaje a su brillante trayectoria profesional y a los años que entregó al fútbol colombiano.

Fue una especie de doble ceremonia: primero quedaron sus huellas en el cemento; después, quedó para siempre su nombre en la memoria de quienes reconocen una vida dedicada al deporte.

El muchacho que alguna vez salió de Soledad para abrirse camino en el fútbol profesional regresó convertido en leyenda. Pasaron los años, cambiaron los estadios, desaparecieron algunos compañeros y se transformaron las camisetas, pero permaneció aquello que ninguna estadística puede medir: el cariño de la gente.

Y allí estaba Arturo Segovia, frente al monumento, rodeado de recuerdos, recibiendo el aplauso de quienes entendieron que aquel día no se estaba homenajeando solamente a un futbolista. Se estaba homenajeando a un hombre que hizo del fútbol una manera de vivir. Sus huellas quedaron en Barranquilla. Su nombre, desde hace mucho tiempo, ya estaba escrito en la historia del fútbol colombiano.

Sobre el autor

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es
Noticias relacionadas
ActualidadCrónicasDeportes

50 años después, Toto Rubio y Arturo Segovia, dos leyendas del fútbol volvieron a abrazarse

ActualidadCrónicasDeportes

Del arco al banco técnico : Sebastián Viera y el desafío de devolverle la ilusión al Junior

DeportesEntretenimiento

Más de 2000 personas vivieron Corre con un Norte

ActualidadCrónicasDeportes

Eduardo Ahumada, de las canchas a las carreteras de la Vuelta a España

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *